El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 22
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- Capítulo 22 - 22 Capítulo 22 – Arrancada del reloj
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22: Capítulo 22 – Arrancada del reloj 22: Capítulo 22 – Arrancada del reloj La ciudad estaba rota.El tiempo chorreaba como agua desde las grietas invisibles que Violeta había abierto con su poder.
Edificios parpadeaban entre estados pasados y futuros, personas se convertían en estatuas inmóviles y luego en sombras borrosas.
Y en el centro, Violeta gritaba con los ojos en llamas, su cuerpo convulsionando como si su corazón hubiera perdido el compás.
Helen, atrapada en su bucle, vio a su hija deshacerse una y otra vez.
Cada repetición era un tormento.—¡Violet!
¡No me dejes!
Bob rugía desde su prisión, golpeando con tanta furia que sus puños sangraban, aunque nada cedía.Dash corría, corría, corría, con lágrimas de rabia en el rostro, incapaz de romper la espiral infinita.
Y entonces todo se detuvo.
Nox apareció frente a Violeta, su silueta enmarcada por el resplandor del reloj colosal.La miró desde arriba, como un escultor frente a una estatua inacabada.
—Basta de juegos —dijo con voz grave—.
Ella ya no es suya.
Alzó la mano, y de su palma emergió un engranaje negro, perfecto, que giraba con un murmullo grave.Lo presionó contra el pecho de la joven.
Violeta jadeó, arqueándose como si un hierro ardiente atravesara su alma.El engranaje se fundió en ella, sincronizando su latido con el tic-tac del reloj colosal.
—Ahora eres parte de mí —susurró Nox—.
Parte del reloj eterno.
La realidad se dobló.El cielo se abrió como un telón, y detrás de él apareció el interior de la Fortaleza del Reloj: un horizonte de engranajes infinitos, pasillos que se curvaban sobre sí mismos, esferas de cristal flotando con instantes robados del tiempo.
Nox extendió su capa, envolviendo a Violeta como si la reclamara.—Ven, hija del tiempo.
Deja atrás esta ilusión de familia.
Violeta intentó resistirse, sus manos temblaban, pero el engranaje en su pecho brillaba, tirando de ella como un imán.
Helen lo vio desde la prisión temporal, gritando con una furia desgarradora.—¡No!
¡No me la quites!
Bob se destrozó los nudillos contra los muros invisibles, con los ojos enrojecidos.—¡Violet!
¡Lucha!
¡Eres una Parr!
Nox apenas inclinó la cabeza hacia ellos.—El tiempo nunca les perteneció.
Y tampoco ella.
Con un último gesto, la arrastró dentro de la Fortaleza.Las puertas se cerraron como los párpados de un dios.
La ciudad quedó congelada en ruinas, los Parr atrapados en sus prisiones temporales.
En la inmensidad del reloj, Violeta abrió los ojos y vio la maquinaria infinita girando alrededor.
El eco del tiempo le llenaba los oídos, resonando con su propio corazón.
Nox se alzó sobre un puente de engranajes, su silueta recortada contra un mar de relojes.—Bienvenida a tu nuevo hogar.
Aquí aprenderás lo que el mundo nunca quiso mostrarte.
Y en su pecho, el engranaje implantado latía, atando su destino al suyo.
Tic… Tac…
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