El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 39
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- Capítulo 39 - 39 Capítulo 39 – El eco de la sangre
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39: Capítulo 39 – El eco de la sangre 39: Capítulo 39 – El eco de la sangre El limbo tembló.El llanto de Jack-Jack se detuvo como si alguien hubiese cortado un hilo invisible.En su lugar, un sonido nuevo lo atravesó: la voz de su padre y su hermano, gritando su nombre con desesperación.
El bebé parpadeó, mirando hacia arriba.Allí, entre grietas de luz que desgarraban la penumbra, se veía una imagen confusa: Bob sangrando, con los puños levantados; Dash corriendo entre relojes rotos, llamándolo con lágrimas en los ojos.
Jack-Jack rió.
El limbo respondió como un océano agitado.Las sombras de los olvidados se inclinaron hacia él, temblando, murmurando entre susurros metálicos: —El hijo del reloj ha escuchado.—El vínculo rompe la prisión.—Él es la grieta.
Jack-Jack abrió los brazos.De su cuerpo brotaron duplicados: gigantes ígneos que rugían, versiones diminutas que corrían como relámpagos, espectros invisibles que se deslizaban entre engranajes.
Todos lo imitaban, todos reían con él.
El núcleo del reloj, esa masa de engranajes eternos, comenzó a girar sin control.Por primera vez, el poder del limbo no respondía a Nox.Respondía al niño.
Y en ese instante, Jack-Jack hizo lo imposible:Extendió la mano hacia la grieta… y tocó el eco de su padre.
Bob en Metroville se estremeció.Sintió una mano pequeña, cálida, sobre la suya.Por un instante, el tiempo fluyó otra vez, el viento sopló, la lluvia cayó.
Dash gritó:—¡Papá, lo siento!
¡Lo siento!
¡Él está aquí!
Pero el contacto fue breve.Un tic-tac ensordecedor quebró la unión.
En la Fortaleza, Nox observaba todo.Las esferas flotantes proyectaban la imagen del bebé extendiendo la mano, conectando ambos mundos.El villano no sonrió.
No se enojó.Solo susurró, como quien contempla un hallazgo precioso: —Así que ese es tu verdadero don, pequeño engranaje… abrir puertas que no deberían existir.
Violeta lo miró con odio.—No lo toques.
¡Es mi hermano!
Nox no apartó la vista.—Precisamente por eso.
Extendió sus brazos, y la Fortaleza entera rugió.—Que la trampa se cierre.
Que el niño venga a mí.
Los engranajes giraron, las cadenas retumbaron, y un nuevo portal comenzó a formarse: no desde el limbo hacia Metroville… sino desde la Fortaleza hacia el limbo.
Nox iba por su presa.
TIC… TAC…
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