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El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 6

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  4. Capítulo 6 - 6 Capítulo 6 – La sombra y el reloj
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6: Capítulo 6 – La sombra y el reloj 6: Capítulo 6 – La sombra y el reloj Violeta caminaba sola por la acera, con los auriculares puestos, pero sin escuchar nada.

La música era solo un refugio: lo que de verdad la rodeaba era un silencio extraño, denso, que no pertenecía al mundo normal.

El tiempo parecía doblarse a su alrededor.Los coches en la calle avanzaban demasiado lento.Los transeúntes la miraban de reojo, pero sus pasos eran torpes, como si arrastraran cadenas invisibles.

Violeta se detuvo en seco, el corazón latiéndole en la garganta.—Ya basta… —murmuró, aunque no sabía a quién se lo decía.

Entonces lo escuchó.Una voz metálica, profunda, resonando dentro de su mente.

—¿Por qué siempre huyes, pequeña sombra?

Se giró en todas direcciones, pero la calle parecía vacía.

—¿Quién eres?

—preguntó en voz baja.

La respuesta llegó con calma, como un susurro que lo impregnaba todo.—Soy el tiempo que nadie puede detener.

El único que de verdad te ve.

Siempre escondida detrás de un campo de fuerza, siempre invisible para los demás… excepto para mí.

Las farolas parpadearon.

Por un instante, la silueta de Nox se reflejó en cada vidrio de la calle: en la ventana de una tienda, en el espejo retrovisor de un coche, en el escaparate apagado de un café.

Una figura metálica, inmóvil, observándola con la “X” luminosa de su máscara.

Violeta retrocedió, con las manos temblorosas.—Tú eres… el que atacó a mi papá.

—No lo ataqué.

Lo probé.

—La voz sonaba tranquila, casi paternal—.

Y falló, como todos los héroes fallan.

¿Y tú?

¿Cuánto tiempo llevas sintiéndote invisible incluso cuando todos pueden verte?* Ella apretó los labios.No quería admitirlo.No quería que ese monstruo supiera la verdad.

—Yo puedo darte lo que ellos no pueden.

Control.

Eternidad.

Nadie volvería a ignorarte.

El aire se tensó.

Violeta levantó un campo de fuerza por instinto, temblorosa.—¡Cállate!

Y entonces, el mundo se detuvo.

Las luces de la calle quedaron congeladas en un destello.

Una paloma quedó suspendida en el aire, a medio aleteo.

El viento mismo parecía haberse convertido en cristal.

Solo ella podía moverse.Y frente a ella, al final de la calle inmóvil, Nox apareció caminando con lentitud solemne.

Cada paso metálico resonaba como un martillo en la eternidad.

—No quiero lastimarte, Violeta Parr.

—Su voz retumbaba en ese espacio detenido—.

Quiero liberarte.

Ella tragó saliva, el sudor frío resbalando por su frente.—¿Liberarme de qué?

—De ellos.

—La máscara brilló intensamente, marcando la palabra—.

De las cadenas del héroe cansado que es tu padre.

De la madre que desconfía de todo.

Del hermano que nunca para, del bebé que nunca eligió este destino.

Tú… eres diferente.

Eres la única que entiende lo que significa estar atrapada en una sombra.

Las manos de Violeta temblaban dentro del campo de fuerza.Quería gritar que no, que él estaba equivocado.Pero una parte de ella… una parte que siempre había deseado ser vista… escuchaba cada palabra.

Nox extendió una mano metálica hacia ella.—Ven conmigo.

Yo no ofrezco promesas vacías de héroes.

Yo te ofrezco lo único que es real: tiempo.

El tiempo para ser quien quieras ser.

Violeta apretó los dientes, conteniendo las lágrimas.—No… La tensión explotó.

El tiempo volvió a fluir.

Los coches rugieron, las luces parpadearon, la paloma salió volando.

Y Nox ya no estaba allí.

Pero el eco de su voz quedó grabado en su mente.

—El reloj siempre sigue girando.

Y tarde o temprano, todos me responden.

Violeta cayó de rodillas, respirando agitadamente.Sabía que debía contárselo a su familia.Pero no lo hizo.

Y en la Fortaleza, Nox sonrió bajo su máscara.

La primera grieta en el engranaje había aparecido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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