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El niño rescatado después de la subyugación de monstruos Aito Greymont - Capítulo 16

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  4. Capítulo 16 - 16 Capitulo 16 Los primeros Bandidos
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16: Capitulo 16: Los primeros Bandidos 16: Capitulo 16: Los primeros Bandidos Ahora que ya tenía una espada de verdad, era tiempo de que me pusiera a entrenar en serio, ya que el maestro me enseñaría a pulir más mis habilidades.

Pero hoy no sería ese día, porque nuestro objetivo era únicamente explorar el pueblo y comprarme la espada.

Como ya lo habíamos logrado, era hora de seguir con el plan original.

Así que salimos de las tierras del viejo mercader en el bosque y volvimos al pueblo una vez más.

Recorrimos todas las calles; estaba feliz, pero no podía dejar de pensar en la espada que había conseguido.

Solo quería que el día terminara rápido para poder entrenar.

Hoy sí que era un día especial.

Mientras caminábamos, los niños se nos acercaban.

Este sí era un pueblo con gente de verdad, no como el otro.

Después de recorrerlo todo, llegó la noche y tuvimos que regresar a la taberna.

Creo que esta noche estaba más llena que anoche; todos comían, bebían y hablaban.

Al subir a nuestra habitación, nos encontramos con alguien curioso que intentaba abrir la cerradura a la fuerza.

Pero no era grave; solo se había equivocado de puerta porque estaba borracho.

Entramos a la habitación y el maestro nos dijo que debíamos dormir de inmediato, porque mañana sería un día muy duro.

Nos dormimos y, al llegar la mañana siguiente, el maestro ya estaba despierto.

—Buenos días, maestro.

—Despertaste, bien.

¡Vamos!

—Bueno, esperemos un poco más… esa niña aún no se ha despertado.

—No te preocupes por mí, abuelo.

Ya estoy despierta.

Después de que Lilia se despertó, salimos de la taberna.

El maestro me preguntó si estaba listo, y le respondí que sí.

Entonces me dijo: —Como ya viste, puedes trabajar para la gente y que te paguen.

Aunque seas un príncipe, aquí no estás en el palacio y no tienes nada que pueda demostrarlo.

Para no morir de hambre, tendrás que hacer todo tipo de trabajos para sobrevivir.

¿Entendido?

—Sí, maestro.

—Bien, entonces vamos.

Así nos dirigimos al lugar donde ofrecían esos trabajos.

El maestro me explicó que en ciudades grandes había instalaciones donde podías pedir trabajos y que te pagaban.

Pero aquí, en este pueblo, la gente misma pedía ayuda según sus necesidades.

El trabajo que me tocó era enfrentarme a unos bandidos que robaban y mataban personas en lo profundo del bosque.

—Bien, mocoso, ya tienes una espada de verdad.

Vuelve entero.

—Aito, cuídate mucho.

Yo iba a ir contigo, pero el abuelo dijo que no.

Tendrás que encargarte solo.

Definitivamente iré la próxima vez.

Me acerqué a ella y le acaricié la cabeza.

No sé si era porque yo era más alto, pero me gustaba hacerlo.

—No te preocupes, volveré sano y salvo.

—Bien, te esperaremos aquí.

Si pasa algo, iré de inmediato.

Así me adentré en el bosque hasta donde estaban los bandidos.

Sabía usar el arco, ya que cazaba con el viejo, así que llevaba dos armas conmigo.

Mientras me acercaba, la situación se ponía más tensa, y traté de ocultar mi presencia todo el tiempo.

Entonces escuché sus voces.

Ya sabía dónde estaban.

Me puse a distancia y conté: eran quince personas.

No podría con ellos juntos, así que debía enfrentarlos uno por uno.

No quería pensar en matar, pero la persona que nos dio el trabajo dijo que esos bandidos habían matado a mucha gente inocente y hasta perdido algún familiar.

No sé si era verdad, pero esa información ya era suficiente para que no pudiera perdonarlos.

Así comenzó la cacería de bandidos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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