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El nuevo y horrible mundo - Capítulo 13

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13: Lle…

gamos 13: Lle…

gamos Después de la cruda y agitada noche, se escucharon aves cantar.

El sol volvió a salir; un calor abrazador y reconfortante se dio en los cuerpos despiertos de Adriel y Amara.

“Es hora de irnos”.

Adriel se puso de pie; luego vio el camino para irse, pero algo lo hizo detenerse.

‘Ayer… matamos a una súcubo, lo que significa que el cadáver está allí, inmóvil… pudriéndose’.

Adriel se quedó parado viendo el ahora iluminado camino.

Amara se levantó y vio el camino.

‘Desde aquel día ya no tengo tanto miedo… ¿por qué elegí eso?’ Sus pensamientos comenzaron a ser erráticos mientras caminaba con paso firme hacia el frente.

Tras ella estaba Adriel, quien se sorprendió de su valentía.

Mientras caminaban, se dieron cuenta de que ya habían pasado el lugar donde la mataron, pero no había nada.

‘Carroñeros, ¿Cuántos de estos hay?

He de decir que su rapidez es impresionante’.

Pensó Adriel para sí mismo mientras veía a su alrededor.

El tiempo se les fue volando; gracias a esto pudieron ver el lago.

Mientras Adriel seguía a Amara, se dio cuenta de que ella se detuvo tras la última hilera de arbustos que los separaba del lago.

Sin dudar, siguió su mirada y contempló una escena que lo disgustó como nada.

Elena y Steven: ella lo abrazaba completamente desnuda, mientras que Steven sólo tenía su ropa interior puesta.

Adriel sintió la necesidad de sacar su guadaña y rebanar a Elena allí mismo.

Para su fortuna se contuvo; al mover la mirada, vio a sus compañeros aún dormidos.

“Hay que despertarlos”.

Su tono le dejaba en claro a Amara que no aceptaría un no por respuesta.

De todas formas, Amara solo movió su cabeza de arriba a abajo como forma de aceptar.

Ambos salieron de los arbustos.

“Hay que patearlos y luego les cerramos la boca para no despertar a los otros.

¿Okey?” Mientras hablaba, simulaba los movimientos que iban a hacer.

Amara siguió callada, pero volvió a aceptar con la cabeza.

Con el plan hecho, Adriel pateó a ambos.

Sintió su propia patada cuando se la dio a Elena, pero su furia le ayudó a aguantarlo.

Luego puso su mano en la boca de Steven, mientras que Amara hacía lo mismo con Elena, la cual se despertó sin hacer ruidos.

Después de que ellos dos se pararán, Adriel apuntó al éste.

“Vamos a hablar lejos de los otros”.

El tono de Adriel fue más autoritario que nunca; incluso Amara sintió un escalofrío al escucharlo hablar.

“Aww, ¿Por qué?

¿No hicieron Amara y tú lo mismo cuando se fueron?” Elena se acercó a Adriel, su pecho desnudo tocando el de Adriel.

Sin titubear, Adriel agarró el cuello de Elena y la azotó contra el suelo.

“Ponte tu “ropa” y camina perra”.

Adriel, como tal, emanaba un aura de autoridad nunca antes vista por sus compañeros; el aura fue tal que Elena invocó su slime por mero instinto de supervivencia.

Adriel luego vio a Steven directamente a los ojos.

Estaba lleno de desprecio y furia; Steven bajó la cara y siguió a Elena hacia el bosque.

Una vez los cuatro estaban lejos del lago, Adriel ordenó a Elena y a Steven.

Ambos se apoyaron contra un enorme roble tras ellos y vieron directamente a Adriel.

“Ahora comienza su juicio”.

La mirada de Adriel se clavó sobre ambos adultos; luego vio a Amara.

Con un pequeño asentimiento, Adriel le dejó la primera palabra a Amara.

“¿Por qué lo aceptaste?” No dijo nombres, pero la única persona que dio consentimiento a algo que no tuvo que haber hecho fue Steven.

“Yo…” Steven dirigió su mirada a otro lado; luego le llegó una idea: “Ella me sedujo demasiado; además, es su culpa, como no me ven como compañero y por eso ella pudo hacerlo”.

Adriel no pensaba que eso fuera verdad; agarró su propia barbilla mientras pensaba ‘¿Cómo es que Elena pudo hacerlo con él?

Se supone que el contrato nos protegía, además… por lo que creo, ella me intentó seducir para que quitara el contrato y pudiera hacerlo con nosotros.

Adriel fijó su mirada en Elena y recordó su contrato: ‘No podrá dañarnos ni violarnos… ¡Violacion!

Esa es la palabra trampa: cuando alguien lo acepta y da consentimiento, ya no se considera como obligar a alguien, lo que anula el contrato.’ La piel de Adriel se erizó al darse cuenta de la falla.

‘Esta zorra…

es más astuta de lo que creía’ “Es tu culpa.

No importa el cómo, pero en algún momento le diste consentimiento; por lo tanto, no se considera violación según el sistema.” Adriel no sólo resaltó el fallo del sistema, sino que también resaltó la incompetencia de Steven en ese campo.

“¿Tú también eres culpable?”, Amara señaló a Elena, pero todos los otros sabían que eso estaba de más.

“De todas formas, ¿Cómo me castigarán?

No me pueden hacer daño por el contrato.

Entonces, ¿qué?” El tono de Elena oscilaba entre lo juguetón y lo retador.

Adriel se acerco a ella, tanto que sus cabezas casi chocaban “Fácil, aunque no te podemos dañar te podemos retener, lo haré hasta que mueras de hambre, eso no es violencia y no es mi culpa según el sistema” Elena retrocedió cuando Adriel se le acerco, su instinto le decía que su intención asesina la ahogaría por la presión ejercida.

‘Tsk… es la misma lógica que usé’, Elena volteó a la derecha donde solo había árboles y arbustos.

Adriel agarró a Steven del hombro.

“Vámonos, tu y yo hablaremos, Amara, tu habla con la zorra esa” Después de decir eso Adriel llevo a Steven a otro lugar mientras le sostenía el hombro.

Después de perderlos de vista, Elena ensanchó sus ojos mientras veía a Amara: “¿Tienes una clase latente?

¿O me equivoco?” Amara no se inmutó; le regresó la mirada, pero el desprecio en ella era latente: “¿Y qué si tengo?” “¿Lo sabe tu querido Adriel?” Elena habló con un tono burlesco y provocador.

“Eres plenamente consciente de que no pasa nada entre Adriel y yo; esas provocaciones baratas no funcionan.” La expresión y el tono de Amara sacaban a relucir el desprecio que ella sentía por Elena.

Elena clavó su mirada en la chica frente a ella, aunque antes había notado que había cambiado; parecía solo un poco, pero ahora ella estaba parada frente a Elena con una confianza inmensa.

“¿Qué sabes?

¿No te sientes muy segura conmigo?” “Todo lo que digas será ignorado por cómo eres; además, he visto cosas; no entiendo mi habilidad ni el porqué es así, pero sé que Adriel es diferente y le tendríamos que temer.

Dentro de este mundo es buena idea ser alguien preciado para él, qué pena por ti…” Amara se burló ligeramente de Elena, la cual se estaba mostrando frustrada por la actitud de la chica.

“Dime, ¿Cuál es el nombre de tu clase?

Puedo ayudarte a comprenderla.” Elena tenía una sonrisa nerviosa.

Dentro de aquel grupo de chicos, ella y Steven no eran líderes; no estaban ni cerca de serlo.

Con tan solo una noche, ambos fueron rebajados a simples perros falderos.

“Puajajajajajajaja… ¿En serio crees que te diré?

Ten en cuenta que no sólo el contrato me protege; Adriel ya mató a una súcubo; dudo que ahora tambalee por matar a otra, o incluso a un humano.” Elena se puso roja como un tomate; había sido humillada y puesta en un lugar que, según ella misma, no se merecía.

Indignada, solo volteó la cabeza y dejó de dirigirle la palabra o siquiera la mirada a Amara.

…

Dos hombres estaban arriba de una cueva; la entrada estaba llena de rasguños y el aura emanada por ella era impresionante.

“¿Qué te parece?

La criatura que vive en la cueva bajo nosotros es la razón por la cual nos conocemos.” Adriel apuntó al suelo bajo ellos, luego fijó su mirada en Steven.

“En esta y en cualquier situación todos tenemos algo de culpa, ¿Okey?

No te echaré toda la culpa; también es mía por dejarte solo con ella, pero de los errores se aprende; procuraré no dejarte solo con ella, pero necesito que, si no hay otra opción, aprendas y te resistas.” A diferencia de antes, la voz de Adriel mostraba calma y comprensión, un buen lugar donde refugiarse.

“Supongo… haaaaa, ¿Me ayudarás a no caer ante ella?” Steven se rasca la parte posterior de la cabeza nerviosamente.

Adriel esbozó una sonrisita: “Claro, siempre que tengas un problema, puedes contar conmigo.” Le extendió la mano a Steven y este la agarró para sacudirla.

“Bien, vamos adonde dejamos a las chicas y después regresemos al lago.” Dijo Adriel mientras le daba un pequeño vistazo a la cueva con el hombre lobo dentro.

“Claro.” Steven comenzó a caminar y Adriel lo siguió, copiando sus pasos y ritmo al caminar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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