El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 89
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- Capítulo 89 - 89 Capítulo 89 – El pacto
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89: Capítulo 89 – El pacto 89: Capítulo 89 – El pacto La casa Parr estaba en ruinas.Helen curaba la herida en la frente de Bob con una toalla húmeda, mientras Dash temblaba sentado en el sofá roto.Jack-Jack dormía de nuevo, como si nada hubiera pasado, pero un leve resplandor azul seguía latiendo bajo su piel.
—Esto no puede continuar —murmuró Helen, agotada—.
Nos va a destruir a todos.
Bob, con la mandíbula apretada, respondió:—Entonces encontraremos otra forma.
No sé cómo… pero lo haremos.
Violeta los observaba en silencio.Por dentro, sabía la verdad.No había otra forma.
Esa noche, cuando todos dormían, Violeta salió de la casa con la tarjeta en la mano.La calle estaba desierta, bañada por la luz de las farolas.Encendió el dispositivo, y el holograma de la doctora Luthen apareció frente a ella, etéreo y frío.
—Sabía que vendrías —dijo la científica, sin sorpresa.
Violeta apretó los labios.—Lo vi.
Está creciendo.
Si no lo detenemos… va a tomar a Jack-Jack por completo.
Luthen asintió.—Exacto.
Y la única manera de evitarlo es completarlo.
Forzarlo a regresar con todo su poder.
Violeta bajó la mirada, con el corazón acelerado.—¿Y después?
Los ojos de la doctora brillaron con un matiz extraño.—Después… lo sellamos.
Para siempre.
Violeta dudó un instante.Luego asintió.—Lo haré.
Luthen sonrió, satisfecha.—Bien.
Entonces escucha con atención: cuando vuelva a manifestarse, no lo rechaces.
No luches contra él.
Abre el campo.
Deja que se ancle.
Yo estaré allí para terminar lo que tú inicies.
El holograma se desvaneció.Violeta guardó la tarjeta bajo su chaqueta, sintiendo el peso de su decisión como una cadena alrededor del cuello.
Regresó a la casa en silencio.Entró en su cuarto y miró a su hermano menor a través de la cuna portátil.El bebé respiraba tranquilo, su carita iluminada por destellos azules que aparecían y desaparecían.
—Lo siento, Jack-Jack —susurró—.
Es la única manera de salvarte.
En la penumbra, el tic-tac invisible volvió a sonar.Pero esta vez, no sonaba como amenaza.Sino como una cuenta regresiva.
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