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El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 94

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Capítulo 94: CAPITULO 9 VOLVER

[Ahhh…]

En la esquina de una oficina, no puedo evitar suspirar por la escena frente a mí.

En el balcón con vista panorámica hacia el puerto, Yumi va por el cigarrillo número 20, tal vez más. El suelo a su alrededor parece un cementerio de tabaco.

“FUUUUUUUUUUUUUUUU”

Con un potente soplo, el humo vuela de sus pulmones y la espesa nube se eleva al cielo.

El continuo “tik” de su talón chocando contra el balcón de metal taladra los nervios, mientras que las colillas de cigarro viejo y las cenizas que vibran al ritmo constante son la prueba de la enorme fuerza impuesta en cada golpe.

[Mierda, mierda, mierda, mierda.]

Los murmullos ahogados de Yumi resuenan en el silencio mientras trata de encender otro cigarrillo con manos temblorosas.

Pero al final el cigarrillo se resbala de su mano.

[Ahhh…] – cansada de verla auto compadecerse, suspiro de nuevo y trato de salir de las sombras para reprenderla.

Pero tan pronto doy un paso.

[MIERDA]

*¡BOM!*

En un descargo de ira, Yumi patea la baranda de metal frente a ella.

El potente impacto genera una onda de choque lo suficientemente fuerte para dispersar el desastre de cigarrillos a su alrededor.

El metal cruje con un chillido agónico, como si hubiese sido golpeado por una bola de demolición hidráulica. En el lugar donde la bota de Yumi conectó, la barra de acero sólido de diez centímetros de grosor se dobla como si fuese de plastilina barata.

*Crack… crack…*

Los remaches de concreto saltan de la pared. La estructura gime, amenazando con colapsar.

Retrocedí el paso que di antes. Obviamente necesita calmarse un poco más.

Sí, volvamos a la sombra.

Por supuesto, no pienso culparla. Yo no estaría mejor después de la conversación con la matriarca Kayda, si se tratase de mi hija.

Y lo que es peor, ya lo vimos de primera mano. Antes, cuando terminó la pelea con ese maldito orco. Ese trance, esa locura sedienta de sangre en sus ojos desenfocados.

Esto no es una simple especulación. Es un hecho consumado.

¿Qué demonios es un poder que te enloquece? Que te jodan…

[Qué demonios hace este maldito mocoso…] – tan pronto como comencé a sentir empatía, el principal culpable apareció de la nada para convertir todos mis sentimientos en nada más que desdén.

Por alguna razón que ni siquiera quiero comenzar a imaginar, se movió por detrás de Yumi… no, “mover” es una palabra para humanos. Él literalmente se está arrastrando por el suelo, reptando pecho tierra con movimientos espasmódicos, como si fuese una especie de lombriz desagradable.

[¿No quedamos en que dejabas de fumar?] – preguntó finalmente, asomando su cabeza entre las piernas de la descuidada Yumi, que estaba tratando de encender otro cigarrillo con manos temblorosas.

[¿Hick?] – por supuesto, se asustó y pateó al niño en la cara por instinto.

[¡GYAAAAAAAAAAAA!]

Te lo mereces, pensé.

Pero Yumi parece haber vuelto en sí por el grito. Con un movimiento fluido, tomó a Astrad del suelo por la camisa y lo levantó en el aire.

[Tú…] – siseó, sus manos temblando y no por el peso que sostenía.

[Kekeke, ¿qué harás si dañas mi hermoso rostro? ¿Cómo se lo explicarás a mis mujerzuelas?]

Astrad trata de provocar, pero Yumi no reacciona.

En su lugar, lo devuelve lentamente al suelo.

[No puedes… No debes… No quiero…] – la voz de Yumi salió entrecortada; sus palabras no parecían tener sentido, pero tenían un matiz claro.

Suplicaba.

Sus manos temblorosas soltaron la camisa de Astrad y en su lugar, rodearon su espalda en un abrazo.

[Tienes que prometerlo… prométemelo…] – Yumi enterró su cabeza en el pecho de Astrad, sus brazos aferrados con la fuerza justa para que nadie pueda quitárselo, pero sin lastimarlo.

El silencio se extendió por lo que pareció una eternidad, mientras Astrad, inusualmente, guardó silencio inmóvil.

Finalmente, movió sus manos para devolver un abrazo tranquilizador, mientras acariciaba con cariño el cabello de Yumi.

[No puedo perderte… A ti y a Milia… no puedo…]

Los murmullos de Yumi eran como dagas que se clavaban en el corazón de quien los oyera. Los sollozos desesperados de una madre que no se atreve a aceptar lo impensable.

Entonces, por primera vez, vi en Astrad una mirada que no era burla, desden o sarcasmo.

Sino la mirada de un hombre que sabe que cada palabra debe ser pensada con cuidado.

[No hay forma de que el niño rata sea consumido por ninguna voluntad o energía mierdosa de fantasía.]

Habló finalmente, sus palabras aparentemente simples, pero su tono cargado con una promesa, mientras lentamente acercaba su rostro a la cabeza de Yumi, profundizando su abrazo.

[Lo hiciste antes… Te perdiste…]

[… Pero volví.]

[… ¿Qué harás si te vuelves a perder?]

[…. Entonces… Solo tengo que volver de nuevo… Las veces que haga falta.]

……………….

————————– Punto de vista de Astrad ————

[Hemos completado los preparativos, así que partiremos.]

[Es bueno que todo saliera bien… Pero, ¿están realmente bien con un barco sin vela?]

[Jaja, le aseguro que tenemos formas.]

Allí estaba el niño rata, muriendo de aburrimiento en las negociaciones mierdosas que no me interesan.

¿Por qué tengo que seguir asistiendo a esto? ¿Ni siquiera hago nada?

[Ey, abuela pescado, ¿puedo llevármela?]

Pregunto a la abuela pescado mientras señalo a la sirenita con piernas.

Algún provecho tengo que sacar de esto.

[T… no soy mercancía.]

[Claro que puedes, joven Alfa.]

[¿Abuela?]

Kekeke.

[GYAAAAAAAA] – Grito de dolor cuando la tía golpea mi cabeza. Creo que algo se agrietó allí adentro.

[Joho, por favor no le haga caso a este imbécil, se me cayó un par de veces cuando era niño.]

Querrás decir que me abriste la cabeza a coscorrones cuando era niño, maldita mujer.

[¿Pero está segura de darnos todo a cambio de nada? Siento que nos estamos aprovechando.]

En la pregunta de la zorra recepcionista, la vieja pescado niega con calma.

[Nada de esto es nuestro en primer lugar; además, el intercambio de información ha sido lo más valioso que pudimos tener. Y… estas pocas cosas son nada en comparación a tener una relación amistosa con el joven Alfa.]

Tsk. Por eso odio tratar con viejos zorros… o… ¿viejos pescados? ¿Zorro pescado?

En cualquier cosa, le hago una señal a 9, y esta se acerca a la vieja con una Tablet.

[Por favor conserven esto, ya les explicamos cómo usarlas, ¿no?]

[Oh, la tablilla mágica. ¿Por qué esta en especial?]

[Tiene la información de los canales subterráneos debajo del archipiélago en el que vivimos. Mencionó que prefieren el agua dulce, ¿cierto? Esos canales conectan con ríos y lagos alrededor de todo el lugar. Aunque no sabemos si otras criaturas marinas pudieron haberlos tomado, por favor tengan cuidado.]

Los ojos de la vieja pescado y la sirenita con piernas brillan por la información.

[¿Está bien? Esto es muy valioso, me siento apenada.]

[Tienes algo que necesitas, yo tengo algo que necesito. No nos debemos.]

[Johohoho, qué niño difícil. Pero ¿está bien? Esto da ventajas a mi gente en tu territorio.]

Me pongo de pie y encojo de hombros.

[Nunca dije que no podemos hacer negocios futuros. Mientras más útiles sean, mejor.]

La vieja pescado suelta un suspiro resignado mientras comienzo a salir de la cabaña improvisada.

[Una cosa más.] – me volteo para aclarar un último punto por las dudas; después de todo, fuera de esta casa ya no nos entendemos sin su brujería o lo que sea.

[No vayan de confianzudos por allí, en especial con los humanos de este mundo.]

Cuando lo digo, la anciana se sorprende por unos segundos, pero rápidamente vuelve a una sonrisa “amable”.

[No tiene que preocuparse, le aseguro que nuestra confianza nunca fue a la raza humana, sino al Alfa.]

[Kekeke, buenos instintos.]

[Es un rasgo de nuestro linaje.]

Lo que sea, es hora de volver a casa.

————– Punto de vista de tercera persona ——————

Dentro de la cabaña improvisada, los ojos de NaRisha se iluminaron de alegría mientras observaba la información en la Tablet que había aprendido a usar hace poco.

Aunque se le dificulto mucho al comienzo, gracias a Carla y las demás, pudo aprender lo suficiente. Y 9 la había configurado para que solo mostrara la información del archipiélago, lo cual le facilitaba su uso.

[Abuela, mira] – dijo acercándose con entusiasmo a la meditativa kayda. – [según la tablilla, hay una isla sin tribus humanas cercas, tiene un enorme rio, es perfecto para. AY…]

El animo de NaRisha es parado en seco por un golpe seco del baston de Kayda.

[Porque…] – pregunto con ojos llorosos mientras se acariciaba el golpe.

Al verla preguntar con una mirada tan lastimera, Kayda entrecerró los ojos contemplativamente. Solo para finalmente asestar un segundo golpe.

[Ay…] – NaRisha lloro, pero no dijo nada mas, en su lugar, se sentó frente a su abuela que le hacia señas.

[Niña, no quiero culparte, es cierto que nuestra tribu a estado prácticamente aislada desde antes de tu nacimiento…] – la anciana dudo, eligiendo sus palabras con cuidado. – [pero incluso sin practica, no deberías ser tan tonta…]

[Abuela, desde que llegamos aquí, me tratas mal…] – NaRisha inflo las mejillas.

Tenia que admitir que se había vuelto algo perezosa e intrépida desde que llegaron a este nuevo mundo, pero se sentía justificada.

Después de todo, ya no les faltaba comida y su futuro parecía prometedor. El peso de varios años se había ido sin dejar rastro, abriendo paso a la juventud perdida.

La anciana miro a la malhumorada niña, sus pensamientos eran un libro abierto para sus arrugas.

Sabia que su nieta reservada y responsable no se había ido, simplemente quería descansar un poco de las tenciones.

[AY] – Aun así, le dio otro golpe con su bastón.

[No te estoy reprendiendo por ser intrépida y querer explorar la información de esa tablilla.]

[T, ¿Entonces? AY]

[Por eso]

[¿EHH?]

Kayda negó con un suspiro. La idea de su lejana jubilación la hacia sentir miserable.

[Niña, eres mi nieta, y por lo menos por ahora, la ultima tritón en la tribu, una vez que el rio reclame el final de mis días… En otras palabras, la futura matriarca, se que entiendes eso]

NaRisha asintió, pero honestamente no entendía del todo.

Después de todo, siempre había cargado ese peso. Nada cambiaba.

Al ver la cara de fingido entendimiento de su nieta, Kayda dio otro golpe antes de continuar.

[Ser matriarca no es solo preocuparte por tu tribu, fortalecerte y mediar. También es planifica, entender, leer entre líneas y tomar decisiones difíciles.]

Kayda movió ligeramente su bastón y un pequeño grupo de royos gastados apareció frente a NaRisha.

[Desde hoy, pasaras una hora estudiando al día, es parte de la educación como futura matriarca que debiste haber recibido desde tu juventud.]

[¿Ehhh? Nunca escuche de eso.]

[Eso es porque nos íbamos a morir de todos modos ¿de que serbia?]

La dura franqueza de su abuela, dejo a NaRisha con la boca abierta. Le haya confesado el tema del mundo moribundo cuando llegaron aquí, pero solo ahora se daba cuenta de lo corta que iba a ser su vida.

[NaRisha, no te confundas. Si, esta tierra esta llena de vida, pero esta lejos de ser un paraíso sin riesgos.]

NaRisha asintió, esta vez, con genuino entendimiento.

Su abuela lo había mencionado antes en la reunión con Astrad y su grupo.

Según la historia de su antiguo mundo, en los comienzos, los alfas nacían cada día.

Tiempo tumultuosos de conflictos incesantes.

NaRisha también podía sentirlo. Ecos de aullidos que nacían y se perdían en el viento lejano. Su corazón que se saltaba un latido cada dos días.

[Los alfas son la voluntad de la naturaleza. No es raro que una tierra vigorosa de a luz a mas hijos.]

[… Entiendo abuela, entrenare mas fuerte para. AY.]

Las palabras de NaRisha fueron cortadas nuevamente por otro golpe.

[No estas entendiendo nada. El punto es que, no hay territorios establecidos. No se porque nuestros mundos se están uniendo, pero no sirve de nada pensar en eso. El punto, es que, muy probablemente, las innumerables razas moribundas, eventualmente llegaran a este mundo como nosotros ¿Qué crees que pasara después?]

[Eso es…]

[Guerra… Todos querrán su lugar, una zona a la cual llamar hogar. Pero esta tierra también esta ya ocupada y los habitantes, aunque no parecen tener conocimientos de magia, esas extrañas herramientas están lejos de ser inofensivas.]

La tez de NaRisha palideció cuando entendió finalmente a que se refería su abuela.

Hasta ahora, ninguna raza ha tratado de luchar con ellos por el territorio, pero ¿Cuánto tiempo seria así? ¿Qué hubieran hecho si Astrad fuese hostil?

[Abuela, entonces con más razón debemos ir a esta isla. YA NO ME PEGUES, LO SIENTO.]

NaRisha lloro mientras se cubría la cabeza, cuando vio que el bastón de su abuela se alzaba de nuevo.

Al verla, la anciana suspiro, entonces señalo la Tablet.

[Niña, eso es al mismo tiempo una compensación y una oferta.]

[¿Ue?]

Kayda no presto atención a la confusión de su nieta y en su lugar, señalo la Tablet.

[¿Por qué intentas establecerte en una isla diferente a donde vive el alfa? No nos advirtió alejarnos, y nos mostro específicamente en que parte vive. La implicación es simple, podemos elegir. Ser una tribu conocida con la cual se puede comerciar, o tener una cercanía mas profunda. Dime, en nuestra situación actual, ¿Qué es mejor?]

Luego de explicar un poco la situación kayda levanto la cabeza, esperando ver una expresión mas profunda en el rostro de su joven nieta.

[[…]]

Lamentablemente, NaRisha, solo tenia una mirada de desden.

[Abuela… Sin ofender, pero creo que lo piensas demasiado, no creo que ese macho tonto piense mas allá de su entre pierna.] – dijo con cierto sarcasmo.

Al comienzo, Narisha era cuidadosa con Astrad, pero las pocas horas que paso con el, fueron suficientes para que comenzara a verlo como un hermano pequeño busca pleitos.

No le desagradaba, pero la posibilidad de que tuviese un pensamiento profundo, no encajaba con su imagen sin importar como lo viese.

Kayda vio a su nieta, que no se daba cuenta de que habían superado su guardia y cautela en pocas horas, con la boca reseca.

Entonces cerro los ojos como si tomase una gran decisión.

[Lo se ahora, NaRisha olvida el estudio, iras con un grupo dé exploración al punto mas cercano posible al alfa donde podamos establecer una colonia.

Una vez instalados, buscaremos al alfa para conseguir esos tres bebes prometidos.

Luego yo criare a esos niños adecuadamente para que sean los jefes antes de mi fallecimiento… No fallare esta vez.]

[¿Abuela?]

Las quejas de NaRisha fueron ignoradas.

………………..

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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