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EL OBSERVADOR ÚNICO - Capítulo 66

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Capítulo 66: LA BATALLA POR LA FRECUENCIA

CAPÍTULO 62: LA BATALLA POR LA FRECUENCIA

El zumbido de los motores de los drones de supresión empezó como un susurro de insectos y se convirtió en un rugido eléctrico que hacía vibrar las paredes de hormigón del búnker. A través de la rendija de ventilación, Min-woo vio las luces rojas de los Cazadores-X, unidades de élite diseñadas para eliminar “datos corruptos” en la realidad biológica.

— Vienen en formación de enjambre —informó Caspian, con los auriculares apretados contra sus sienes—. Están intentando triangular la antena. Si destruyen el emisor, la señal morirá antes de que los sectores puedan procesar tu mensaje.

— Jinsu, Kaito, la entrada es el único punto de acceso físico, pero ellos atacarán la antena en el techo —Min-woo agarró una linterna pesada—. Jinsu, defiende la puerta. Kaito, necesito que subas conmigo al exterior. Tu estilo impredecible es lo único que puede confundir a sus radares de puntería.

Subieron por la escalera de emergencia hacia la cima de la montaña de escombros. El frío de la noche real les cortó la cara. Arriba, una estructura de metal oxidado —la antena— lanzaba pulsos de luz ámbar hacia el cielo gris.

[¡ALERTA DE COMBATE!]

[ENEMIGO: ENJAMBRE DE CAZADORES-X (30 UNIDADES).]

[MODO: ELIMINACIÓN TÁCTICA.]

El primer dron se lanzó en picado, disparando ráfagas de pulsos de energía que derretían el hierro de la antena.

— ¡Kaito! —gritó Min-woo.

El samurái saltó sobre el borde de la escotilla. En este mundo sin gravedad modificada, su salto fue corto, pero su técnica era perfecta. Abrió su sombrilla y comenzó a girarla a una velocidad increíble. No era magia; era física aplicada. El movimiento de la tela desgastada creó una turbulencia de aire que desvió los disparos del dron.

— ¡El viento también es una historia, Min-woo! —rio Kaito, mientras usaba el mango de su sombrilla para enganchar un dron y estrellarlo contra otro en una explosión de chispas reales.

Abajo, en la entrada del búnker, se escuchó un estruendo metálico. Los drones de tierra intentaban derribar la puerta. Jinsu estaba solo contra una marea de acero.

— “No dejes que se acerquen a los libros” —pensó Min-woo, sintiendo una angustia que no venía de una notificación, sino de su propia tripa—. “Si queman el búnker, quemarán nuestra memoria.”

Min-woo no tenía armas, pero tenía el Tintero de la Eternidad. Aunque el sistema estaba apagado, la tinta seguía siendo una sustancia de densidad infinita. Mojó sus manos en el cristal y empezó a untar la estructura de la antena con la tinta negra y dorada.

— No estoy editando un código… —susurró Min-woo, sintiendo cómo la tinta se filtraba en sus poros—… estoy blindando una idea.

A medida que Min-woo cubría el metal con la tinta, la antena dejó de ser solo hierro. Se convirtió en un objeto “Narrativamente Pesado”. Los disparos de los drones, al tocar la antena entintada, simplemente se absorbían, como si la realidad se negara a permitir que ese objeto fuera destruido.

Sin embargo, el esfuerzo físico estaba destrozando a Min-woo. El uso de la tinta en el mundo real consumía su propia energía calórica. Empezó a temblar. Su temperatura corporal bajaba peligrosamente mientras la tinta absorbía su calor para endurecerse.

— ¡Min-woo, detente! —gritó Caspian por el comunicador—. ¡Te vas a congelar! ¡Tu corazón no puede soportar la transferencia de masa!

— ¡Solo… un poco… más! —Min-woo terminó de cubrir el emisor principal.

En ese momento, una unidad pesada, un Tanque de Procesamiento, apareció en la base de la colina. Apuntó su cañón principal hacia la cima. No iba a disparar balas; iba a lanzar una Carga de Vacío para borrar el espacio físico donde estaban.

— ¡Esquiva eso, Kaito! —gritó Min-woo.

Kaito miró el cañón y luego a Min-woo. Su sonrisa desapareció. Cerró su sombrilla, la agarró como una lanza y se preparó para un sacrificio que no estaba en ningún guion.

Pero el disparo nunca llegó.

Desde el horizonte, una ráfaga de fuego azul impactó contra el tanque, haciéndolo estallar en una bola de fuego química. Min-woo miró hacia el norte.

A través de la niebla, vio figuras humanas. No eran drones. No eran programas. Eran personas vestidas con trajes de protección hechos de retales, montadas en vehículos que parecían sacados de un desguace. En sus estandartes, se veía el mismo símbolo que el búnker: la pluma y el rayo.

— ¿Caspian? —preguntó Min-woo, con la voz rota—. ¿Quiénes son ellos?

La voz de Caspian sonó llena de lágrimas por la radio.

— No somos los únicos que salimos, Min-woo. Son los Exiliados de la Primera Ola. Los que escaparon hace décadas y vivían en las cuevas esperando una señal. ¡Tu mensaje… los ha despertado!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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