El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 40
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- Capítulo 40 - 40 Capítulo 40 – La trampa del reloj
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40: Capítulo 40 – La trampa del reloj 40: Capítulo 40 – La trampa del reloj La Fortaleza Gigante del Reloj rugió como un corazón mecánico.Cada engranaje giraba a velocidades imposibles, los muros de acero vibraban con un eco que no era de este mundo.
En el centro, Nox se alzó con los brazos abiertos.Sus guanteletes brillaban, absorbiendo la energía de miles de esferas flotantes.
El aire chisporroteaba, lleno de polvo dorado.
—El limbo no es una prisión —dijo, su voz grave resonando en cada rincón—.Es una puerta.
Y yo soy su guardián.
El suelo tembló.Del corazón de la Fortaleza emergió un portal circular, un vacío palpitante que mostraba la penumbra infinita del limbo.Más allá, se veía la figura dorada de Jack-Jack, rodeado de duplicados que danzaban como estrellas locas.
Violeta gritó, dando un paso adelante.—¡No!
¡Es un bebé, no lo entiendes!
Nox no se giró hacia ella.—Entiendo más de lo que crees.
Ese niño no es un simple infante.
Es la llave que puede hacer retroceder las manecillas.
Helen posó la mano en el hombro de su hija.
Sus ojos vacíos reflejaban la luz del portal.—Obedece, Violeta.
Por fin podremos estar completos.
La muchacha tembló.Su corazón latía con furia.
¿Completo?
¿Eso era lo que quedaba de su madre?El engranaje incrustado en su pecho ardía, respondiendo tanto a Nox como al llanto distante de su hermano.
En el limbo, Jack-Jack observó el portal.No lloró.
No rió.Se quedó quieto, como si entendiera el peligro.
Los olvidados comenzaron a arrastrarse hacia atrás, sus voces temblando:—El guardián… El ladrón de tiempo viene.—El hijo del reloj debe resistir.
El bebé alzó la mano.
Sus duplicados hicieron lo mismo.Una onda de energía pura sacudió el limbo, frenando la apertura del portal por un instante.
Nox apretó los puños.—Resistes… pero tarde o temprano, niño, todo se inclina hacia mí.
Los engranajes de la Fortaleza rugieron, forzando el portal a abrirse más.
Bob y Dash, en Metroville congelada, sintieron el temblor.El cielo se abrió sobre ellos, mostrando por un instante la silueta de la Fortaleza y el portal naciendo en su interior.
Bob cayó de rodillas.—No… ¡No!
¡Se lo van a llevar!
Dash lo miró con horror.—Papá, tenemos que hacer algo.
¡Ahora!
Bob se levantó con una furia descomunal.—¡Entonces vamos!
¡Aunque tenga que derribar esa maldita torre con mis propias manos!
El eco del reloj se mezcló con un rugido humano.Padre e hijo, juntos, se lanzaron hacia el horizonte congelado, buscando el camino hacia la Fortaleza.
Y arriba, en el portal, el pequeño Jack-Jack estalló en un grito que no era humano.Un grito que hizo temblar tanto al limbo… como al corazón de su hermana.
TIC… TAC…
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