El nuevo y horrible mundo - Capítulo 17
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17: El futuro 17: El futuro En la oscura y fría noche, un chico estaba sentado sobre una piedra frente a un barranco.
Había lanzado el cadáver que él mismo había creado asesinando a alguien.
Suspiré largamente mientras veía las hermosas lunas.
En ese momento vio 8 y la mayoría eran diferentes a las del primer día.
El hecho de haber matado a una persona le aterraba, pero era capaz de soportarlo hasta cierto punto.
Después de suspirar una última vez, se paró y comenzó a caminar en dirección al lago, ya que aún le faltaba tirar un cuerpo.
Al llegar, vio a Amara parada viendo a Elena, mientras que esta estaba sentada con una expresión de derrota.
Intentó ocultarse con cautela, pero Amara lo detectó como si de un radar se tratara.
Amara se acercó corriendo a él y lo abrazó con fuerza “¡Adriel!” Sonaba realmente feliz.
“Gracias por salvarme, juro que te ayudaré más de ahora en adelante.” Amara levantó la cabeza y le mostró una sonrisa genuina a Adriel.
Adriel, por su parte, se sentía raro, por más que aquella situación pudiera catalogarse como una fantasía suya donde una chica bonita le quería, no se sentía bien.
Solo podía darle una pequeña sonrisa, pero su felicidad no salía a flote; se sentía un poco vacío a pesar de su conveniente situación.
Sentía que en una situación normal él estaría nervioso, emocionado o incluso excitado, pero todo lo que pasó lo afectó.
‘No creo que sea la clase…’ Adriel sintió un escalofrío al pensar que el sistema podía hacer cosas tan extrañas como quitar sensibilidad.
“Tengo algo que decirte.” Amara vio más fijamente a Adriel.
“Tengo una clase.” Al decir esas palabras, la chica se sentó y jaló a Adriel para que también lo hiciera.
Adriel suspiró ligeramente y se sentó, pero al poner su mano en el suelo acabó aplastando una flor, la cual ignoró para voltear a ver a Amara, la cual estaba sentada frente a él con una sonrisa.
Adriel la vio de reojo, notando que ella no se cerró la gabardina, por lo que él podía ver demasiada piel de la chica, aunque se consideraba alguien bueno, no pudo evitar ver sus pechos.
‘Poco más y se ve solo su ropa interior’, pensó Adriel.
Al menos, sus emociones no estaban del todo desaparecidas.
Al notar la forma en la que Adriel la miraba, Amara le dio una pequeña sonrisa; luego se cerró la gabardina.
“Desde ayer elegí la clase y no paro de tener sueños premonitorios.” Después de decirlo, hubo un silencio incómodo, ya que Adriel no le dijo que continuara, sino que esperó pacientemente a que ella hablara, por lo que ambos estuvieron en silencio por un tiempo.
“El primero se trató de ti.
Estabas parado, brillando por el impacto de lo que creo que era un rayo, mientras que una cosa gigante estaba tras ti cayendo.
¡Ay, te veías tan genial!” Una emoción creciente se filtró por cada una de las palabras que decía Amara.
“Ja… gracias.” Adriel intentó reírse o sentir gratitud por el cumplido, pero algo no se activaba dentro de él.
Adriel se acomodó y vio bien a Amara; su pelo era más largo; su expresión tranquila y serena le daba una calma suave; sus ojos eran azules oscuros, los cuales rebosaban de vida y hermosura.
Se veía un poco más alta; su pecho, cosa que siempre la acomplejaba, era más grande; además, su piel se veía más suave y el color se perfeccionó.
‘Se ve muy suave’.
Adriel se vio completamente distraído por cómo se veía su amiga, la cual no era estúpida, por lo que lo captó de inmediato.
Amara no dejó pasar su oportunidad; se puso en cuatro y gateó un poco hasta quedarse a centímetros de Adriel, el cual se asustó e hizo la cara para atrás, pero Amara se incorporó, acercándose demasiado a él y agarrando su barbilla.
“Se supone que te estoy diciendo algo serio.” Bajo el manto oscuro de la noche, Amara vio a Adriel de otra forma; a diferencia de antes, se había vuelto atractivo por los dos años que fueron adelantados en su cuerpo.
Solo sabía que se había vuelto flaco y después musculoso, pero algo más que ella no entendía la afectaba.
Amara no dejó de ver a Adriel; se bajó de encima de él y se sentó un poco lejos.
“Sigamos con mis sueños… el segundo fue sobre hoy.
Una rosa se rompió y todo se llenó de sangre a mi alrededor.
Estoy segura de que, según esa visión, tú morirías, pero no pasó.
Eso…” Amara dejó de hablar a mitad de su frase.
Ambos chicos voltearon a ver a Elena, la cual se paró.
Su paso era desalineado y torpe; para cuando llegó a la posición de los jóvenes, parecía al borde del llanto.
“Es imposible conseguir humanos vivos en este mundo; estoy segura de que buscaré por días y solo encontraremos cadáveres, así que, por favor… necesito que me alimenten.
No importa el cómo, solo háganlo.” Elena se derrumbó.
Primero se puso de rodillas para después poner su cabeza contra el suelo.
‘Sumisión completa’, pensó Adriel, claramente había perdido, así que no tenía otra opción más que rogar.
La expresión del adolescente se endureció y vio directamente a la mujer que rogaba por comida.
“¿Cómo sé que no volverás a traicionarnos?” Adriel notó cómo Elena tuvo un pequeño escalofrío que recorrió su cuerpo completo.
Elena se puso en cuclillas, puso sus manos secas de su cara simulando la forma de unas patas.
“Seré tu esclava.
A diferencia de un contrato, tú puedes poner los límites; solo me tienes que mantener alimentada.” Elena intentaba no derrumbarse.
Se sentía extremadamente humillada, pero también perdida y asustada; sabía que debía sobrevivir, y ella sabía que Adriel le podía dar esa oportunidad; si no, ¿Por qué más su plan pudo haber salido mal?
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