El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 96
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- Capítulo 96 - 96 Capítulo 96 – Cuando el tiempo se rompe
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96: Capítulo 96 – Cuando el tiempo se rompe 96: Capítulo 96 – Cuando el tiempo se rompe El reloj en el pecho de Nox giraba hacia atrás con violencia.Cada tic resonaba como un trueno, y con cada latido la realidad misma se fragmentaba.
Metroville se convirtió en un mosaico imposible.En una esquina, edificios del futuro emergían como espejismos de acero y cristal; en otra, caballos con carruajes corrían junto a automóviles modernos.En los parques, niños jugaban… al lado de esqueletos que parecían sus propios restos.
La ciudad entera estaba atrapada entre pasados y futuros que chocaban como olas.
Dash se detuvo en seco al ver un reflejo imposible: él mismo, más viejo, corriendo con un traje que nunca había visto.Helen gritó al ver a un Bob anciano, cansado, reflejado en el aire frente a ellos, antes de desvanecerse.
Violeta, con lágrimas en los ojos, vio fugazmente a su madre y padre jóvenes, recién casados, abrazados en un destello que desapareció tan rápido como vino.
El mundo se rompía en pedazos.Y en el centro, Nox reía.
—¿Ven?
Este es el poder que tanto temían… ¡El tiempo no es una línea, es mi reino!
Bob, sosteniendo a Helen para no perder el equilibrio, rugió:—¡No!
¡El tiempo no te pertenece!
¡Nos pertenece a todos!
Luthen, temblando, manipulaba su dispositivo mientras los destellos del pasado y el futuro se arremolinaban a su alrededor.—¡La grieta aún está ahí!
—gritó—.
¡Si concentran todo en ese punto, puedo reconfigurar la corriente y sellarlo!
Dash corrió, esquivando destellos del pasado que intentaban arrastrarlo, y golpeó el costado de Nox con toda la velocidad que quedaba en sus piernas.Helen se estiró, sujetando uno de sus brazos para inmovilizarlo un instante.Bob cargó de frente, sosteniendo la presión del otro lado.
Violeta respiró hondo.El miedo era insoportable.Pero abrió sus manos y canalizó todo lo que tenía, creando el campo de fuerza más grande de su vida, directo contra el pecho de Nox.
El reloj brilló, la grieta volvió a resquebrajarse.
Nox rugió, y de su boca brotó un grito que sonó como cien relojes quebrándose a la vez.—No pueden… detenerme… Luthen gritó, su voz al borde de romperse:—¡AHORA, TODOS A LA VEZ!
Los Parr apretaron sus fuerzas en un solo punto.El haz de Violeta, la velocidad de Dash, la fuerza de Bob, la elasticidad de Helen.
El dispositivo de Luthen lanzó un pulso final.
Y el reloj de Nox… estalló.
Un resplandor azul cegador envolvió la ciudad.El tiempo entero gritó, colapsando sobre sí mismo.
Cuando la luz se apagó, Metroville estaba en silencio.
Nox… había caído de rodillas, con el pecho abierto, destellando como un sol apagado.Pero aún respiraba.Aún sonreía.
—Si me destruyen… ¿qué será de su tiempo?
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