Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El niño rescatado después de la subyugación de monstruos Aito Greymont - Capítulo 12

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El niño rescatado después de la subyugación de monstruos Aito Greymont
  4. Capítulo 12 - 12 Capitulo 12 Lilia Merville
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

12: Capitulo 12: Lilia Merville 12: Capitulo 12: Lilia Merville —Aito, ¿estás bien?

¿Qué tienes?.

—Esta… está muerto.

—Maestro porque lo mataste.

(En la mente de Zekin) Bueno es comprensible ya que es la primera vez que ve a un humano morir, no lo culpo.

—Abuelo salgamos de aquí rápido.

—Bien.

Cuando salimos dónde nos tenían y pasamos por los pasillos, vi todas esas salpicaduras y manchas de sangre por todas las paredes, el maestro había asesinado a todas estas personas.

Y no eran ni uno ni dos sino muchas personas que fueron asesinados.

Por toda la cueva había cadáveres, todo destrozado y el olor era insoportable, era la primera vez que había visto tantos cadáveres en toda mi vida.

No podía con las ganas de querer vomitar y eso que ya había vomitado cuando el viejo mató al hombre delante de mí, sentía todo el cuerpo raro, no me sentía a mí mismo.

Sentí un poco de respiro cuando salimos de la cueva pero aún así habían algunos cadáveres más tirados por ahí.

Y ya era de noche no se, si será porque estábamos entrenando todo el día y después peleamos con esa serpiente gigante que había perdido la noción del tiempo.

Pero teníamos que salir de ahí rápido para llegar a la taberna.

Pero primero el maestro se lavó la ropa que tenía puesto quitándose las sangre de encima.

Y cuando llegamos a la taberna ésta ya estaba limpia y arreglada y llena de gente de nuevo como anoche.

Y como anoche se le acercó otro grupo al viejo de nuevo, pero esta vez otro grupo que estaba anoche les dijo que no se metieran con, no escucharon por lo cual ellos se enfrentaron a los que querían causarles problemas al abuelo.

En mi cabeza solo estaba lo que había sucedido en la cueva.

Esa noche no comí nada ni hablé con nadie ni con Lilia, había hablado.

Estaba muy afectado y alterado.

Y el viejo no me había dicho nada tampoco para no empeorar más las cosas.

Tampoco quería escuchar una palabra de él.

Estaba muy molesto.

Y así pasamos la noche sin hablarnos.

Aunque Lilia me consolaba y me daba aliento pero no podía decir nada.

No es que tenía algo con ella por qué por lo que vi no le afectó tanto como a mí.

Aunque sí estaba un poco furioso con ella pero no tanto como para hablar con ella, solo que no me salían las palabras.

Eso era todo.

Y así llegó la mañana siguiente y todo seguía igual que como estaba anoche, todo se sentía demasiado incómodo.

Esa mañana no sé cómo podría describirlo.

Ellos habían bajado a comprar comida pero el maestro estaba muy atento por si hubiera cualquier movimiento extraño y me trajeron la comida para que pudiera comer, pero no podía comer.

—Aito toma la comida si no puedes comer te lo puedo dar yo.

—…

—Bien, abre la boca.

—Bueno no te sigas maltratando así, come si no como podrás entrenar así que abre la boca para que puedas comer.

—Crees que yo también no estoy molesta y afectada también.

—Pero no es por eso que no deba comer, así que come sí.

—No es que esté molesto con el maestro, sino conmigo mismo.

Porque mientras el maestro estaba luchando con esa bestia y con esos hombres.

Pero yo no hice nada para protegerte a ti ni a mi y lo peor es que nos terminaron secuestrando.

Aunque yo sabía que no podría con todos ellos pero era lo que más me molestaba.

Porqué si fuera mi hermana ella haría todo.

Entonces Lilia me abrazó y me dijo.

—Entonces vuélvete fuerte para que no vuelvas a sentirte así.

Y volví a sonreír de nuevo Lilia no parecía tener la misma edad que yo, parecía tener dos o cinco años más que yo.

Y si abrazó era cálido como los de mamá…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo