El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 29
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- Capítulo 29 - 29 Capítulo 29 – El martillo del reloj
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29: Capítulo 29 – El martillo del reloj 29: Capítulo 29 – El martillo del reloj El aire dentro de la Fortaleza estaba cargado, vibrando con cada engranaje que giraba.Violeta se encontraba en un círculo de relojes suspendidos, rodeada de agujas que flotaban como cuchillas.
El engranaje en su pecho latía, sincronizado con el coloso que dominaba la dimensión.
Nox se alzó frente a ella, imponente.—El poder que te di no es un regalo.
Es un arma.
Y un arma que no se usa se oxida.
Violeta apretó los puños, temblando.—¿Qué quieres que haga?
Con un gesto, Nox abrió una docena de esferas a su alrededor.
Cada una contenía escenas: un ladrón huyendo con un bolso, un villano menor destruyendo un coche, un policía atrapado en un derrumbe.
Todas eran figuras de Metroville, congeladas en diferentes actos.
—Tu entrenamiento comienza con un acto simple —dijo él—.
Decide qué segundos continúan… y cuáles terminan aquí.
Violeta retrocedió, horrorizada.—¿Quieres que… que mate?
—No.
Quiero que elijas.
Las agujas flotantes se acercaron a ella, rozándole la piel como advertencia.Helen apareció a su lado, todavía con la calma extraña que Nox le había dejado.—Hazlo, cariño.
Solo estás jugando con instantes.
Ellos no importan.
Yo estoy aquí… contigo.
Violeta sintió que se ahogaba.
El engranaje en su pecho ardía, exigiendo acción.Las figuras en las esferas la miraban como si supieran lo que se decidía.
—¡No puedo!
—gritó ella, con lágrimas en los ojos.
Nox bajó su voz hasta un susurro grave.—El tiempo nunca pregunta si puedes.
Solo te arrastra.
El suelo se abrió bajo sus pies, y Violeta cayó en un vacío de relojes estallando.
Cuando levantó la vista, se encontró rodeada por versiones de sí misma: una niña pequeña llorando, una adolescente invisible, una adulta que brillaba con la misma cruz que la máscara de Nox.
Todas hablaban al mismo tiempo:—Elige.
El engranaje en su pecho latía tan fuerte que casi la desgarraba.Violeta gritó, extendiendo sus manos.
Las esferas estallaron.
Un villano menor se congeló para siempre, su tiempo detenido.Un ladrón se desvaneció como polvo en el aire.Un policía fue liberado, corriendo hacia la luz.
Cuando volvió en sí, estaba de rodillas, jadeando, con lágrimas corriendo por sus mejillas.
Helen la tomó de los hombros.—Lo lograste, cariño.
Lo lograste… Violeta la miró, aterrada.—¡Pero los maté!
Nox descendió, implacable.—No los mataste.
Los corregiste.
Cada engranaje que gira mal debe ser sustituido.
Tú eres la mano que ajusta el reloj.
Violeta cerró los ojos, llorando.Pero en su pecho, el engranaje brillaba con orgullo.
Nox extendió la mano, como un padre satisfecho.—Levántate.
Este fue tu primer ajuste.
Y no será el último.
Tic… Tac…
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