El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 105
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- Capítulo 105 - 105 Capítulo 105 – El Dominio del Reloj
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105: Capítulo 105 – El Dominio del Reloj 105: Capítulo 105 – El Dominio del Reloj El vacío resonaba con un tic-tac infinito.Cada sonido hacía temblar los engranajes colosales suspendidos en la nada, y cada respiro parecía durar demasiado o muy poco.
El tiempo no corría: oscilaba.
Nox los observaba desde su trono cambiante.
Su figura brillaba como una estrella de acero, más alta que cualquier rascacielos.Y, aun así, sus ojos estaban fijos en Violeta.
—Eres mi ancla.
Mi reflejo.
Sin ti, caigo en el olvido.
¿De verdad quieres volver a ser solo una niña, frágil y olvidada?
—su voz resonó como un eco en cien direcciones.
Violeta apretó los dientes, las manos temblorosas.—No… yo no soy tuya.
Bob se adelantó, interponiéndose entre ella y el coloso.—¡Ella es mi hija!
Nox inclinó la cabeza, y de los engranajes del vacío surgieron decenas de autómatas temporales, soldados metálicos con relojes incrustados en el pecho.—Entonces lucha por ella.
Pero recuerda: cada golpe contra mí, cada segundo que desafíes este dominio… la desgarrará.
La batalla estalló.
Bob arremetió contra uno de los autómatas, rompiéndolo en dos con un puñetazo.Dash corría entre los engranajes, desorientado por las copias de sí mismo que aparecían un segundo antes y un segundo después de sus movimientos.Helen extendió su cuerpo, atrapando a varios autómatas a la vez, aunque cada vez que los atrapaba, se multiplicaban en ecos temporales.
Y Jack-Jack… comenzó a brillar.Sus ojos se encendieron con un destello dorado, y pequeñas ráfagas de energía atravesaron el vacío, deshaciendo engranajes enteros.
Bob gritó:—¡Helen!
¡No lo pierdas de vista!
Violeta, en el centro del caos, sentía cómo la voz de Nox retumbaba más fuerte que nunca.”Míralos.
Luchan… pero nunca vencerán.
El tiempo no se detiene.
El tiempo es mío.
Y tú… eres mi corazón.” Ella cayó de rodillas, cubriéndose los oídos.—¡Cállate!
El azul de sus ojos parpadeaba con violencia.Dentro de su mente, se encontraba en un espacio distinto: un reloj gigantesco con dos manecillas, una marcada con su nombre, otra con el de Nox.Ambas giraban juntas.
Y ahí, frente a ella, la silueta de Nox apareció en tamaño humano, con el rostro sombrío.—Si me expulsas… te apagas conmigo.
¿Tienes el valor de morir, niña?
Violeta lo miró fijamente.Y por primera vez, no respondió con miedo.
Mientras tanto, en la fisura, los Parr estaban rodeados.Bob jadeaba, con los puños ensangrentados.Dash estaba atrapado en un bucle de sí mismo, repitiendo la misma carrera una y otra vez.Helen estaba tirada en el suelo, exhausta, mientras Jack-Jack flotaba con una energía que parecía incluso superar a la de Nox.
El emperador del tiempo se levantó de su trono.—Ha terminado.
La victoria ya es mía.
Pero Violeta… abrió los ojos.Su mirada brillaba ahora no solo con azul, sino con un destello violeta profundo, su propio color.
—No… —dijo con voz firme—.
Todavía no.
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