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El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 4

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  4. Capítulo 4 - 4 Capítulo 4 – Egos en colisión
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4: Capítulo 4 – Egos en colisión 4: Capítulo 4 – Egos en colisión El viento soplaba fuerte sobre las azoteas de Metroville.

La ciudad, todavía nerviosa tras el apagón, trataba de volver a la normalidad, pero la normalidad ya no existía.

La gente susurraba sobre “el hombre de la máscara luminosa” que había detenido el tiempo, aunque la mayoría no recordaba bien lo que había visto.

La mente humana no estaba hecha para procesar algo así.

Nox lo sabía.

Y disfrutaba cada segundo de esa confusión.

La Fortaleza Gigante del Reloj flotaba oculta sobre las nubes, invisible a ojos humanos.

Desde allí, el villano contemplaba la ciudad proyectada en hologramas azules.

El Selacubo absorbía energía eléctrica poco a poco, sin prisa, como un parásito alimentándose del cuerpo de su anfitrión.

Pero esa noche, no estaba solo.

Una voz sonó detrás de él, cargada de burla juvenil y arrogancia.—Bonita base secreta.

Aunque debo admitir que la decoración es un poco… anticuada.

Nox giró lentamente.

En la entrada de la sala de control, con su capa naranja ondeando y una sonrisa insolente, estaba Síndrome.

El villano de los gadgets aplaudió suavemente, como quien evalúa un espectáculo.—No sé quién eres ni de dónde saliste, pero debo felicitarte.

Lo que hiciste anoche fue… impactante.

Incluso yo no podría haberlo planeado mejor.

Los engranajes de la Fortaleza crujieron, tensos, como si reaccionaran a su presencia.

El Selacubo brilló, y la voz de Nox salió grave, resonante, como si surgiera de las entrañas de la máquina misma.

—Eres el niño resentido que juega a ser dios con juguetes caros.

El gesto de Síndrome se endureció por un instante, aunque enseguida volvió a sonreír con arrogancia.—Oh, ya veo.

Tú sí que me conoces.

¿Y tú quién eres?

¿Un mago disfrazado de reloj cucú?

Nox descendió de su trono.

Cada paso metálico hizo temblar la sala.—Soy el amo del tiempo.

Y Metroville ya me pertenece.

Síndrome soltó una carcajada.—¡Oh, por favor!

Mira, sé cómo va esto: yo también quería conquistar la ciudad, humillar a Mr.

Increíble, demostrarle al mundo que los héroes no sirven de nada.

Pero… —se acercó un poco, señalando con su guante propulsor— yo tengo la tecnología, los recursos, los satélites.

Yo soy el futuro.

—No.

—La voz de Nox cortó como una cuchilla de acero—.

Yo soy el fin del futuro.

Los dos se miraron en silencio, midiendo fuerzas sin necesidad de moverse.

La tensión llenaba el aire como electricidad antes de la tormenta.

Síndrome fue el primero en romper el silencio.—Mira, no me interesa pelear contigo.

De hecho, creo que podríamos… trabajar juntos.

Tu show del apagón fue genial para meter miedo.

Y yo tengo algo que te va a encantar: un pequeño proyecto llamado Omnidroide.

Una máquina indestructible que hará ver a todos que los superhéroes son obsoletos.

Nox inclinó la cabeza, curioso pero frío.—Las máquinas son solo engranajes.

El tiempo las destruye a todas.

—¿Y qué?

—Síndrome sonrió con cinismo—.

Mientras funcione el tiempo suficiente para que todos me aplaudan, me basta.

Nox dio un paso al frente, y el aire alrededor de Síndrome se congeló.

El villano de la capa naranja parpadeó, confundido: su propio brazo no respondía, como si el tiempo se negara a avanzar.

Apenas podía mover un dedo.

—Jamás serás un dios, muchacho —susurró Nox, la máscara brillando con la “X” incandescente—.

Solo un insecto que confunde el brillo de sus alas con el sol.

El efecto desapareció de golpe, y Síndrome retrocedió jadeando.

La furia se le notaba en los ojos, pero su sonrisa volvió, más forzada.—Interesante truco.

—Se giró hacia la salida, encendiendo los propulsores de sus botas—.

Pero recuerda algo, “Señor Tiempo”: Metroville es mi ciudad.

Y yo no comparto escenario con nadie.

El eco metálico del reloj respondió en la sala vacía cuando se fue.Tic… Tac… Nox regresó a su trono.No necesitaba aliados.Y mucho menos a un niño disfrazado de villano.

La conquista seguiría su curso.Y cuando llegara la hora, incluso Síndrome se arrodillaría ante el reloj.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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