El niño rata sobrevive al Apocalipsis - Capítulo 98
- Inicio
- Todas las novelas
- El niño rata sobrevive al Apocalipsis
- Capítulo 98 - Capítulo 98: CAPITULO 13 EN AUSENCIA DEL REY
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 98: CAPITULO 13 EN AUSENCIA DEL REY
———- Punto de vista de carolain ———
Esto es… ¿inesperado?
[Por favor, sírvanse.] – Amelia, con la hospitalidad que la caracteriza, deja una bandeja con té y bocadillos en la mesa de la sala para Milia, Carlos, Franco, Simón y un chico fortachón que no había visto antes.
[[[[…]]]]
Como si tratasen de apoyarme para confirmar que no estoy loca, los cinco se mantienen igual de sorprendidos que yo.
Y es que, pese al chasquido desdeñoso que soltaron cuando sonó el timbre antes, toda la hostilidad que había marcado cada una de nuestras interacciones hasta ahora no se veía por ningún lado.
En su lugar, las niñas habían tomado asiento con Louise en el centro; sus actitudes eran las de personas curiosas por la situación, en lugar de hostiles.
Incluso Louise ahora solo mira al grupo con cierto fastidio, en lugar de con esa hostilidad sarcástica habitual.
Alice ni siquiera se molestó en estar aquí y se fue a atender a las mascotas en la azotea.
[¿No es de su agrado? Puedo ofrecerles otra cosa…]
[¿¿Eh? Ah, no… cof, cof, perdón. Es solo que… ya sabes…]
Milia y su grupo se recuperan un poco y tratan de explicarse sin saber cómo decirlo, pero Amelia solo asiente con una ligera sonrisa y se aleja.
[¿Qué quieren ahora?] —preguntó finalmente Louise, con la vista vagando entre su teléfono y el grupo.
[Cof, sí, lo sentimos.]
Al final, la razón de su visita fue tan lógica que dolía: “suministros”.
Sí. ¿No es un tema lógico a considerar en un apocalipsis? No es que tenga nada que ver con nosotros, que comemos postres horneados casi a diario.
Todo gracias a que el mocoso era un friki del apocalipsis con un almacén subterráneo lleno de suministros, además de todo lo que trajeron antes.
Dicho esto, no sé qué tan claras están realmente sus prioridades, teniendo en cuenta la cantidad insana de bocadillos y materiales para hornear postres.
Pero no seré yo, una de las principales beneficiadas, la que se queje.
[Aunque aún tenemos provisiones, estas escasearán pronto, especialmente desde que nuestro grupo volvió a aumentar.] – explicó Franco, enviándole un vistazo al compañero fornido sentado a su lado.
Al menos ellos dicen que es su compañero de clase, pero yo estaba segura de que era el profesor de educación física.
¿Qué demonios le dan de comer? ¿Te comiste a tu madre?
[En realidad, teníamos pensado llegar a la base del ejército, pero el puente a la ciudad fue destruido y tuvimos algunos problemas en el camino.] – comenzó a explicar con un rostro serio.
Pero Louise lo detuvo.
[No es necesaria la historia; Astrad ya nos contó sobre su fetiche de ver cómo violan a sus novias.] – dijo con indiferencia, haciendo que todas las niñas en la habitación le enviaran miradas asqueadas.
Por supuesto, yo incluida. ¿Tan grandote y tan cobarde?
[¡ESO NO ES LO QUE…!] – El chico se levanta con furia.
*GRRRRR*
Pero vuelve inmediatamente a su asiento ante el gruñido bajo de nuestro mediador estrella: Zeus, el perro-lobo-oso-cerdo-monstruo gigante. Con lengua de plata.
[El otro grupo estaba armado… y eran muchos más…] – dijo, sentándose incómodo, con la cabeza gacha y voz suave.
Quisiera decir que es patético lo rápido que se le bajan los humos, pero en su defensa, a mí casi me come una rata que ese perro se tragaría como aperitivo.
Ya está teniendo dificultades para pasar por la puerta y creo que sigue creciendo.
[No me interesa la historia de tu vida, chico voyeur. Solo díganme qué tiene que ver esto con nosotros y, si no hay nada, fuera.]
No pudimos evitar soltar risas disimuladas ante el sarcasmo de Louise; casi me hace sentir mal por el pobre chico, que ahora tiembla en su asiento.
[No es necesario que te hagas la tonta, nuestra solicitud es más que obvia.] – interrumpió Carlos con voz tranquila pero firme, mientras se ajustaba los lentes.
[Ohh, no estamos seguras de a qué te refieres, por favor ilumínanos, cuatro ojos~~~] – Carmelia le responde con una mirada coqueta y juguetona.
Al ver su actitud, Carlos deja vagar la mirada hasta detenerse en Kiti, pero esta ya había perdido el interés en la conversación y estaba absorta revisando las notas de su investigación en la tableta.
[Comida. Necesitamos que compartan sus provisiones.] – Franco finalmente puso las cartas sobre la mesa.
Louise solo da una media sonrisa sarcástica mientras se reclina en el sofá.
[Claro, vengan a buscarla el 30 de febrero] – respondió sin rodeos.
Pero pese a su actitud, el grupo de Milia no se inmutó, obviamente esperando este resultado.
[Escucha, sé que nuestra relación no ha sido la mejor… Y también sé que les fallamos antes. Pero seamos objetivos: ¿realmente no crees que haya valor en mantenernos unidos en números grandes dadas las circunstancias?]
[Por supuesto que veo valor en la seguridad de los números, pero toda arma tiene dos filos: los números pueden ser un escudo con las personas correctas, pero una guillotina con las incorrectas.]
Por primera vez, Louise les dio una respuesta que consistía en más de cuatro frases sarcásticas, lo cual sorprendió un poco a todos.
[Es normal que no reaccionáramos de la mejor manera hasta ahora; todos somos solo estudiantes, no militares entrenados. Pero podemos mejorar lentamente, superar los obstáculos.]
[Ahhh, me hablas como si nosotras fuésemos militares entrenadas… Por supuesto que nuestras reacciones son toscas, nuestra utilidad general baja y nuestras decisiones cuestionables…]
[Entonces… ¿Qué quieres decir?]
[… No quiero que esta situación se repita, así que vayamos al grano.] – dice Louise y mira a Mika con calma – [Mika, siempre te involucramos en las decisiones, pero rara vez opinas a favor o en contra. ¿Por qué?]
[¿¿Eh? ¿Ah? … ¿Perdón?]
[No, no, no trato de criticarte, solo dímelo honestamente.]
[Bueno… la verdad, no soy muy buena en los detalles complicados, así que… prefiero dejárselo a ustedes, que parecen tener mejor cabeza…]
[Entiendo. Kiti, ¿qué hay de ti? Tienes buena cabeza, pero no estás interviniendo aquí.]
[¿¿Um? No soy tan buena en las charlas. Opinaré si se requiere algún análisis, ¿no?]
[¿Carmelia?]
[Estoy bien con tu opinión~~]
[¿Amelia?]
[Bueno… ¿Siempre te encargas de estas cosas?]
[¿Carolain? Tú eres la mayor, ¿no? ¿Por qué no hablas?]
Va en contra de mi esperanza como esposa mantenida… pero no puedo decir eso.
[Creo que lo haces bien, ¿para qué molestarme?]
Tras decir una verdad a medias, Louise asiente con una media sonrisa antes de volver a mirar a Milia y a su grupo.
Su sonrisa me dice que leyó a través de mí, pero no me avergüenzo de nada.
[Díganme, ¿por qué ustedes cinco vinieron aquí? ¿Por qué no otros? … ¿Por qué no solo él? Aunque obviamente es el que mejores resultados da cuando conversa con nosotras.]
[… Votamos y…]
[Y supongo que esa votación duró un par de horas si incluimos la deliberación.]
[[[[…]]]]
[Están obsesionados con su democracia o lo que sea. “Todos seamos iguales”, “todos aportemos por igual”. Déjenme adivinar, aún tienen turnos para cocinar, “todos deben poner su parte”. ¿Ese fue el planteamiento?]
[¿Qué tiene de malo tomar decisiones como un grupo?]
[Eso depende; ese es el punto. El problema de la democracia es que todos están obsesionados por sentirse importantes, necesarios, ser visibles, sentir que su opinión vale de algo. Pero la mayoría de las veces, eso solo retrasa todo. Astrad y yo defendemos la Epistocracia: no podemos estar rodeados de un grupo de personas con baja autoestima.]
[¿Entonces qué? ¿La única forma de unirnos a ustedes es que obedezcamos a Astrad ciegamente? ¿Quién tiene baja autoestima? ¿Los que dialogan y llegan a acuerdos o los que necesitan sentirse con el poder de mandar a todos?]
[Hé, ¿lo ves? Ni siquiera está aquí, ni siquiera lo mencioné, pero allí está de nuevo. Incluso ausente quieres compararte con él, quieres chocar con él, pero aún quieres suplicar su ayuda y llamarlo para la “unión”. ¿Para qué quieres unirte exactamente? ¿Quieres jugar a discutir hasta ganar? ¿Qué vas a ganar? ¿Qué te hace pensar que él se molestará en discutir contigo? ¿Quién te dijo que él lideraría?]
[e, no, yo…]- Carlos salta cuando es golpeado por el ataque de Louise, pero al final, solo puede morderse la lengua.
[… Entonces… ¿A quién? … ¿A quién se supone que vamos a obedecer?] -simon-
[Tsk. ¿Por qué estás con ellos? Eres bienvenido aquí, ¿sabes?]
[[[…]]]
[Ahhh, miren. En todo el tiempo que hemos estado aquí, la única orden —si es que puede llamarse así— que recibimos de Astrad, fue acostumbrarnos a tratar con sus mascotas. De hecho, si hablamos de autoridad, Amelia da el noventa por ciento de las órdenes de la casa.]
[E, t ¿yo?]
[¿Eh? ¿No te has dado cuenta?]
[T, ¿no? ¿no fue mi intención?]
[No tienes por qué sentirte culpable. Te encargas de toda la limpieza y la comida; ¿por qué no te haríamos caso cuando nos llamas o pides algo?]
[Oh, ¿a eso te refieres? … Bueno, es técnicamente cierto…]
[Espera. ¿Por qué ella se encarga de todo? ¿No la están usando?]
[Y aquí vamos.]
[¿Qué quieres decir? Solo digo que…] —Milia trata de replicar, pero se calla tan pronto como Louise voltea los ojos con desden. Entonces, mira a Amelia en su lugar—. [Tú, ¿no te molesta?]
[¿Eh? Para nada. No soy buena en peleas ni soy muy lista; siento que es lo que puedo hacer para ayudar a todos. Además, me gusta encargarme de la casa.]
Mierda, cásate conmigo…
[¿Y qué hacen los demás?]
[Mika entrena bastante duro; es obvio que está preparada para ponerse en el frente a la hora de un conflicto.
Kiti siempre está investigando y trata de desarrollar cosas útiles para nuestra nueva realidad.
Amelia y yo pasamos la mayor parte del tiempo siguiendo la información global disponible.
Alice explora junto a Zeus y los demás.
Carolain finge ser miope, pero se la pasa cuidando nuestro estado mental con preguntas e interacciones inteligentes.]
Esta mocosa da más miedo de lo que pensé.
[Al comienzo, por supuesto que tratamos de equilibrar las tareas, pero al no obsesionarnos, pudimos encontrar un lugar adecuado a nuestras habilidades.
Todos cumplimos un papel, todos tratamos de ayudar y, si no podemos hacerlo en este momento, tratamos de prepararnos para el futuro. Siempre dentro de las capacidades para las que somos más competentes.
Eso es lo que necesitamos en un grupo: no personas que van por todos lados como pollos sin cabeza, sino personas que al menos entiendan dónde pueden ayudar y dónde no.
Por eso, incluso en la ausencia de Astrad… la respuesta a su deseo de unión es, y siempre seguirá siendo… No.]
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com