El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 47
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- Capítulo 47 - 47 Capítulo 47 – El laberinto del reloj
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47: Capítulo 47 – El laberinto del reloj 47: Capítulo 47 – El laberinto del reloj El interior de la Fortaleza Gigante del Reloj no era un lugar hecho por manos humanas.Los pasillos parecían extenderse en todas direcciones, doblándose como cintas de papel, conectando pisos que no existían y escaleras que subían hacia abajo.
Bob y Dash avanzaban con cautela.El eco de los engranajes llenaba el aire, cada tic-tac deformando las paredes como si estuvieran dentro de una garganta viva.
Dash frunció el ceño, mirando alrededor.—Papá… creo que ya pasamos por aquí tres veces.
Bob respiró hondo.
El mismo corredor oscuro, con columnas de acero que latían como venas.
El mismo arco de engranajes que giraba lentamente sobre sus cabezas.—Sí.
Quiere perdernos.
Dash apretó los puños.—¡No me importa!
¡No pienso dejar a Violeta atrapada aquí!
El niño se lanzó a correr, un destello rubio que iluminó las paredes.Pero apenas dobló una esquina, apareció de frente… contra sí mismo.
Otra versión de Dash, congelada en el tiempo, corría en la dirección opuesta.Ambos se atravesaron, dejando un eco vibrante que sacudió la sala.
—¡Whoa!
—el verdadero Dash se tambaleó, asustado—.
¿Viste eso?
Bob asintió, con el ceño fruncido.—El reloj juega contigo.
Te muestra lo que podrías ser, lo que ya fuiste… o lo que nunca serás.
Dash tragó saliva.—No me importa.
Solo quiero a mamá y a Violeta.
Bob le revolvió el cabello, sonriendo con cansancio.—Y eso es lo que te hace fuerte.
El corredor tembló.Un engranaje gigantesco cayó desde arriba, girando como una guillotina.Bob lo sostuvo con ambas manos, gruñendo mientras el metal ardía contra su piel.
Dash lo miró, los ojos brillando.—¡Papá…!
—¡Corre, Dash!
—gruñó Bob, empujando con toda su fuerza.
El niño obedeció, un destello fugaz que atravesó el corredor y golpeó un panel de luz en el extremo.De inmediato, el pasillo entero se reacomodó: las paredes se doblaron, las escaleras se enderezaron y un portal de salida apareció.
Bob arrojó el engranaje hacia un lado y lo siguió, jadeando.Ambos emergieron en un balcón enorme que se abría a la cámara central.
Y allí la vieron.Violeta, de pie en medio del caos, conectada a Jack-Jack por un cordón púrpura, con Helen arrodillada a su lado y Nox tambaleando con el rostro descubierto.
Bob se detuvo, el corazón a punto de romperse.—…Mi niña.
Dash dio un paso al frente, con lágrimas en los ojos.—¡Violeta!
El eco de sus voces atravesó la sala.La familia estaba a punto de reunirse.
TIC… … TAC… …
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