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El niño rescatado después de la subyugación de monstruos Aito Greymont - Capítulo 3

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  4. Capítulo 3 - 3 Capitulo 3 el primer paseo de Aito
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3: Capitulo 3: el primer paseo de Aito 3: Capitulo 3: el primer paseo de Aito Aito Greymont ya estaba aprendiendo esgrima todos los días con su maestro Zekin, junto a Calithia.Mientras controlaba su maná y se conectaba más con su elemento natural, que era el Viento.

Lo hacía al atardecer.

Y en la noche, mientras le leían historias de poderosos magos, se emocionaba mucho.Porque le encantaban esas historias.Y esto despertaba aún más curiosidad en él por los magos.

Una vez que su madre terminaba de leerle esas historias, le daba un beso de buenas noches en la frente mientras se retiraba de la habitación.

Al llegar el amanecer, el sol matutino resplandecía, penetrando cada rincón del Palacio.Aito ya estaba despierto, pero hoy no tenía entrenamiento de esgrima.

Así que se dirigió de inmediato hasta donde se encontraba su madre.—Buenos días, madre —dijo Aito.

—Hola, buenos días.

¿Cómo estás, hijo?

—respondió ella.

—Madre, hoy quiero salir a pasear por la ciudad.—Eh… ¿quieres salir a pasear hoy?

—Sí, madre —respondió Aito.—Quiero conocer la ciudad.

—Bueno, en ese caso te enviaré con una criada y algunos guardias que te vigilen de cerca.

—Está bien, madre.

(Y así Aito salió del Palacio).

Al llegar a la ciudad, Aito no paraba de mirar todo lo que había a su alrededor.Estaba muy feliz de haber salido y descubierto cosas nuevas.El paisaje era hermoso; veía diferentes tipos de casas, nada parecido al Palacio.

Mientras observaba a todo tipo de personas.—Oh, mira, ¡es un mago!

—gritó Aito.

—Wow, qué increíble.

Mira cómo hace trucos con magia de agua —dijo un niño que pasaba.

—Oye, eres muy bueno haciendo trucos con magia de agua —dijo Aito, acercándose al niño.

—Gra… gracias —le respondió el niño.

—Oye, hijo, no hables con él.

¿No ves su ropa?

Hasta tiene una criada.—No estamos a su nivel —le dijo la madre a su hijo.

—Seguro es hijo de un noble —susurró uno al otro.

Sin saber qué estaba pasando, Aito miró a la criada y le preguntó si había hecho algo malo.

—No, joven maestro —le respondió la criada.

Siguieron su camino.Aito estaba muy feliz porque había experimentado muchas cosas ese día.

(Momentos antes) —¿Quéeee?

¿Aito se fue a pasear?

—dijo Calithia sorprendida, ya que había estado preguntando por él.

—Y ¿por qué no me avisaron?

Yo también quería ir.

—No te enojes.

Ya volverán, podrás jugar después —respondió la reina.

(En el otro lado) —Joven maestro, creo que ya debemos regresar —le dijo la criada.

—¿Ya nos vamos?

Quería quedarme un poco más.

No es justo —respondió Aito, insatisfecho.

—Démonos prisa, joven maestro.—Está bien, vámonos —respondió Aito entristecido.

—No esté triste, joven maestro.

Podrá salir más cuando crezca.

—Sí, es verdad.

Podré salir más cuando crezca, jajaja.El ánimo de Aito se recuperó rápidamente después de escuchar esas palabras.

(De vuelta en el Palacio) —Madre, hermana mayor, ya llegué —saludó Aito.—Oh, bienvenido, hijo.

¿Cómo te fue?

—preguntó la reina.

—Me fue bi…—Oye, Aito, hermanito travieso.

¿Cómo te atreviste a salir sin mí?

—preguntó Calithia.

—Es que no te vi, hermana mayor.

—Y esa excusa barata.

¿No podías venir a buscarme?

—No te enojes con tu hermanito, hija —dijo la reina.

—Entonces, hermana, ¿qué debo hacer para que me perdones?

—preguntó Aito a Calithia.

—Bueno, en ese caso tienes que…—Hola, Aito.

Al fin llegaste.

—Así es, hermano Eliel.

—Oye, ¿por qué me miras así, hermanita?

—preguntó Eliel a Calithia.

—Y te atreves a preguntarme por qué te miro así.

Eliel no tenía idea de que había interrumpido a Calithia justo cuando ella iba a pedirle algo a Aito como disculpa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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