El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 32
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- Capítulo 32 - 32 Capítulo 32 – Los olvidados
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32: Capítulo 32 – Los olvidados 32: Capítulo 32 – Los olvidados El camino hacia el núcleo era un pasillo interminable de relojes quebrados que giraban sin eje, flotando en un vacío gris.
Cada paso que daban, los engranajes caídos crujían como huesos bajo sus pies.
Dash apretaba la mano de su padre con fuerza, intentando no mirar a los lados.
Jack-Jack balbuceaba, pero cada sonido suyo reverberaba como si se repitiera miles de veces en ecos que no le pertenecían.
—Papá… —murmuró Dash, con voz quebrada—.
¿Qué es ese ruido?
Bob lo escuchó también.
Un murmullo constante, como un río de voces, avanzando con ellos.
El aire olía a hierro oxidado y ceniza.
De pronto, la grieta de luz que seguían se abrió, revelando un vasto abismo.
En su centro, una maquinaria rota latía como un corazón descompuesto.
Y alrededor de él, estaban ellos.
Los olvidados.
Miles de figuras sin rostro, hechas de polvo y engranajes, se arrastraban en círculos interminables.
Cada uno llevaba un hueco en el pecho donde alguna vez brilló un engranaje, pero ahora solo quedaba vacío.
Bob se tensó, adelantando un brazo para cubrir a sus hijos.Dash se pegó a su costado, con los ojos abiertos como platos.Jack-Jack gruñó con un destello carmesí en sus ojos.
Entonces, las figuras levantaron la cabeza al unísono.Miles de ojos dorados se encendieron en la penumbra.
Y las voces comenzaron:—Tiempo…—Devuélvenos el tiempo…—No queremos olvidar… Las sombras se levantaron, tambaleándose, pero pronto empezaron a correr hacia ellos como una marea.
—¡Atrás!
—rugió Bob.
Lanzó un puñetazo al suelo del limbo, y la onda expansiva derribó a decenas de criaturas.
Pero los olvidados no se deshacían: sus cuerpos rotos simplemente se recomponían, avanzando de nuevo.
Dash tiró de su padre.—¡No podemos pelear con todos!
Jack-Jack chilló, y su cuerpo se envolvió en fuego azul.
Clones suyos comenzaron a brotar, atacando a las sombras con ferocidad salvaje.
Cada versión del bebé era distinta: uno disparaba rayos láser, otro se transformaba en demonio rojo, otro se duplicaba infinitamente.
Los olvidados retrocedieron por un instante, confundidos.
Bob aprovechó, cargando con Dash en un brazo y sosteniendo a Jack-Jack con el otro.—¡Corran hacia la luz!
¡Vamos!
El núcleo del limbo latía más fuerte a medida que se acercaban.
Las sombras aullaban, persiguiéndolos.
El aire se rompía con cada paso, como si el tiempo mismo se desgarrara bajo sus pies.
Pero Bob no se detuvo.
No podía.Su hija estaba allá afuera, prisionera del monstruo que los había arrojado a este infierno.Y nada —ni el tiempo, ni el reloj, ni los olvidados— lo detendría.
Tic… Tac…
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