El nuevo y horrible mundo - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 Adiós lobito feroz
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15: Adiós, lobito feroz 15: Adiós, lobito feroz Una pisada segura resonó por el bosque.
Adriel estaba caminando buscando un lugar en particular; al buscar, se encontró escuchando gemidos y sonidos intensos.
‘Ellos están cerca’, pensó Adriel mientras buscaba otro lugar con la mirada.
Pronto avistó un pedazo que no era tierra, sino una roca blanquecina.
Adelante de ella estaba el “pasillo” donde lucharon los goblins contra el hombre lobo, por lo que justo bajo ese pedazo de roca estaba la cueva.
Sin pensarlo mucho, se acercó y agarró unas cuantas ramas y rocas que lanzó al pasillo.
No pasó nada, pero aun así Adriel sabía que despertó o puso en alerta al hombre lobo.
Lenta, pero desvergonzadamente, comenzó a rodear el pasillo para entrar, viendo directamente a la oscuridad que cubría a la siniestra criatura.
Por más confiado que pareciera, las piernas de Adriel temblaban, como si un boxeador le hubiera dado un uppercut de lleno en la barbilla.
Aun así, se paró “firme” y simuló la sensación de expulsar algo para que la guadaña saliera de dentro de él.
Nunca se preguntó cómo ni por qué sabía hacer eso; cuando consiguió la guadaña, se le hizo algo tan natural y normal como respirar.
Pero eso no le era importante en aquel momento.
Con sus piernas tan temblorosas como un cimiento mal hecho, se acercó a la entrada, donde sintió un frío helado pasar por su espalda.
Puso el mango de la guadaña frente a él y la punta apuntaba hacia el lugar, pero nada atacó.
Aun así, Adriel no se relajó.
Dio dos pasos hacia atrás con la misma postura, para después patear una roca de un tamaño medio, la cual creó un sonido seco y desabrido cuando impactó en la oscuridad de la cueva.
Pasaron unos largos cinco segundos en silencio hasta que el hombre lobo salió de su cueva.
Su pierna derecha tenía un poco de piel desprendida y un poco de sangre saliendo de esta.
En su mente, Adriel tenía cientos, incluso miles, de ideas para atacar, bloquear y aguantar, pero había un problema: la imaginación y la realidad eran distintas.
Con un movimiento más que veloz, la bestia se abalanzó contra Adriel, el cual puso la punta sin filo a cubrir su lado izquierdo mientras bajaba su cuerpo hacia el derecho.
Usando su peso y centro de gravedad en su mano izquierda, empujó la parte superior de la guadaña para encajarla en el hígado del hombre lobo.
Aunque logró casi por completo lo que quería, acabó siendo apuñalado muy superficialmente en su brazo derecho por él.
‘No importa, él recibió más daño’, pensó Adriel mientras sacaba su guadaña de la bestia y se impulsaba para atrás.
Luego puso su brazo derecho en horizontal para dejar que su sangre brotara al suelo.
“Ven por mí, pequeña bestia”.
El tono de Adriel era burlesco; una confianza extrema se filtraba por su expresión mientras el hombre lobo lo veía con cautela.
Sin dejar de ver a Adriel a los ojos, el lobo comenzó a caminar hacia atrás en cuatro patas.
Poco a poco se volvió invisible entre la oscuridad; solo se podía ver el pequeño resplandor rojo de la herida dejada por Adriel, el cual también se desvaneció.
Adriel comenzó a ponerse hojas en la herida y a guardarlas, siempre con una sonrisa siniestra en su rostro.
Adriel se quedó vigilando el lago.
Esperó 1 hora completa para ver cómo Steven y Elena llegaban, totalmente consumidos, sudorosos y olorosos.
Después de verlos, Adriel agarró su guadaña y la metió en su herida, haciéndola más grande y haciéndolo perder más sangre.
Luego se mostró ante el grupo.
Comenzó a caminar deliberadamente hacia Steven y cayó sobre él, manchándolo de sangre.
Luego volvió a caer sobre él, se sostuvo y le lanzó hojas con su sangre, impregnándole el olor de aquel líquido esencial rojo que todo humano necesita.
El tiempo pasaba, la herida dejó de sangrar y Adriel se acostó en el suelo cerca del lago, con su gabardina puesta y sus ojos cerrados.
Cuando la oscura y siniestra noche azotó el lago, todos estaban dormidos, pero alguien se levantó: Steven.
Se dirigió a Amara, la cual seguía dormida.
Desde que llegó, estaba inmóvil, pero aún respiraba; de hecho, todos apenas si hablaban para dejarla dormir, ya que sentían que estaría mal despertarla.
Con cuidado, agarró la ropa de Amara.
Ella tenía una camisa con estampado de rosas y un pantalón grande de tela color verde.
Haciendo el menor ruido posible, sacó su hacha, simulando el sentimiento de expulsar algo, para después cortar en dos la camisa de la chica.
La mano de Steven temblaba por la excitación y expectativa de lo que estaba por pasar.
Su mano se acercaba a los pechos cubiertos por el sostén blanco de la chica.
Pero una voz lo detuvo: “¿Qué crees que haces?” Al voltear, vio a Adriel.
Él tenía una postura firme y su expresión dejaba salir un desprecio increíble.
””Nada que te importe…
¿Sabías que los doctores matamos en cierto modo a nuestros pacientes?
Soy cirujano, por lo que no tengo miedo a matar, y menos a enfrentarme a ti.
Seguro que conoces ciertos puntos débiles del cuerpo humano, pero yo me los sé de memoria.
¿Crees poder vencerme en un uno contra uno”?
Steven tenía un tono de loco, mientras movía su hacha de un lado a otro, divagando sobre cómo matar a Adriel sería pan comido, incluso con ideas de cómo hacerlo rondando por su mente.
”Sí, supongo que tienes razón, en un duelo estoy jodido… pero… ¿Quién dijo que esto es un duelo?
Hueles mucho a mi sangre, ¿Sabes?” Adriel sacó su guadaña y la usó como bate para golpear una pequeña roca, la cual golpeó algo en la oscuridad.
Unos ojos rojos que creaban un sentimiento de ser presa se revelaron en la oscuridad.
El hombre lobo apareció, abalanzándose sobre Steven con ira.
En un intento de sobrevivir, le encajó el hacha a la bestia, pero no fue suficiente para detenerla, ya que su cuello fue mordido y devorado casi por completo.
Desesperado, Steven usó sus últimos alientos para golpear el estómago del hombre lobo con su rodilla, pero la bestia comenzó a rasgar, romper y devorar la carne de Steven.
Adriel vio todo desde atrás.
Se acercó y cortó más de la garganta de la bestia con su guadaña, para que poco después ambas “bestias” dejaran de moverse y respirar.
”Felicidades, has conseguido una clase latente.” Adriel escuchó una voz extraña.
Al voltearse, vio el sistema y una ventana que nunca había visto antes.
“Clase latente…”.
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