El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 31
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- Capítulo 31 - 31 Capítulo 31 – Sombras que resisten
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31: Capítulo 31 – Sombras que resisten 31: Capítulo 31 – Sombras que resisten El limbo estaba vivo.No como un ser con piel y huesos, sino como un océano de relojes agonizantes.
Cada tic era un latido enfermo, cada crujido de engranajes rotos era un susurro de almas perdidas.
Bob avanzaba con Dash pegado a su costado y Jack-Jack flotando a ratos, multiplicándose en destellos rojos.Habían dejado atrás las primeras sombras, aquellas figuras que repetían bucles infinitos, pero pronto se dieron cuenta de algo: estaban siendo observados.
—Papá… —Dash jaló de su brazo—.
¿Sentiste eso?
Bob se tensó.
El aire estaba más frío, y en la penumbra del reloj caído se dibujó una figura distinta.
No era un eco atrapado en un bucle.
No.
Esta sombra caminaba libre.
Su silueta estaba cubierta de harapos desgarrados, pero en el pecho llevaba un engranaje oxidado, clavado en carne y hueso como una cicatriz viva.
Sus ojos, en vez de estar vacíos, brillaban con un resplandor pálido.
—Nox… —susurró la figura, con una voz áspera, quebrada por siglos de eco—.
¿Él todavía gobierna?
Bob dio un paso al frente, interponiéndose entre la sombra y sus hijos.—¿Quién eres tú?
La sombra rió suavemente, como un engranaje que chirría al girar.—Un error.
Un aprendiz que fracasó.
Yo también quise manejar el tiempo.
Pero el reloj siempre cobra… y me dejó aquí.
Dash se estremeció.—¿Eres… como Violeta?
Los ojos de la figura se clavaron en el niño.—No.
Ella todavía tiene elección.
Yo ya no.
Bob apretó los puños, la rabia recorriéndole las venas.—¿Puedes sacarnos de aquí?
La sombra inclinó la cabeza, sonriendo con una mueca rota.—Tal vez.
Pero todo camino de salida pasa por un precio.
El reloj no abre puertas gratis.
Jack-Jack flotó hacia la figura, balbuceando, con sus ojos rojos ardiendo.
El ser se estremeció, como si el bebé le recordara algo.—Ese pequeño… es diferente.
Lleva dentro demasiados posibles futuros.
Quizá él sea la llave.
Bob lo atrajo de golpe contra su pecho.—¡Aléjate de él!
La sombra extendió las manos, mostrándolas vacías.—No busco dañarlos.
Si desean escapar… deben ir hacia el núcleo del limbo.
Allí el reloj no late, allí la prisión es más débil.
Pero cuidado… es también donde los olvidados se reúnen.
Dash tragó saliva.—¿Olvidados?
La figura sonrió con tristeza.—Los que Nox devoró, los que nadie recuerda.
Los engranajes que sobraban.
Ellos quieren carne nueva para recordar lo que fueron.
El aire tembló, y a lo lejos comenzaron a encenderse ojos dorados en la oscuridad.Cientos.
Miles.
Bob apretó los dientes.—No tenemos opción.
Tenemos que ir.
La sombra retrocedió, deshaciéndose en polvo y engranajes.
Su voz se desvaneció en el eco:—El reloj cobra… pero a veces… también se equivoca.
El camino hacia el núcleo del limbo se abrió frente a ellos, una grieta de luz pálida en el horizonte.Bob sostuvo a sus hijos con más fuerza.—Vamos.
Pase lo que pase, no nos separamos.
Y comenzaron a caminar hacia el corazón de la oscuridad.
Tic… Tac…
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