El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 51
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- Capítulo 51 - 51 Capítulo 51 – La decisión de Helen
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51: Capítulo 51 – La decisión de Helen 51: Capítulo 51 – La decisión de Helen El titán de sombras de reloj se alzaba detrás de Nox, tan alto que parecía sostener el cielo.Su cuerpo estaba hecho de manecillas que giraban sin rumbo, cada giro desgarrando la realidad a su alrededor.
El rugido de la bestia resonó en los huesos de todos.El portal se expandió, como si Metroville estuviera a punto de ser devorado en un solo bocado.
Bob se interpuso frente a sus hijos, jadeando, con los brazos abiertos.Dash se colocó a su lado, temblando pero firme.Violeta mantenía el vínculo con Jack-Jack, el único hilo de esperanza en medio del caos.
Y Helen… Helen estaba atrapada entre dos fuerzas.La voz de Nox retumbaba en su mente:Eres mía.
Siempre lo fuiste.
Sin mí, se perderán.
Pero el eco de su familia la atravesaba como un latido:“Vuelve a casa.”“Te necesitamos.”“Mamá.” Las lágrimas le nublaron la vista.Helen se llevó las manos al pecho, justo donde la marca dorada aún brillaba como una herida.
—Ya basta… —susurró, con voz quebrada.
Nox giró hacia ella, con los ojos desorbitados.—¡No!
¡No puedes resistirme!
Tú eres mi ancla.
Sin ti, me deshago en polvo.
Helen lo miró fijamente.—Entonces… deshazte.
Un estallido atravesó su cuerpo.La marca dorada se rompió en mil fragmentos, liberando una onda expansiva que empujó las sombras lejos de ella.El vínculo con Nox se cortó de raíz.
Helen cayó de rodillas, jadeando.Pero sus ojos ya no eran vacíos.Eran los de la madre que siempre había sido.
—Bob… niños… perdónenme.
Bob corrió hacia ella, sujetándola con fuerza.—No hay nada que perdonar.
Estás aquí.
Eso es todo lo que importa.
Violeta gritó de alivio, fortaleciendo aún más el cordón con Jack-Jack.Dash sonrió entre lágrimas, como si todo el peso del mundo hubiera desaparecido de sus hombros.
El rugido del titán de sombras resonó con furia.Nox se tambaleaba, el rostro humano surcado de desesperación.—¡No!
¡No me dejes solo otra vez!
Pero Helen lo miró con firmeza.—Nunca estuve contigo.
Siempre estuve con ellos.
El titán se estremeció.Las grietas en la Fortaleza se abrieron como heridas mortales.
TIC… … TAC… … El reloj había perdido a su ancla.
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