El nuevo y horrible mundo - Capítulo 25
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25: Actuación 25: Actuación Adriel sintió cómo su mano se volvía un puño, su estrés le estaba dominando completamente, pero logró calmarse un poco.
Agarró su cara, sus manos agarraron su pelo, la derecha se presionó contra su herida causándole dolor.
Al sentirlo, pudo reprimir sus otros sentidos, por lo que usó mucha de su fuerza en la presión.
El dolor era todo en lo que podía pensar en ese momento.
Con un gran esfuerzo Adriel fue capaz de moverse, llevando a su cuerpo al lado contrario y más apartado del lago.
Kael guardó su escudo al ver cómo Adriel se retiraba para voltearse a ver a Amara, quien no era posible ver su expresión de lo destrozada que quedó su cara.
Elena llegó y se puso sus manos en su boca, pero ni siquiera abrió su boca.
Todos estaban impactados a niveles absurdos, incapaces de hablar.
“Ah…” Amara intentó hablar, pero sus pómulos estaban tan destrozados que el dolor la golpeó espontáneamente, impidiéndole tener un mísero pensamiento por el dolor.
Kael cerró sus ojos fuertemente, fue incapaz de seguir viendo a Amara, mientras que Elena se sentaba sin ser capaz de mediar palabra con la chica.
En el otro lado del lago Adriel estaba con sus manos en su cara.
Sus manos y su rostro estaban repletos de sangre.
Él quería llorar, disculparse, rogar y arrastrarse, pero sabía que un cazador no haría eso, y para él le era mejor idea ser lo que el sistema le pide a poder potencialmente matar a sus amigos y quedarse ahogado en aquel mar onírico que vio.
‘Un cazador es alguien que parece no tener sentimientos, pero es humano, por lo que podría llegar a disculparme, aunque no sea de una forma apropiada.’ Adriel vio el otro lado del lago; los otros estaban discutiendo qué hacer con la herida de Amara.
Su boca se quedó entreabierta mientras pensaba sobre todo lo que había pasado, la muerte de Nico, que perdió a sus padres y al sistema que lo tenía como a un tonto miserable.
Se quedó en shock por unos instantes, sintió un sueño impresionante, pero se rehusó.
Sabiendo que si aceptaba dormir, volvería a aquel inexplicable océano.
Después de un gran salto se puso de pie, vio al sur y se dirigió al inmenso bosque.
‘Voy a cazar, luego le daré algo de disculpas a Amara, supongo que eso está de acuerdo con mi visión de un cazador.’ Pensó el perturbado chico.
Los grandes y potentes robles estaban por todos lados.
Adriel se paró frente a la inmensa cueva del hombre lobo, dio unos pasos suaves y pequeños hasta llegar a la entrada donde había cientos de marcas de garras, luego se adentró.
Sus sentidos mejorados le permitieron ver en la horrenda oscuridad que persistía en cada rincón de la cueva.
El lugar estaba lleno de huesos y sangre seca, pero no había bolas azules.
Un estruendo sacudió la espina dorsal de Adriel.
Hecho una mirada al exterior de la cueva donde se presentaba un equipo de goblins, diez con arco, dos con libros, uno con bandera y quince con espadas, todos apuntando a la cueva.
Adriel recordó la pelea del hombre lobo con los goblins cuando lo vio por primera vez.
‘Ellos llevan tiempo intentando cazarlo.’ Adriel invocó su katana en su mano derecha y su guadaña en la izquierda.
Tenso su brazo izquierdo y lo flexionó hacia atrás para después desdoblarlo y lanzar con fuerza su guadaña, la cual impactó a un goblin en la cabeza.
Comenzó a cargar hacia el segundo con espada, le atravesó el corazón con su katana, luego soltó una mano y agarró su guadaña y se la clavó al goblin más cercano a él.
Luego de ese mismo cadáver obtuvo su espada y se la lanzó a los que tenían arcos, impactando de muerte a uno.
Golpeo a otro goblin para alejarlo, pateo a otros dos, apuñaló a tres y los asusto.
De pronto Adriel sintió un calor abrazador que se intensificaba con cada instante que pasaba; se volvía más caliente.
En aquel instante Adriel recordó al mago que atacó al hombre lobo.
‘Son dos.’ Pensó antes de usar su habilidad, pero un muro de piedra le impidió el paso en medio del dash, rompiendo su brazo izquierdo que impactó por completo con el muro, para después ser impactado por la bola de fuego.
Al ser impactado, Adriel retrocedió y se quitó toda su ropa, sus dedos del brazo derecho seguían ardiendo, pero no podía darse el lujo de parar por lo que agarró su ropa que se había encendido completamente en fuego y la lanzó a donde estaban los goblins magos.
Adriel sentía una cantidad de dolor tremenda, sentía que incluso se iba a desmayar por la cantidad de dolor que sentía, quería correr, llorar y suplicar.
‘Pero un Hunter no haría eso.’ Adriel agarró firmemente su katana, sabía que si huía se volvería completamente loco, por lo que se quedó frente a ellos, pensando en cómo asesinarlos.
El frío aire golpeaba todo el cuerpo de Adriel mientras que su mano derecha no lo sentía ya que estaba completamente consumida por las llamas.
Con un sonido seco y fuerzas renovadas, Adriel le cortó la cabeza a un goblin, alejó a otro para luego empalarlo junto a otro.
Atrás de ellos los clérigos estaban haciendo a los arqueros.
Uno de ellos hizo su arco a los clérigos en llamas y lo encendió, por lo que se tardaron un poco antes de darse vuelta y ver cómo Adriel ya había despedazado a la vanguardia y al de la bandera.
Con una calma adormecedora, Adriel descabezó a los últimos goblins.
En ese día el único testigo que quedó fue aquel que sus únicos destinos podrían ser la grandeza o la muerte más absolutamente insignificante.
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