Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El niño rescatado después de la subyugación de monstruos Aito Greymont - Capítulo 17

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El niño rescatado después de la subyugación de monstruos Aito Greymont
  4. Capítulo 17 - 17 Capitulo 17 La Cacería de Bandidos
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

17: Capitulo 17: La Cacería de Bandidos 17: Capitulo 17: La Cacería de Bandidos Como ya me habían informado que ellos mataron a mucha gente inocente, ya no podía perdonar a esos bandidos.

Entonces que empiece la cacería de bandidos.

Eran un grupo de quince, así que un combate de cerca no era la mejor opción todavía.

Ya le había preguntado al maestro sobre los combates de uno contra muchos y me dijo lo siguiente: —¿Qué?, ¿quieres saber cómo enfrentarte a muchas personas?

—Sí, por favor cuénteme maestro.

—Bueno, un combate de uno contra muchos se puede llevar a cabo de varias formas y ganar en el proceso: enfrentarte a ellos al mismo tiempo si eres fuerte, por supuesto… o a distancia me refiero, uno por uno.

Por eso existen diferentes tipos de armas: espadas, dagas, cuchillos, arcos, lanzas, entre otros.

—Están diseñadas para todo tipo de situaciones, y debes usar la que mejor se te dé.

Entonces, respondiendo a tu pregunta: si eres fuerte, solo avanza; si no lo eres, entonces acaba con ellos a distancia y con cautela.

—Gracias, maestro.

Entonces qué bueno que traje el arco con el que cazaba las cenas junto con el viejo.

Entonces uno, dos, tres… quince.

Hay dos más alejados del grupo, me encargaré de ellos primero.

Cargué dos flechas con mi magia de viento para que fueran más efectivas y las disparé impactando en el cuello de esos dos.

Ni siquiera pudieron hacer un solo grito.

Ahora quedaban trece.

Había otro lejos del grupo, también le disparé otra flecha.

Derribé a otros tres de uno en uno, pero sabía que no podría eliminarlos a todos en silencio porque uno se dio cuenta de ello, y se pusieron en alerta y en guardia.

Aun así, otros dos no se pudieron salvar de mis flechas.

Le disparé a otro, pero desvió la flecha con su espada.

Quedaban nueve y ya no podía encargarme de ellos con el arco.

Habían descubierto mi ubicación, así que el combate a distancia dejó de ser efectivo.

Como solo quedan nueve, creo que podré con ellos.

Y si no, el maestro vendrá a rescatarme.

No… haré como si el maestro no estuviera ahí y que si fallo aquí estaré muerto.

Ya entré, así que debo terminar.

Salí de donde estaba escondido.

—¿Qué diablos?, ¡es un mocoso!

—¿El que nos estuvo cazando era un mocoso?

—Debemos asegurarnos de que no salga vivo de aquí.

Oye, acaba con él.

—Sí.

Oye mocoso, no sé quién eres per— ¡AAAAA!

Mi mano… ¡maldita sea mi mano!

Como estaba desarmado, acabé con él de inmediato.

Ahora solo quedaban ocho.

—¡Ataquémoslo juntos!, no importa que sea solo un mocoso.

Retrocedí porque no podía con todos a la vez, pero uno se precipitó corriendo hacia mí, y lo terminé matando.

Quedaban siete.

Se pusieron más en guardia.

Como ya había eliminado más de la mitad, no había tanto riesgo como al principio, porque ya me había enfrentado a manadas de monstruos, aunque estos bandidos eran más fuertes.

Pero yo también me había vuelto más fuerte, así que no me preocupé mucho.

Era hora de usar magia y esgrima al mismo tiempo.

Desenvainé mi espada, concentré mi maná en ella y me preparé para la batalla.

Me lancé hacia ellos.

Uno me atacó con llamas y lo esquivé al último momento, quemándome parte de la ropa mientras las hojas secas del suelo ardían.

Lanzaba más ataques y yo los esquivaba usando mi elemento viento como impulso, mientras elevaba las hojas del suelo.

El olor a quemado se sentía en el aire.

Habían cuatro que usaban magia de fuego, dos de tierra y otro que no podía usar maná pero participaba en los asesinatos.

No me lanzaba hacia él porque ellos sabrían que iría primero por el más débil.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo