El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 97
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- Capítulo 97 - 97 Capítulo 97 – El último arrastre
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97: Capítulo 97 – El último arrastre 97: Capítulo 97 – El último arrastre El aire estaba pesado, como si cada segundo tuviera el peso de una roca.El reloj de Nox, destrozado en su pecho, aún giraba en pedazos, liberando ondas azules que deformaban la realidad.
Los edificios temblaban, apareciendo y desapareciendo en distintas eras.El cielo parecía un caleidoscopio de siglos: aviones del futuro, globos aerostáticos del pasado, relámpagos que parecían venir de un mañana inexistente.
En medio de aquel caos, Nox cayó de rodillas.Su armadura estaba hecha añicos, su rostro demacrado, pero sus ojos ardían con una fuerza aterradora.
Y entonces, la miró a ella.
—Tú… niña… —dijo con la voz quebrada, pero aún resonante—.
Eres el catalizador perfecto.
Tu don, tu miedo, tu fuerza… El reloj… puede renacer contigo.
Violeta retrocedió, el corazón martillando en el pecho.Un frío insoportable recorrió su cuerpo: no era solo amenaza, era atracción.
El remolino del tiempo la jalaba hacia Nox como si ella fuera parte del engranaje roto.
—¡No… no!
—gimió, extendiendo un campo de fuerza que crujió como vidrio bajo presión.
Dash intentó correr hacia ella, pero los destellos del tiempo lo arrastraron como si corriera contra cien tormentas distintas.Helen estiró sus brazos, sujetándola, pero la fuerza temporal era devastadora.Bob rugió, plantándose frente al huracán de luz, pero apenas podía avanzar un paso.
Luthen gritó, con el dispositivo ardiendo en sus manos.—¡Si él la toma, todo volverá a empezar!
¡No podemos dejarlo!
Violeta apretó los dientes, las lágrimas corriéndole por el rostro.Su campo de fuerza temblaba, y en el reflejo vio a versiones de sí misma: una niña pequeña jugando con Jack-Jack, una adulta fuerte con traje heroico, una anciana con el cabello gris… todas arrastradas hacia Nox.
Él extendió su mano metálica, sus dedos brillando con la grieta del reloj.—Ven conmigo… y el tiempo será eterno.
Violeta gritó, el terror mezclado con furia.—¡NO!
El campo estalló, una onda expansiva de energía pura.Nox fue lanzado hacia atrás, su cuerpo desgarrado por la propia corriente temporal.
Pero la fisura en su pecho seguía tragando todo.Y Violeta… aún estaba siendo arrastrada.
Bob, con una fuerza desesperada, se lanzó contra el torbellino, clavando los pies en el suelo destrozado, extendiendo la mano.—¡Hija!
¡Dame tu mano!
Helen lo sostuvo desde atrás, estirando sus brazos aún más allá de lo posible para sujetar a Dash y mantenerlos unidos.Toda la familia estaba encadenada en un mismo esfuerzo.
Violeta miró a su padre, a su madre, a su hermano… y a Luthen, que gritaba fórmulas mientras intentaba sellar la fisura con el dispositivo agonizante.
Tenía una elección.Luchar… o rendirse al vacío.
El reloj roto de Nox brilló con un último impulso, y su voz resonó como un eco eterno:—Si caigo… ¡ella caerá conmigo!
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