El nuevo y horrible mundo - Capítulo 20
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20: Faisán 20: Faisán El cuerpo del joven Adriel estaba en el suelo.
La noche le fue una gran tortura ya que no fue capaz de dormir y el no tener tecnología lo comenzaba a torturar.
‘Aggg, quiero mis audífonoooooos’, pensó medio dormido.
En su vida diaria en la tierra era adicto a escuchar música, pero era imposible escuchar en ese nuevo mundo.
‘Llevo dos días sin dormir por la noche, para este punto me volveré en un murciélago.’ Adriel se paró, después de practicar ayer se había quedado acostado en el suave pasto.
El chico estiró sus brazos, piernas y torció con un solo movimiento, para después voltear a ver a Elena, la cual estaba sentada al pie de un árbol tarareando suavemente una canción.
Elena notó a Adriel en poco tiempo, sus miradas se cruzaron, pero Elena lo vio con una pequeña sonrisita, luego se vio pensativa, pero se encogió de hombros y continuó viendo a Adriel con una sonrisita.
“¿Qué tengo en la cara?” Preguntó Adriel con autoridad.
“Hmmm…
no es algo que tienes en la cara.” Elena puso su dedo índice cerca de su boca.
“Tu pelo está blanco en algunas zonas, se podría decir que es un 50/50 entre negro y blanco, pero se te ve…
genial.” Dicho esto, la mujer ladeó su cuerpo para la izquierda, presentando su cuerpo de forma seductora.
Adriel reaccionó bajando su pelo, cubriendo sus ojos con este.
Al hacerlo noto varios mechones negros y blancos.
Con esto Adriel se agarró la cabeza y se exaltó.
‘Cálmate, no quieres quedar como Kaneki, o como Saitama de tanto jalarte el cabello’, pensó Adriel para obligarse a relajarse.
Se puso a dar vueltas para aliviar su nerviosismo, el cual pudo dispersarse después de diez minutos.
Adriel inhaló y exhaló, después se hizo a la orilla y vio su reflejo.
Su cara tenía rasgos más afilados, mientras que en el pasado tenía las facciones más regordetes.
Su pelo, un cambio ya notado, estaba lleno de canas, las cuales crecieron en un solo día.
Se subió la camisa para ver que en su torso había músculos grandes, a diferencia de antes, que era una bola medio grande de grasa.
‘Todo en cuatro días.’ Adriel sintió que veía a otra persona, cambios drásticos en poco tiempo te dejan absolutamente desubicado, cosa que Adriel sintió hasta la médula.
Adriel se hizo cauteloso con Amara para verla.
La chica no había cambiado mucho, seguía siendo pequeña y su pelo era negro, al igual que su piel, aunque era más parecida al color canela que a otra cosa.
Luego vio a Kael, el cual seguía teniendo su pelo rizado, era algo largo y su cuerpo se volvió más tonificado, pero seguía siendo reconocible.
Paso viendo a cada uno de sus amigos, todos un poco diferentes, desde un punto de vista personal, él había cambiado drásticamente.
‘Ahora que lo pienso, Amara tenía un color de ojos diferente ayer, supongo que con eso somos dos.’ Adriel dirigió su mirada pensativo al sur.
Además del acantilado había una montaña enorme.
Aún cuando esta estaba a cientos de kilómetros, parecía estar al nivel de donde ellos estaban.
Al terminar de pensar, Adriel fue al cadáver de hombre lobo, el cual no había desaparecido, solo para quitarle algo de carne para asarla y probarla.
‘Elena no estaba mal hoy en la mañana, así que es bueno comer esto.’ Pensó Adriel mientras se dirigía al bosque para buscar palos.
Adriel se adentró un poco en el bosque, en parte para buscar palos y en parte para relajarse con el suave olor de la naturaleza.
De pronto un aura pesada aterro a Adriel, el cual sacó su guadaña ya que sintió que un peligro le iba a atacar inminentemente.
La figura de una persona con facciones de pájaro se presentó, su pelo cubría toda su cabeza de un color azul negrecino, junto con un pico de pájaro y una cola llena de plumas coloridas.
“Danos a las chicas de tu grupo.” ‘Que tono más despectivo’, pensó Adriel mientras se volteaba para verlo.
“Faisán, ¿Por qué te las daría?” Preguntó Adriel solemnemente mientras se ponía en guardia.
“Porque así es como sobrevivirás.” Respondió el Faisán con calma gélida.
Un arma fría se hizo al cuello de Adriel, una ropera mucho más larga que su guadaña estaba al lado de su cuello.
Antes de que pudiera siquiera reaccionar, su ropa fue cortada; una precisión bestial cortó rápidamente la mayor parte de la camisa de Adriel.
“Con esto te queda claro.” Dijo el Faisán mientras guardaba su ropera: “Dos días hábiles para pensar, al tercero iremos a tu campamento y los mataremos.” Dijo el Faisán con un tono serio y sombrío.
‘Sólo veo al Faisán, pero habla en plural, lo que significa que él no tiene la clase que nos está manipulando, y hay alguien más a su lado.’ Pensó Adriel, a sabiendas de que sus probabilidades de vencer al Faisán eran tremendamente pequeñas.
‘Debería de colarme en su defensa y matarlo con un golpe certero, pero con mis habilidades actuales podrá reaccionar y penetrar mi cabeza.’ El pensamiento dentro de su mente fue fugaz, pero real.
“Tengo a una mujer atractiva que estoy dispuesto a…” “No, una súcubo no nos sirve.” El faisán lo interrumpió en menos de un santiamén.
Adriel abrió la boca con planes de preguntar por qué, pero el faisán se le adelantó.
“Las súcubo tienen una habilidad que las hace infértiles, incluso sin esa habilidad su raza es demasiado poco fértil, de todos los tipos de poblantes que conozco, las súcubo son las peores para reproducirse.” Adriel sintió un asco enorme, pero reprimió esa emoción.
“Lo pensaré.” ‘No estarás vivo en unos días.’ Los pensamientos y las palabras de Adriel no coincidieron ni en lo más mínimo.
Con cuidado dio unos cuantos pasos atrás, luego vio cómo el Faisán hizo desaparecer su ropera.
Respondiendo su gesto, Adriel también hizo desaparecer su arma, retirándose del conflicto.
Una vez se alejó, vio su mano.
‘Deje los palos.’ Pensó con desesperación.
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