El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 109
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- Capítulo 109 - 109 Capítulo 109 – Héroes en Contra del Tiempo
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109: Capítulo 109 – Héroes en Contra del Tiempo 109: Capítulo 109 – Héroes en Contra del Tiempo La fisura se quebró en múltiples espejos.Cada fragmento del espacio se dobló sobre sí mismo, y de los engranajes surgieron siluetas familiares… demasiado familiares.
Bob fue el primero en ver a su enemigo.Un hombre enorme, con la piel curtida y la espalda encorvada por el peso de los años.
Su rostro era el suyo, pero cansado, derrotado, con los ojos apagados.—¿Ese… soy yo?
—murmuró.
El reflejo viejo gruñó, golpeando con una fuerza bruta, descontrolada.Bob alzó los brazos para bloquear, pero el choque lo derribó contra el suelo metálico.Era como luchar contra el fantasma de su propio fracaso.
Helen enfrentaba algo peor: una versión suya endurecida, fría, con cicatrices en el rostro.
Esa otra Helen extendió sus brazos con precisión quirúrgica, atándola sin piedad.—Tú aún crees en ellos —dijo con voz quebrada—.
Yo sé lo que viene.
La pérdida.
El abandono.
La soledad.
Helen gritó, estirándose hasta el límite para liberarse, pero cada movimiento era replicado con perfección.
Se estaba ahogando en la idea de convertirse en aquello.
Dash, atrapado en un circuito infinito, veía cientos de versiones de sí mismo corriendo sin fin, cada una más rápida que la anterior.—¡Basta!
¡Soy yo el más rápido!
¡Yo!
—gritaba, pero la risa burlona de sus otros yo lo rodeaba.Cada eco lo derribaba, lo empujaba, lo dejaba cada vez más agotado.
Jack-Jack parpadeaba, confundido.
Frente a él había decenas de bebés… versiones suyas, cada una con un poder distinto: fuego, metal, monstruo, sombra.Su risa infantil llenaba el vacío, pero pronto esa risa se volvió un coro oscuro.El bebé real lloró, incapaz de distinguir cuál era él mismo.
Y en el centro estaba Violeta.Ella no veía a un reflejo… sino a un vacío con la forma de su silueta.
Una Violeta sin rostro, sin voz, como si ya hubiese sido borrada del tiempo.El eco extendió su mano y, al tocarla, la piel de Violeta se volvió transparente, como si empezara a desaparecer.
—Sin mí —susurró Nox, caminando alrededor de ella—, eso es lo que serías: nada.Pero conmigo… serás todo.
El reloj rugió, y las campanadas resonaron como golpes de martillo.Los Parr estaban siendo quebrados, uno por uno, en la arena más cruel: el peso de su propio tiempo.
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