El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 94
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- Capítulo 94 - 94 Capítulo 94 – La culminación del reloj
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94: Capítulo 94 – La culminación del reloj 94: Capítulo 94 – La culminación del reloj El torbellino de engranajes y cadenas arrastraba ya edificios enteros en la ciudad.Los gritos de la gente se mezclaban con las sirenas lejanas.
Metroville temblaba.
La familia Parr y Luthen seguían de pie en el epicentro, exhaustos, sus fuerzas desgastadas por el asalto constante.
Violeta sostenía un campo de fuerza tembloroso que protegía a todos del último golpe de Nox, pero cada segundo le costaba un esfuerzo titánico.El sudor caía de su frente, sus brazos temblaban.
—¡No puedo… aguantar mucho más!
—gritó.
Luthen apretó los dientes, manipulando el dispositivo con frenesí.—¡Falta poco!
¡Si conseguimos que se sobrecargue…!
Pero entonces, el reloj en el pecho de Nox empezó a latir como un corazón.Cada pulsación expandía ondas azules que rompían las estructuras cercanas.
—Ya no necesito catalizadores.
Ni ecuaciones.
Ni cadenas.
—su voz se elevó como un trueno—.
El tiempo me pertenece por completo.
El campo de Violeta estalló en pedazos.El aire se detuvo un instante.Y luego, con un rugido que partió el cielo, Nox absorbió de golpe todos los engranajes flotantes y cadenas, incorporándolos a su cuerpo.
Su silueta cambió, alargándose.La armadura se cerró, brillante y pulida, con un resplandor que parecía devorar la luz.El reloj en su pecho giraba con una precisión aterradora, proyectando agujas de energía en todas direcciones.
Bob lo miró, con el rostro desencajado.—Dios mío… Helen dio un paso atrás, sus ojos llenos de horror.—No… no puede ser.
Dash, jadeante, apenas pudo susurrar:—Es… invencible.
La voz de Nox resonó con una calma cruel.—Soy la culminación del tiempo.
El instante en que todo se detiene.
El reloj eterno.
De un solo gesto, extendió su brazo, y el cielo entero se cubrió de engranajes gigantes que giraban lentamente sobre la ciudad como lunas mecánicas.
La doctora Luthen, pálida, murmuró casi para sí:—Forma definitiva… nunca lo había visto completo… Nox inclinó la cabeza hacia ella, con una sonrisa helada bajo el casco.—Y tú lo provocaste.
La onda expansiva que siguió arrasó con todo a su paso.Los Parr fueron arrojados contra los restos de la casa.Luthen cayó de rodillas, sosteniendo apenas su dispositivo, con lágrimas de frustración en los ojos.
Metroville entera quedó bajo la sombra de un reloj gigante que giraba sobre el cielo.El tiempo ya no pertenecía al mundo.Era de Nox.
Y el tic-tac resonó como el preludio del fin.
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