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El Nuevo Orden del Tiempo (wakfu) - Capítulo 99

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99: Capítulo 99 – El plan imposible 99: Capítulo 99 – El plan imposible La noche cayó sobre Metroville, pero era una noche falsa.El cielo, aún cicatrizado por la batalla, parpadeaba con destellos que parecían segundos perdidos buscando dueño.Las estrellas surgían y se desvanecían como si el universo respirara en desorden.

En el refugio improvisado de la familia Parr —una escuela evacuada, con pizarras llenas de ecuaciones a medio borrar y linternas parpadeantes—, todos guardaban un silencio denso.

Violeta estaba recostada en un catre, cubierta con mantas, pero la temperatura de su piel fluctuaba de manera inquietante.

A veces ardía; a veces helaba.Y cada tanto, cuando cerraba los ojos, se escuchaba un tic-tac leve, como un reloj diminuto resonando en su pecho.

Helen no se apartaba de su lado.

Con una mano acariciaba su cabello, con la otra sostenía la muñeca de su hija como si pudiera anclarla al presente.—Estoy aquí, cariño… estoy aquí.

Bob caminaba de un lado a otro, con las manos entrelazadas detrás de la espalda.

Cada paso era un estallido de impotencia.—No podemos dejarla así.

No podemos.

Dash estaba sentado en el suelo, con la frente apoyada contra sus rodillas.

No lloraba, pero su respiración entrecortada era un grito silencioso.

Luthen, rodeado de papeles, fórmulas y el dispositivo destrozado que aún chisporroteaba, los observaba a todos con el peso del fracaso clavado en los hombros.

Finalmente, habló.—La fusión con Nox no es completa.

Él no controla su cuerpo, ni su mente… todavía.

Pero ella… —se interrumpió, respirando hondo—.

Ella es su ancla.

Bob se giró con la furia contenida.—¿Y cómo rompemos esa maldita cadena?

Luthen bajó la vista.—No hay un corte limpio.

No sin… matar al nodo.

—tragó saliva—.

No sin arriesgar su vida.

Helen levantó la cabeza, con una calma gélida.—No es una opción.

Dash alzó la mirada, sus ojos rojos por el cansancio.—¿Entonces qué?

¿Nos quedamos mirando cómo Nox la usa como… como batería?

El silencio cayó como plomo.

Fue Violeta quien lo rompió.Con un hilo de voz, habló desde el catre:—Puedo sentirlo.

—dijo, mirando al techo—.

No está dentro de mí del todo… pero me mira desde el otro lado.

Como si mi sombra fuera su ventana.

Helen le apretó la mano, conteniendo un sollozo.—Cariño, no hables… —Tengo que hablar, mamá.

—la interrumpió, con los ojos brillando en la penumbra—.

Si él piensa que puede usarme… podemos darle la vuelta.

Luthen levantó la cabeza con un destello de comprensión.—¿Qué quieres decir?

—Que… —Violeta respiró hondo, como si cada palabra la desgarrara— que si soy un puente… puedo ser también una trampa.

Bob se acercó, negando con la cabeza.—¡No!

No voy a poner tu vida en riesgo otra vez.

Ella giró la mirada hacia él, con una seriedad que parecía más adulta que nunca.—Papá, ya estoy en riesgo.

No es una elección entre peligro o seguridad.

Es entre luchar o dejar que él gane para siempre.

Luthen asintió lentamente, anotando con manos temblorosas.—Podría… podría diseñar un contraancla.

Algo que conecte a ella con el presente más fuerte que la conexión con Nox.

Pero necesitaríamos… energía.

Mucha más de la que tenemos.

Dash se incorporó de golpe.—¿Energía?

¡Eso lo puedo conseguir!

Luthen negó.—No hablo de electricidad.

Hablo de energía viva.

Un anclaje real.

Algo que pese más que el tiempo mismo.

Bob entrecerró los ojos, entendiendo apenas.—¿Qué estás diciendo?

Luthen los miró a todos, con el rostro pálido pero firme.—Que lo único que puede sujetarla aquí… es la unión de ustedes.

La familia.

Si se lanzan al núcleo temporal con ella, si ponen sus propias vidas en la balanza… quizá, solo quizá, podamos arrancar a Nox de raíz sin destruirla.

Un silencio sepulcral llenó la habitación.

Helen fue la primera en responder.—Entonces lo haremos.

Bob la miró, con un nudo en la garganta.—Helen… Ella lo interrumpió, con lágrimas en los ojos pero una voz que no temblaba.—Es nuestra hija.

Si caemos, caemos juntos.

Dash se levantó, sin dudar.—Yo también.

Violeta los miró uno a uno, con el pecho latiendo en un compás extraño, y por primera vez en toda la noche sonrió.—Entonces… no estoy sola.

En la penumbra de la escuela, mientras el reloj de Nox marcaba un compás distante sobre la ciudad, nació un plan imposible: rescatar a Violeta desde dentro del tiempo mismo.

Y Nox, en lo alto de su fortaleza, inclinó apenas la cabeza, como si hubiera escuchado la promesa.Su sonrisa metálica fue la respuesta silenciosa a una guerra que recién comenzaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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