El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 41
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- Capítulo 41 - 41 Capítulo 41 – El puente roto
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41: Capítulo 41 – El puente roto 41: Capítulo 41 – El puente roto El portal rugía.El aire dentro de la Fortaleza Gigante del Reloj estaba cargado de energía, tanto que el metal de los muros chisporroteaba con cada latido.
Violeta cayó de rodillas, llevándose las manos al pecho.
El engranaje incrustado en su piel palpitaba al mismo ritmo que el portal, como si quisieran arrancarlo de su interior.
—¡Detente!
—gritó, con lágrimas corriendo por sus mejillas—.
¡Lo vas a matar!
Nox la observó desde lo alto, su silueta recortada contra el resplandor del portal.—No, hija.
No lo mataré.
Lo convertiré.
Helen se acercó, su rostro sereno y vacío.—Escucha a tu padre, cariño.
Él sabe lo que hace.
Violeta retrocedió de un salto, los ojos abiertos de par en par.—¡Tú no eres mi madre!
¡Ella nunca… nunca dejaría que le hicieran daño a Jack-Jack!
El eco de sus palabras retumbó en los engranajes, como un latigazo.Por primera vez, Helen vaciló.
Su sonrisa se quebró un segundo, como si algo humano intentara resurgir bajo la máscara mecánica.
Nox descendió lentamente, sus pasos resonando como martillazos.—Tu amor por tu hermano es útil.
No luches contra ello.
Usa ese lazo, abre la grieta y tráelo a mí.
Violeta lo miró, con el corazón desbocado.Dentro de ella, el engranaje ardía, exigiendo obediencia… pero también sentía el eco de la risa de Jack-Jack, de los abrazos de Bob, de Dash corriendo a su lado.
La muchacha gritó con todas sus fuerzas.—¡Jack-Jack es mío, no tuyo!
El aire explotó.Una cúpula de energía púrpura salió disparada de su cuerpo, chocando contra el portal y debilitando la atracción.
El limbo tembló al otro lado, y el grito de Jack-Jack respondió, más fuerte que nunca.
Nox se tambaleó un paso atrás.La máscara brilló con una furia repentina.—¿Te atreves a desafiarme?
Violeta se alzó, sus ojos ardiendo de luz violeta y dorada.—No soy tu hija.
Nunca lo fui.
Helen la observó, paralizada, sus labios temblando en silencio.
Nox alzó la mano, los engranajes girando como un ejército dispuesto a aplastarla.—Entonces… serás polvo en el reloj.
El portal rugió.Y al otro lado, Jack-Jack chilló con rabia, duplicándose en un enjambre incandescente que comenzó a embestir la grieta para protegerla.
TIC… TAC…
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