El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 62
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- Capítulo 62 - 62 Capítulo 62 – Voces en la multitud
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62: Capítulo 62 – Voces en la multitud 62: Capítulo 62 – Voces en la multitud El sol había salido alto sobre Metroville, pero la ciudad no despertó igual.Las calles estaban llenas de murmullos, titulares, cámaras de televisión y miradas nerviosas al cielo.La Fortaleza del Reloj había desaparecido, pero su sombra seguía viva.
En una cafetería abarrotada, los televisores mostraban imágenes de la destrucción: engranajes clavados en edificios, autos aplastados, puentes con grietas profundas.El presentador hablaba con tono grave: —…lo que algunos describen como una estructura colosal de relojería apareció sobre Metroville anoche y sembró el caos.
Testigos aseguran que fue detenida por la intervención de superhéroes, aunque las autoridades aún no confirman esta versión.
Una mujer levantó la voz desde una mesa:—¡Claro que fueron los supers!
¡Vi a una familia entera peleando contra esas cosas!
Un hombre replicó desde el fondo:—¿Y qué tal si ellos mismos lo atrajeron?
¡Siempre que aparecen, traen problemas más grandes!
La discusión encendió el local.Unos defendían a los héroes, agradeciendo que aún existieran.Otros murmuraban que era irresponsable permitir que actuaran sin control.
En la calle, periodistas entrevistaban a ciudadanos.Una joven, todavía con polvo en la ropa, habló entre lágrimas:—Ese niño, el rápido… me sacó de entre los escombros.
Yo estaría muerta si no fuera por él.
Un anciano, en cambio, negó con la cabeza frente a las cámaras:—Lo que vi anoche no fue humano.
Fue magia, o brujería.
Y si los supers tienen ese poder… ¿quién nos protege de ellos?
La ciudad se dividía en opiniones, como un tejido que comenzaba a desgarrarse.
Mientras tanto, en la televisión surgió un nuevo titular: “¿Quiénes salvaron a Metroville?
¿Héroes… o amenazas?” En su casa, los Parr miraban esas mismas imágenes en silencio.Dash estaba rojo de furia.—¡Ingratos!
¡Nosotros los salvamos!
Violeta, más serena, bajó el volumen del televisor.—Dash… la gente tiene miedo.
Y cuando la gente tiene miedo, no piensa claro.
Helen cerró los ojos un instante.Ella sabía lo que venía: entrevistas, persecuciones, acusaciones.El enemigo ya no tenía engranajes ni titanes.El nuevo enemigo era el miedo.
Bob apagó el televisor con decisión.—No importa lo que digan.
Nosotros sabemos la verdad.
Y si llega el momento de hablar… lo haremos.
Jack-Jack balbuceó desde la cuna, riéndose como si nada.Su risa fue el único sonido puro en la sala, y por un momento, todos respiraron un poco más tranquilos.
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