El nuevo y horrible mundo - Capítulo 37
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Capítulo 37: Otro día
La oscuridad de la noche servía como manto para la figura de un joven adulto. Adriel, quien se había ido del campamento por la noche, estaba volviendo; después de la experiencia con la flor, decidió volver.
Su mirada perdida no parecía saber qué pasaba, sus piernas eran como las de otra persona para él, sus manos colgaban ante la imposibilidad que tenía para moverlas. Su mente no generaba pensamientos, solo podía organizarse lo suficiente como para mandar la orden de avanzar, y con un poco de esfuerzo podía ubicarse.
El paso lento y inseguro lo hacía más cauteloso, gracias a esto evitaba enfrentamientos, ya que en esos momentos era una presa muy fácil. ‘Lo contrario a un cazador.’ Ese pequeño e ínfimo pensamiento lo azotó como un balde de agua fría, aun así, era incapaz de recuperarse.
Todo se sentía tan irreal para él, y aun así caminó, siguió hasta ver los troncos incompletos que cubrían el campamento, caminó un poco más, hasta que entró, luego se desplomó cerca de la entrada, sin más fuerzas para usar, se durmió.
…
La luz solar estaba comenzando a entrar al campamento. De entre la madera se filtraban pequeños rayos de sol que no despertarían a muchas personas, pero Liora fue una excepción, ya que estaba durmiendo en la posición perfecta para que varios de estos rayos golpearan sus ojos, forzando su despertar.
La chica se levantó con flojera, sus manos se estiraron hacia el cielo mientras su boca se abría de par en par, bostezando con fuerza.
Ella comenzó a caminar entre los cuerpos dormidos de las personas, no buscaba nada en realidad, solo quería despejar su mente. ‘Solo puedo estar tranquila cuando todos están durmiendo.’ Pensó la chica mientras veía a todas las personas en el suelo. Los pensamientos de todos eran inexistentes.
De pronto una voz resonó en su mente. ‘Te ves tan lindo. Alguien como tú en este estado…’ Cuando escuchó la voz se confundió, no podía discernir de quién era, pero luego se dio cuenta. ¡Era de Elena!
Liora vio por todos lados buscando a la mujer. Después de una pequeña búsqueda pudo ver la silueta de una mujer con un busto pronunciado. Rápidamente se dirigió al lugar, donde vio a Adriel durmiendo en el regazo de la mujer.
La joven se cruzó de brazos frente a la mujer. “¿Qué haces?” Dijo con mirada inquisitiva.
“Solo estoy cuidando de él. Me pido que lo hiciera.” Dijo Elena mientras acariciaba el pelo del chico. ‘Esto está muy muy mal, creo que si se da cuenta me dolerá.’ Pensó en cambio.
“Tienes una habilidad impresionante para mentir, pero no sirve contra mí.” Le dijo la chica.
Elena se quedó en silencio por unos segundos, luego asintió para sí misma. “La primera parte es verdad, después de todo estoy dándole cariñitos. ¿Qué hombre no querría eso?”
“Hmm, quién sabe, probablemente un hombre como…” Liora se quedó en blanco por unos segundos, recordó todo lo que Adriel decía y hacía en su mundo original. Aunque no era un caso perdido, era totalmente un pervertido. “Es malo hacerlo sin su consentimiento.”
‘Apenas me pongo a pensarlo, pero es sorprendente que se haya resistido a los encantos de una súcubo con su personalidad. Su instinto de supervivencia es sorprendentemente más grande que su lívido.’ Pensó la chica mientras veía al joven durmiendo en el regazo de Elena.
Ambas se quedaron en su lugar calladas por varios segundos, hasta que Liora recordó lo que se supone que estaba haciendo. “Ya déjalo en el suelo.” Ordeno.
“Eso es muy cruel. ¿No crees? Ahora mismo soy como su almohada, ¿le quitarías su almohada a tu salvador de varias ocasiones?” Elena continuó acariciando el pelo de Adriel mientras hablaba.
La chica se le quedó viendo por un tiempo demasiado prolongado. “¿Sabes? Dejaré que él te regañe cuando despierte.” Luego de decir esto, ella se dio la vuelta y caminó hacia el lado contrario.
‘Leer pensamientos. Esta habilidad es buena cuando no tienes la restricción de tenerla activada 24/7. Mis noches están llenas de voces extrañas, y cuando algo le pasa a alguien y se pone a sobrepensar, me llena de información. Adriel, la razón por la que es lo genial que puede llegar a ser es por el simple hecho de que leo sus pensamientos. Luego de algo bueno se pone a pensar mucho sobre ello, la cantidad de fantasías sexuales que llega a tener son impresionantes, pero se detiene cuando deja de disociar por un segundo.’
Ella ladeó su cabeza mientras comenzaba a soportar escuchar las voces mentales de cada vez más y más personas. ‘He escuchado a muchos pensar en matar a otros, creo que incluso pude haber evitado que alguna persona fuera secuestrada, pero la cantidad de voces que escucho es abismal. Es imposible discernir la voz A de la voz B la mayor parte del tiempo.’
‘¿Qué carajos pasa con estos idiotas? ¡Es muy temprano!’
‘Hoy tendré que hacer inventario de la tienda, creo que abriré un poco más tarde.’
‘Está apretando como loca, se nota que le gusta.’
‘La vida va a mejorar, eso es lo que mamá quiere.’
‘Creo… Matarme, ¿será la opción correcta?’
‘Ah~ Es tan grande y gruesa, no puedo parar.’
‘Qué bonito es ver este paisaje.’
Después de solo unos minutos intentando concentrarse en mantener su mente en blanco, la chica falló. Sus piernas cedieron, poniéndose de cuclillas, luego agarró fuertemente su cabeza con ambas manos, el dolor de sus uñas encajándose contra su piel era menor al dolor mental de escuchar docenas de voces.
…
La mañana fue encantadora para Azucena, gracias a su espléndida suerte encontró el lugar perfecto donde la luz no llegaría hasta las 12:00 pm, así que se despertó en el momento perfecto, dejándola dormir todo lo que quería.
Al despertar tenía a su lado a Amara, quien estaba dormida muy cerca de ella. La mujer se le quedó viendo por un tiempo, indecisa de despertarla. Luego de unos segundos vio cómo ella hacía una mueca de disgusto.
Aquella mujer se quedó viendo la cara de la pequeña chica, estaba pensando en si era buena idea tocarla. ‘No parece que le caiga muy bien.’ Pensó la mujer, luego de unos segundos decidió acariciar un poco su cabeza.
Ese pequeño gesto hizo que la mueca de disgusto desapareciera; una pequeña sonrisa complacida apareció en Amara.
La mujer continuó acariciándola. ‘Ella es muy curiosa… Los amigos de Adriel son muy buenos. Esa súcubo sigue poniéndome un poco incómoda, aun así parece que no la ve como una mujer…’
Azucena se quedó callada y detuvo su mano mientras ahora veía a la nada. “¿Esto está bien?” Susurro, su mirada estaba clavada en una hormiga que estaba pasando por el pasto.
‘Adriel es alguien muy joven, yo le duplico la edad… Él es demasiado joven. No debería estar haciendo esto. Aunque aún no he hecho nada, es obvio a lo que se está dirigiendo, nuestra relación no se quedará como la de una madre e un hijo.’
Después de perderse en sus pensamientos y volver, la mujer se dio cuenta de que la chica a la que estaba acariciando había desaparecido. Amara se levantó, al inicio estuvo bien con el contacto, ya que no sabía la identidad de la persona generándolo, pero cuando se dio cuenta de que era Azucena, ella se separó.
1 metro y medio, como si estuvieran justo de vuelta en la pandemia. La mujer vio a Amara a los ojos. La chica tenía unos ojos azules preciosos, cuando los veías parecían absorberte, incluso parecía que podías ver estrellas dentro de estos.
“Ven, estabas bien con esto hasta hace unos momentos.” Dijo la mujer mientras intentaba acercarse, su mano extendida a la chica.
“No.” Amara le dio un manotazo en respuesta, parecía un gato asustado.
Justo aquella imagen apareció en la mente de la mujer, un gato negro de ojos azules atrapado contra el muro de un callejón, su cola y pelo erizados mostraban que estaba listo para la pelea.
La mujer suspiro y se rió suavemente al mismo tiempo. Se puso de pie y vio a su alrededor. “Si no me quieres cerca, pues ya me voy.”
Ella comenzó a caminar, sus ojos estaban clavados al suelo, observando y esquivando a las personas dormidas en este, mientras que también buscaba a Adriel.
“Oye.” La voz de un chico resonó por los tímpanos de Azucena. Al darse la vuelta vio a Kael, aquel protector estaba parado frente a ella con una pequeña sonrisa. “Azucena, me gustaría que me dieras algunos consejos más tarde… ¿Crees poder?” Dijo mientras veía de reojo hacia atrás, la chica gato de orejas negras y ojos amarillos estaba parada a su lado.
“Claro, solo búscame cuando termine, hoy le pediré a Adriel que vaya conmigo a buscar algunas flores, frutas y criaturas para cazar y conseguir algo de dinero. Creo que acabaremos alrededor de las 2 o 3.”
El protector vio al cielo por unos segundos, luego bajó la vista. No sabía cómo leer la hora por la posición del sol, al igual que todo su grupo solo sabía cuando eran las 12pm.
Luego de terminar la charla, ella se separó de los jóvenes y continuó caminando, hasta que por fin encontró a Adriel, aunque no lo vio en la situación que quería.
Aquel cazador estaba acostado en el regazo de otra, y Azucena no se puso feliz por ello.
Por si alguien llega a preguntárselo por alguna razón. Liora conoce los secretos de todos, sus fantasías sexuales, qué piensa uno del otro y cuáles son sus problemas principales. Eso sí, Amara es la excepción a la norma; muchos pensamientos de ella están bloqueados para Liora.
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