EL OBSERVADOR ÚNICO - Capítulo 33
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33: LA HABITACIÓN DEL ÚLTIMO ESPECTADOR 33: LA HABITACIÓN DEL ÚLTIMO ESPECTADOR CAPÍTULO 30: LA HABITACIÓN DEL ÚLTIMO ESPECTADOR El mundo de tinta blanca de Seúl se desvaneció en un parpadeo.
No hubo dolor, solo la sensación de una página siendo pasada con violencia.
Cuando Min-woo abrió los ojos, no estaba en el COEX, ni junto a Jinsu.
Estaba sentado en su silla de escritorio ergonómica, la que tenía el respaldo un poco pelado.
Frente a él, su monitor de 27 pulgadas emitía una luz azul tenue.
El olor a café frío y polvo inundaba la habitación de 3×3 metros donde había pasado los últimos cuatro años leyendo “Dos Estrategias para Sobrevivir”.
— ¿He…
vuelto?
—susurró Min-woo, mirando sus manos.
Eran sólidas, sin rastro de la transparencia narrativa.
— No has vuelto, Lector.
Solo has entrado en el “Espacio de Autor” —dijo una voz desde la esquina oscura de la habitación.
Min-woo giró la silla.
Sentado en su cama, hojeando un tomo físico de la novela, había un hombre joven.
Vestía un traje negro impecable, pero su rostro…
su rostro cambiaba cada segundo.
A veces parecía el Autor de la sudadera gris, a veces parecía Zeus, y a veces, por un instante aterrador, se parecía al propio Min-woo.
[¡ALERTA!
ESTÁS EN PRESENCIA DE: ‘EL ÚLTIMO ESPECTADOR’.] [TU ESTADÍSTICA DE ‘RESISTENCIA MENTAL’ ESTÁ SIENDO ANULADA.] — Tú eres el que donó el millón de puntos —dijo Min-woo, tratando de que su voz no temblara—.
El que intentó borrarme.
— Intenté borrarte porque eres un “Spoiler” viviente —el Espectador dejó el libro sobre la cama—.
Yo pagué por una tragedia.
Pagué por ver a Han Jinsu morir con honor para que el mundo renaciera.
Pero tú…
tú estás convirtiendo mi inversión en una comedia de errores burocráticos.
— No es una comedia.
Es la realidad de la gente que vive allí —Min-woo se puso en pie, apretando los puños—.
Jinsu no es un personaje, es mi amigo.
Los mil civiles no son estadísticas, son supervivientes.
El Último Espectador se rió.
Fue un sonido seco, como hojas de papel chocando entre sí.
— Son lo que yo decida que sean.
Yo soy el que mantiene el servidor encendido.
Sin mis donaciones, el sistema colapsaría y Seúl sería un desierto de datos muertos en cinco minutos.
El Espectador se acercó a Min-woo, invadiendo su espacio personal.
Sus ojos ahora eran dos pantallas que mostraban el campo de batalla de Gangnam en tiempo real.
Jinsu estaba allí, gritando el nombre de Min-woo frente a un cielo vacío.
— Te daré una opción, Min-woo —dijo el Espectador—.
Conviértete en mi “Escritor en la Sombra”.
Usa tu conocimiento para guiar a Jinsu hacia el final que yo quiero.
Si lo haces, te devolveré tus recuerdos y te daré un trono al lado de los dioses.
Podrás salvar a quien quieras…
excepto al protagonista.
— ¿Y si me niego?
— Si te niegas, haré que el “Prólogo Eterno” que creaste se convierta en un “Infierno de Introducción”.
Jinsu y tu Rebaño vivirán el primer día de la invasión una y otra vez, por toda la eternidad, sufriendo el mismo miedo, perdiendo las mismas vidas, sin avanzar nunca.
Min-woo miró su monitor.
En la pantalla, el cursor parpadeaba en un documento en blanco.
Era el poder de escribir el destino, pero con una soga al cuello.
— Sabes…
—Min-woo sonrió, una sonrisa que nació de la pura desesperación—.
Hay algo que aprendí leyendo 3,000 capítulos.
El “Último Espectador” siempre es el que más sufre cuando la historia se cancela.
Min-woo no agarró la pluma.
Agarró el ratón de su ordenador y arrastró el archivo de la novela hacia la Papelera de Reciclaje del sistema.
— ¡¿Qué estás haciendo?!
—el rostro del Espectador se distorsionó por el pánico—.
¡Si borras el anclaje, tú también desaparecerás!
— Prefiero ser un archivo borrado que un títere de tu diversión —Min-woo hizo clic derecho—.
No voy a escribir tu final.
Voy a forzar un “Hiatus Indefinido”.
[¡HAS ACTIVADO LA HABILIDAD PROHIBIDA: “HUELGA DEL LECTOR”!] [EL ESPACIO DE AUTOR SE ESTÁ COLAPSANDO.] La habitación empezó a desintegrarse.
El Último Espectador gritó, extendiendo su mano para detener el proceso, pero Min-woo ya había tomado su decisión.
El vínculo entre el lector y el espectador se rompió con un estruendo que sacudió los cimientos del Multiverso de Historias.
Min-woo sintió que caía de nuevo, pero esta vez, no hacia el blanco, sino hacia un color que nunca había visto en la novela.
Un color que representaba lo que está fuera del libro.
[NOTIFICACIÓN FINAL DEL CAPÍTULO 30:] “Has rechazado al Dios de la Audiencia.
La historia ahora es verdaderamente tuya…
buena suerte con las consecuencias.”
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