El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 30
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- Capítulo 30 - 30 Capítulo 30 – El sabor del poder
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30: Capítulo 30 – El sabor del poder 30: Capítulo 30 – El sabor del poder Violeta permanecía de pie en medio del círculo de relojes, los restos de las esferas aún flotando como polvo dorado a su alrededor.
Sus manos temblaban, no por miedo, sino por algo nuevo que hervía en su interior.
El engranaje en su pecho latía con violencia.
Cada giro era una ola que recorría sus venas, llenándola de un calor extraño.Por un instante, pensó que podía sentir cada segundo que pasaba en Metroville, como si toda la ciudad respirara dentro de ella.
—¿Lo… sientes?
—la voz de Nox retumbó en el aire.
Ella tragó saliva, levantando la mirada.—Sí.
Es… como si todo estuviera bajo mis manos.
Nox descendió lentamente, su capa rozando el suelo metálico de la Fortaleza.—Ese es el sabor del tiempo.
No es bondad ni crueldad.
Solo poder.
Helen, de pie junto a su hija, acarició su cabello con ternura mecánica.—Estás creciendo, cariño.
Por fin ves lo que siempre estuvo en ti.
Violeta apartó la mirada, pero no negó las palabras.En su interior, el miedo se mezclaba con algo más peligroso: una sensación de dominio.Cuando había detenido a esos hombres, cuando había borrado al ladrón del reloj… había sido horrible, sí.
Pero también había sido fácil.
Demasiado fácil.
—¿Y si…?
—se atrevió a decir, con un hilo de voz—.
¿Y si pudiera traerlos de vuelta?
Nox inclinó la cabeza.—Puedes.
Todo puede deshacerse… si pagas el precio.
—¿Cuál?
—Más tiempo.
Siempre más tiempo.
Violeta sintió un escalofrío recorrerle la espalda.El reloj no regalaba nada.
Cada segundo que devolvía debía cobrarse en otra parte.
Pero aun así, una chispa en su interior ardía con curiosidad.
Nox chasqueó los dedos y el espacio cambió.Ahora estaban en una vasta sala de engranajes en llamas, donde cientos de esferas se movían como planetas alrededor de un sol oscuro.
Cada esfera contenía un instante: accidentes, nacimientos, muertes, risas, lágrimas.
—Aquí está la verdad, discípula —dijo él, extendiendo los brazos—.
Todo lo que fue y será está al alcance de tu mano.
Violeta dio un paso adelante, observando fascinada.
Una esfera mostraba a ella misma jugando de niña con Dash en el jardín.
Otra mostraba a Bob salvando un autobús.
Otra… mostraba a Metroville envuelta en ruinas, con su propio reflejo de pie entre las llamas.
El engranaje en su pecho se aceleró, ansioso, casi eufórico.
Helen le susurró al oído, como una madre arrullando a su hija:—Tócala, cariño.
Elige un instante.
Hazlo tuyo.
Violeta levantó la mano, temblando, y rozó una esfera.
Un torrente de energía la recorrió.
El instante se quebró y se disolvió en ella.Por primera vez, no sintió horror.
Sintió poder.
El eco del reloj resonó como un aplauso.
Nox la observaba en silencio.
Detrás de la máscara, sabía que había dado un paso crucial: Violeta había probado la fruta prohibida, y aunque llorara después, nunca olvidaría ese sabor.
Tic… Tac…
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