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El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 59

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  4. Capítulo 59 - 59 Capítulo 59 – Miradas nuevas
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59: Capítulo 59 – Miradas nuevas 59: Capítulo 59 – Miradas nuevas La mañana llegó, tibia y silenciosa.Los Parr rara vez tenían desayunos tranquilos, pero esta vez el ambiente era extraño, como si todos caminaran sobre un cristal que podía romperse.

Helen preparaba panqueques.El movimiento de sus manos era automático, casi mecánico, pero cada tanto se detenía como si hubiera olvidado lo que estaba haciendo.Entonces respiraba hondo y continuaba.

Dash fue el primero en notarlo.Se apoyó en la mesa y la miró con esos ojos brillantes que nunca sabían callar.—Mamá… ¿te duele algo?

Helen sonrió, forzando un gesto de normalidad.—No, cariño.

Solo estoy cansada.

Violeta la observaba con más atención.No era solo cansancio.

Había algo distinto en la forma en que su madre se movía, como si cargara un peso invisible en la espalda.Pero no dijo nada.

En lugar de eso, se levantó y tomó la espátula de su mano.—Déjame ayudarte.

Helen la miró sorprendida.Por un instante, sus ojos se encontraron, y Violeta vio en ellos un agradecimiento profundo, como si ese pequeño gesto fuera un salvavidas.

Bob, sentado con Jack-Jack en brazos, seguía el intercambio en silencio.Sabía que Helen necesitaba sentirse útil, pero también sabía que los niños necesitaban cuidarla ahora.Era un equilibrio frágil, y debía dejar que se encontrara de forma natural.

Jack-Jack comenzó a reír, extendiendo los brazos hacia su madre.Helen lo tomó y lo alzó en el aire, con una sonrisa que esta vez sí fue genuina.El bebé aplaudió con entusiasmo, como si celebrara que todo volvía a ser normal.

Pero Violeta y Dash sabían que no era así.Su madre había estado en el otro lado, atrapada en un lugar donde ellos no podían alcanzarla.Y aunque ahora estaba de vuelta, las sombras aún se notaban en su mirada.

Mientras comían, Dash rompió el silencio.—Mamá… si vuelve ese tipo raro del tiempo… yo voy a ser más rápido.

Esta vez no me va a atrapar.

Helen se detuvo, sorprendida, y luego lo besó en la frente.—No tendrás que hacerlo solo, Dash.

Nadie lo hará solo nunca más.

Violeta la tomó de la mano bajo la mesa, apretándola con fuerza.Helen le devolvió el apretón, y por primera vez esa mañana, no se sintió frágil.Se sintió madre.

El desayuno terminó con risas tímidas, y aunque el cristal seguía allí, agrietado, la familia comenzaba a caminar sobre él con más firmeza.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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