El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 42
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- Capítulo 42 - 42 Capítulo 42 – El golpe del guardián
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42: Capítulo 42 – El golpe del guardián 42: Capítulo 42 – El golpe del guardián Los engranajes de la Fortaleza giraron como si fueran un enjambre de cuchillas.Nox levantó el brazo, y de su guantelete brotaron cadenas de energía dorada, serpenteando como víboras.
—Si renuncias al rol de mi hija —tronó, con voz que sacudía los muros—, serás tratada como enemiga.
Violeta alzó los brazos, su campo de fuerza estallando en un resplandor púrpura que la rodeó como un capullo.
Las cadenas golpearon su barrera, cada impacto haciendo vibrar su cuerpo hasta casi quebrarlo.
—¡No soy tuya!
—gritó, jadeando—.
¡Jack-Jack no lo será jamás!
El portal ardió.Del otro lado, el bebé resplandeciente vio la escena.
Sus duplicados rugieron al unísono, lanzándose contra la grieta como si fueran arietes vivientes.
El limbo entero respondió.Un maremoto de energía salió disparado hacia la Fortaleza, debilitando las cadenas de Nox por un instante.
Violeta aprovechó.Se impulsó hacia adelante, creando una explosión de esferas de fuerza que rompieron varias de las cadenas y lo obligaron a retroceder.
Helen gritó, llevándose las manos a la cabeza.—¡Basta!
¡No más!
¡Van a destruirlo todo!
Por un segundo, la mujer tembló, como si una parte de ella intentara despertar.Violeta la miró, con lágrimas en los ojos.—Mamá… vuelve conmigo.
Nox rugió.El aire se quebró en fragmentos, y de su máscara brotó un torrente de luz dorada que cayó sobre Violeta como un martillo divino.
La muchacha alzó su campo de fuerza, pero el impacto fue devastador.Salió volando contra un muro, su cuerpo golpeando con un estruendo.
Jack-Jack chilló desde el limbo, y sus duplicados explotaron en llamas.El portal se expandió con violencia, desgarrando la Fortaleza y llenando el aire con un eco imposible.
Nox se giró hacia la grieta, la máscara brillando con deleite.—Grita cuanto quieras, pequeño.
Cuanto más luches, más me pertenecerás.
El tic-tac retumbó, cada vez más fuerte, como si el reloj mismo disfrutara del caos.
En Metroville, Bob y Dash vieron el cielo abrirse otra vez, un resplandor dorado y púrpura desgarrando los nudos congelados de la ciudad.Bob apretó los dientes.—Estamos cerca.
¡Muy cerca!
Dash lo miró con miedo y esperanza al mismo tiempo.—Papá… ¿y si llegamos tarde?
Bob no respondió.Solo corrió más rápido, con la furia y el amor impulsándolo.
TIC… TAC…
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