El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 110
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- Capítulo 110 - 110 Capítulo 110 – Violeta el Ancla
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110: Capítulo 110 – Violeta, el Ancla 110: Capítulo 110 – Violeta, el Ancla La batalla contra los ecos se desmoronaba.Bob sangraba por la ceja, jadeando frente a su yo viejo que lo golpeaba sin misericordia.Helen estaba atrapada en las redes de su versión endurecida, cada fibra de su cuerpo estirada al límite.Dash lloraba de rabia, superado por cientos de sí mismo que lo dejaban atrás en cada vuelta.Jack-Jack… ya no lloraba, solo observaba con ojos encendidos cómo sus reflejos jugaban a ser monstruos.
Y en medio del caos, Violeta temblaba.Su eco vacío le tocaba la frente, y cada contacto borraba un recuerdo: su primera vez en la escuela, la voz de su madre cantando, la risa nerviosa de Tony Rydinger.Se desmoronaba.
Nox la sostuvo por la espalda, erguido como un dios de engranajes.—Mira a tu familia.
Están perdidos en su tiempo.
No puedes salvarlos… pero puedes preservarlos.
Conmigo.
Su voz era un compás implacable, un pulso que resonaba en sus venas.Violeta lo escuchaba, y el eco vacío desaparecía, reemplazado por una visión distinta: ella misma, envuelta en un halo de luz violeta y dorada, caminando junto a Nox como guardiana del tiempo.No como víctima.
No como sombra.
Sino como poder.
—No… —murmuró, con lágrimas en los ojos—.
Yo solo quería protegerlos.
Nox inclinó su máscara hacia ella, con una calma cruel.—Y eso harás.
En mi mundo, nadie muere.
Nadie cambia.
Todos permanecen… eternos.
Las manecillas del reloj se cerraron alrededor de ellos como un altar.La armadura de Nox se abrió, mostrando el núcleo del Selacubo latiendo como un corazón ardiente.—Únete a mí, Violeta Parr.
No serás mi esclava, sino mi heredera.
Bob levantó la cabeza, gritando con la poca fuerza que le quedaba:—¡Vi!
¡No lo escuches!
¡Tú eres… eres nuestra hija!
¡Eres Parr!
Helen estiró la mano, desgarrando la red de su reflejo con un último esfuerzo desesperado.—¡Violeta!
¡Eres más fuerte que él!
Dash, exhausto, chocó contra sus ecos y cayó al suelo, pero aun así gritó:—¡No lo dejes ganar!
Jack-Jack, con un rugido infantil, lanzó una llamarada hacia Nox.El fuego se apagó en el aire, consumido por el compás del reloj.
Nox no se inmutó.Abrió sus brazos, rodeando a Violeta.Ella dio un paso adelante.
El vínculo brilló con fuerza cegadora.El núcleo del Selacubo y el corazón de Violeta latieron al unísono.Tac.
Y en ese instante, los engranajes del mundo se alinearon con ellos.
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