El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 5
- Inicio
- Todas las novelas
- El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu)
- Capítulo 5 - 5 Capítulo 5 – Fracturas en el reloj familiar
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
5: Capítulo 5 – Fracturas en el reloj familiar 5: Capítulo 5 – Fracturas en el reloj familiar El amanecer en Metroville fue gris.
Las nubes bajas teñían la ciudad de un color mortecino, como si el cielo supiera lo que se avecinaba.
La familia Parr trataba de aferrarse a la rutina.
Helen preparaba el desayuno, Bob hojeaba el periódico con gesto ausente, Dash daba vueltas alrededor de la mesa a una velocidad que solo aumentaba el cansancio de su madre, y Violeta se mantenía en silencio, como siempre.
Pero algo había cambiado desde el apagón.Todos lo sentían.Todos lo callaban.
Jack-Jack, en su sillita, fue el primero en notarlo.
Su mirada se fijó en un punto invisible de la cocina.
Rió suavemente, como si viera a alguien que los demás no podían.
Y entonces, un reloj de pared que había permanecido roto durante años comenzó a funcionar de repente.
Tic… Tac… Helen giró la cabeza, confundida.—¿Bob?
¿Tú arreglaste ese reloj?
—No —respondió él, frunciendo el ceño.
Violeta tragó saliva.El sonido no era normal.
El tic-tac no se limitaba al reloj: resonaba en su pecho, en sus sienes, como un eco que atravesaba la casa entera.
De pronto, la lámpara parpadeó, y durante un segundo, todos vieron la silueta de una figura metálica en el reflejo del cristal de la ventana.
Una máscara con una X luminosa.
Y luego nada.
Dash se detuvo en seco, asustado.—Mamá… ¿viste eso?
Helen apretó los labios.—Sí.
Y no me gusta nada.
Bob ya estaba de pie, con el ceño fruncido.—Es el mismo que vi anoche.
El que detuvo el tiempo.
Violeta, en cambio, no apartaba los ojos del reloj de pared.
El segundero se movía demasiado lento, como si jugara con ella.
Y, por un instante, juró escuchar una voz susurrante dentro de su mente: “El tiempo es frágil… como tú.
Yo puedo enseñarte a controlarlo.” Su corazón se aceleró.No lo dijo en voz alta.
En la Fortaleza Gigante del Reloj, Nox observaba la escena a través de proyecciones del Selacubo.
Su máscara brillaba suavemente mientras contemplaba a la familia Parr, cada uno atrapado en su rol.
—El héroe cansado… —susurró, viendo a Bob—.
La madre desconfiada… —pasó a Helen—.
El niño impetuoso… —Dash, detenido en la silla, mordiéndose el labio con frustración—.
El bebé, un misterio aún sellado.
Y luego, detuvo su mirada en Violeta.
—Y la sombra que ansía escapar de sí misma.
Sus dedos metálicos se crisparon sobre el trono.
El tiempo alrededor de su cuerpo se ralentizó, como si él mismo respirara en intervalos eternos.
—Ella es la clave.
La primera grieta en el engranaje.
El Selacubo vibró con un zumbido profundo, y la proyección se intensificó: Violeta caminaba sola hacia la escuela, la cabeza gacha, invisible para todos.Nox alteró un instante el flujo temporal alrededor de ella, y los transeúntes la miraron como si de pronto existiera, como si algo en ella hubiera despertado.
La joven se detuvo, desconcertada.
“¿Lo sientes?”La voz metálica le rozó la mente, suave pero innegable.“No eres invisible.
Eres eterna.” Violeta apretó los puños, respirando hondo.
No sabía si estaba enloqueciendo.
Pero por primera vez, alguien la había visto.
Esa misma noche, Bob patrulló la ciudad en secreto.Helen le había pedido que no lo hiciera, pero el instinto era más fuerte.
Ese villano no era como los demás.
No buscaba dinero ni fama: buscaba algo que él no comprendía.
Y en la cima de un edificio en ruinas, lo encontró.
Nox estaba de pie, inmóvil, con la ciudad a sus pies.
Su silueta era una sombra recortada contra la luna, y el aire a su alrededor ondulaba como agua.
Bob apretó los dientes.—¿Qué quieres de nosotros?
Nox no se giró.—Ya lo tienes todo, héroe: esposa, hijos, una vida tranquila.
Pero no lo mereces.
No puedes detener el tiempo.
No puedes retener lo que amas.
Tarde o temprano… todo se rompe.
Bob dio un paso adelante, furioso.—No te atrevas a hablar de mi familia.
Finalmente, Nox lo miró, y la “X” incandescente de su máscara se reflejó en los ojos del héroe.—Tu familia es un reloj.
Y yo soy el relojero.
El viento arrastró el eco metálico de su risa.
Tic… Tac…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com