El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 76
- Inicio
- Todas las novelas
- El niño rata sobrevive al Apocalipsis
- Capítulo 76 - 76 CAPITULO 28 SE ACABA EL TIEMPO
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
76: CAPITULO 28 SE ACABA EL TIEMPO 76: CAPITULO 28 SE ACABA EL TIEMPO ————– Punto de vista de Carla —————– [¿Por qué una comisaría tiene una bóveda de uso militar?
¿Es una habitación completa?] —dije con cierta confusión.
Mi abuelo me la había mencionado, pero sus palabras no le hacían justicia.
Frente a nosotras se alzaba una monstruosidad de acero y titanio.
El metal, frío y sin una mota de óxido, parecía absorber la luz tenue del almacén.
No era una puerta; era un muro, una declaración de poderío que chocaba brutalmente con el polvo y el abandono que nos rodeaba.
No pude evitar sorprenderme.
No solo yo; las chicas también miraban sorprendidas.
[Podemos pensar en eso después.
Margareth, ¿puedes hacerlo?… ¿Margareth?] —Flora dejó de lado nuestro asombro y llamó a la mujer que Yumi cargaba como un saco de patatas.
La chica a la que Astrad llama Rata 9.
Aparentemente, un hacker peligroso.
[Wueee, Rata 1… Gueck… La tía no tiene tacto…] —se quejó Margareth mientras era bajada al suelo por Yumi, que la había cargado a mitad de camino por la urgencia.
La mujer, literalmente, tiene la velocidad máxima de un niño de tres años al caminar.
[Ey, ¿quién es tu tía?] [¿Tú?
Guck…] Arrodillada en el suelo, Margareth trataba de discutir con Yumi, pero las náuseas podían más.
[¿Ni siquiera te conozco?] —replicó Yumi, mientras se alejaba un paso.
[Gue… Eso no tiene nada que ver… Weeee] —siguió replicando mientras aguantaba las arcadas.
Entonces, Sophie sacó un frasco de alcohol y se le acercó.
[Huele esto] —le dijo mientras le ponía la botella en la nariz.
[Ahhh, gracias, eres una buena niña.] [Guejejeje.] [Las buenas niñas no sobrevivirán a esto.] [¿Ueh?] [Ah, perdón, perdón.
Tenía días sin molestar a nadie, no pude resistirme a hacer un spoiler] —definitivamente es amiga de Astrad.
Pájaros del mismo plumaje.
[¿Mi muerte es un hecho canónico?] [Me temo que sí.] [¡Carlaaaaaa!] Sophie se lanza a mis brazos cuando no soporta la burla cruel.
[Tranquila, la chica que no puede ir más rápido que un niño de tres años definitivamente morirá primero.] [Gueee] —Margareth se deprime ante mi comentario.
[Eso no me hace sentir mejoooorrrrr.] Y aunque la defiendo, Sophie no parece convencida.
“¡Ahahaha!” No podemos evitar reírnos.
Incluso Flora, que usualmente se mantiene con una expresión severa, suelta una risa contenida.
[¿Alguna vez les han dicho que no tienen sentido de la urgencia?] —preguntó Teresa, pero su tono no era de reproche, sino juguetón, sus colmillos visibles en su sonrisa salvaje.
[Es por la mala influencia.] La respuesta fue unánime, y Teresa no pudo evitar estallar en carcajadas.
[¡AHAHAHA!
Ese chico es definitivamente interesante.] De hecho, no puedo evitar asentir.
[De todos modos, por favor revisa] —pidió Yumi nuevamente y, esta vez, Margareth asintió mientras se ponía de pie con cuidado y avanzaba hacia la bóveda.
Un silencio algo tenso se extendió en el almacén.
Después de todo, si no podía ser hackeada, solo quedaba conseguir los códigos, incluso si eso significaba… [¿Ueeee?
¿Por qué demonios le ponen un sistema de seguridad militar a la bóveda de una comisaría?] —el quejido lastimero de Margareth me sacó de mis pensamientos, pero inmediatamente mi corazón se hundió.
[No me digas, ¿no puedes hacerlo?] —preguntó Yumi con urgencia.
Pero Margareth resopló con rebeldía.
[¿Quién dice que no puedo?
Es un sistema K-series de encriptación militar, obsoleto pero robusto.
Sin mi hardware dedicado, es como abrir una caja fuerte con un clip.
Me tomará horas, no minutos] Dijo, mientras nos hacía señas para que le acercáramos sus cosas.
Una oleada de alivio nos invadió y rápidamente nos acercamos con ganas de ayudar.
Pero… [Gracias, ahora vayan a jugar por allá y no molesten mi trabajo] —dijo Margareth, tomando sus cosas y espantándonos.
[¿No hay nada en lo que podamos ayudar?] —preguntó Ana con esos ojos suplicantes que te hace difícil negarle nada.
[Uee, no me mires así.
No tengo conectores múltiples, e incluso si los tuviese, si no sabes ni programación básica, no puedes hacer nada.
No se preocupen, solo no me muevan y no dejen que interrumpan mi flujo de trabajo.
Un paso en falso y tendré que comenzar desde cero.] Dijo y conectó un cable al panel de la cerradura.
Su espalda, antes encorvada, se enderezó.
Sus ojos, hasta ahora distraídos, adquirieron una fijeza depredadora, devorando las líneas de código que llenaban la pantalla.
La niña desamparada se había desvanecido; en su lugar había una profesional letal.
Sus dedos volaron sobre el teclado con una velocidad y precisión que eran casi inhumanas, el reflejo verde del código danzando en sus pupilas.
Nos sorprendió el cambio, pero al final solo pudimos suspirar resignadas.
Después de todo, ya teníamos un idiota que parecía tener una doble personalidad similar.
[Definitivamente, pájaros del mismo plumaje] —no pude evitar quejarme, lo cual me ganó el asentimiento de las demás mientras nos alejábamos de Margareth.
[Felix, Ron, vigilen la puerta de entrada al pasillo.
Flora y yo cubrimos el almacén] —bajo las órdenes de Yumi, los adultos tomaron posiciones mientras nosotras nos acomodábamos en un rincón cercano.
[No entiendo para qué vinimos aquí…] —Jenifer comentó con cierto desánimo, y las demás solo podemos asentir.
Al escucharla, Yumi nos sonríe con cariño.
[Niñas, en nuestro mundo, ir a un lugar por nada es el mejor resultado posible.
No lo olviden.] Lo entendimos después de pensarlo un poco y al final solo pudimos asentir avergonzadas.
[Está bien, supongo que se acostumbraron demasiado al ajetreo en estos días, ¿eh?] Preguntó Flora con una mirada complicada, ante la cual solo pudimos sonreír con ironía.
Sí, ¿en qué momento estar tranquilos se volvió una incomodidad?
[Ey, tengo curiosidad, ¿cómo les ha ido?
No sé nada de esto porque estoy en prisión desde que empezó] —presionó Teresa con interés.
Yumi y Flora también nos miraron con cierta expectación; posiblemente quieran detalles de cómo sobrevivimos y de sus hijas.
No un reporte, solo una charla de chicas.
[Bueno… Tenemos tiempo…] Asentí con cierta resignación.
Después de todo, ¿cómo les explico que su hija y hermana habían sido originalmente abandonadas?
……………………..
Al final, terminamos contando los hechos con verdad.
Todo hasta que nos separamos de Astrad y las demás.
[Lo sentimos…] Mis amigas y yo nos disculpamos obedientemente.
No tenemos excusas; de hecho, abandonamos a esas niñas.
“Nyaa.” “Griii, griii.” El gato y las goblins también se inclinan con nosotras, aunque no parecen entender por qué.
[Hehehe, ¿por qué se disculpan?
No hicieron nada malo] —Teresa fue la primera en consolarnos.
[Pero…] —traté de replicar, pero Flora negó con la cabeza.
[¿Qué podían hacer?
¿Pueden pasar un cuerpo muerto por treinta metros de cable?
Como madre, no diré que no me enoja lo que pasó… pero, ¿puedo culparlas?
Al final, ella está bien y la pregunta no tiene sentido.
Cuando nos reencontremos me aseguraré de quitarle ese miedo a las alturas para que algo así no le vuelva a pasar.
Incluso colgarla del asta de la bandera por días no está descartado.] Nos estremecemos ante las palabras de Flora, preguntándonos si habíamos hecho algo mal.
[Ohh, me gusta como piensas.
Déjame unirme.
Después de todo, el trabajo de una hermana mayor también es duro.] “Fuhuhu.” Mika, Amelia… Perdón… [¿Hia?] La conversación fue interrumpida cuando la luz se apagó repentinamente por unos segundos antes de volver, pero más tenue.
Instintivamente volteamos para ver a Margareth con preocupación, pero esta seguía fija en su laptop.
A su lado, había unas baterías externas conectadas a los dispositivos.
“Ahhh…” Suspiramos aliviadas.
Pero el problema persistía.
[¿Qué pasó?] [El generador debe de haberse detenido.] [Pensé que teníamos más tiempo.] [Así era.] La expresión de Yumi y Flora se volvió tensa mientras Yumi llamaba por el walkie-talkie.
[Jefe, ¿cómo están las cosas de ese lado?] [El atardecer es encantador.
¿Qué hay de ustedes?] [La charla de chicas fue productiva.] Yumi se pone al día con mi abuelo.
Quiero hablar, pero sé que no es el momento.
[Yumi, hay posibilidades de que el generador haya sido saboteado.] Repentinamente, la voz del otro lado cambió a la del padre de Sophie.
[Temía que dijeras eso… ¿deberíamos revisar?] [No.
En la zona del almacén tienen buena cobertura y no nos sobran manos para enviar un equipo de revisión.] [¿Cuánto tiempo durarán los respaldos?] [Unas dos horas.
¿La chica podrá hacerlo?] Ante la pregunta de Jhon, todos miramos a Margareth.
[¿Quieren las buenas o las malas noticias?] —preguntó Margareth sin dejar de mirar su laptop, tal vez sintiendo nuestras miradas.
[Sorpréndeme.] No pudimos evitarlo.
Sé que no es el momento, perdón.
[Ni hablar de dos horas, en diez minutos puedo abrir los cerrojos] —dijo Margareth y nuestros rostros se iluminaron.
[¿Y las malas?] —preguntó Yumi.
[Según las cámaras de vigilancia, no sé si tenemos esos diez minutos.] —Como si las palabras de Margareth fueran un interruptor.
“¡BANG!”, “¡BANG!”, “¡BANG!” El sonido de disparos consecutivos vino desde las profundidades del pasillo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com