EL OBSERVADOR ÚNICO - Capítulo 70
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Capítulo 70: LA MARCHA DE LOS OLVIDADOS
CAPÍTULO 66: LA MARCHA DE LOS OLVIDADOS
El Valle del Silencio quedó atrás bajo un manto de niebla. Lo que comenzó como un pequeño convoy se había transformado en una columna de resistencia que se extendía por kilómetros. Vehículos blindados con planchas de metal oxidado, jinetes sobre motos eléctricas que no hacían ruido y, en el centro, el camión más importante: el Coche-Librería, que transportaba el núcleo de la memoria humana.
— Parece una migración hacia el fin del mundo —comentó Jinsu, sentado en el techo del camión de Min-woo, con su espada de obsidiana apoyada en el regazo.
— O hacia el principio —respondió Min-woo.
Su brazo de obsidiana estaba ahora envuelto en vendas de lino para ocultar el brillo dorado que se escapaba por las grietas de la “piedra”. Cada vez que la columna pasaba cerca de una zona de alta tensión del Arca, Min-woo sentía una presión insoportable en sus venas. El Arca estaba “llamando” a la tinta, reclamando su propiedad sobre la materia narrativa.
— ¡Alto! —la voz de Elena resonó por la radio.
La columna se detuvo en seco. Frente a ellos, la carretera desaparecía en una llanura de cristal negro. No era obsidiana natural; era Materia Programada. El Arca ya había empezado el Re-Génesis en este sector. El suelo era liso, perfecto y carecía de fricción. Los vehículos no podían avanzar.
— El sistema ha detectado nuestra trayectoria —dijo Caspian, bajando del camión con su monitor de pulso—. Han convertido el suelo en una Zona de No-Navegación. Si intentamos cruzar, los neumáticos simplemente se derretirán por la vibración ultrasónica del cristal.
De la nada, el cielo gris se rasgó. No hubo nubes, sino una apertura en la interfaz del cielo. Un Centinela de Grado Mitológico descendió lentamente. Tenía la forma de un ángel hecho de espejos geométricos, con mil ojos que eran lentes de cámara y alas que emitían un zumbido que hacía sangrar los oídos.
[ENTIDAD DETECTADA: EL ARCHIVISTA DE LUZ]
[ESTADO: GUARDIÁN DEL SECTOR 00]
— «Fragmentos de carne…» —la voz del ángel no era una voz, era una transmisión de datos que resonó directamente en sus pechos—. «Regresen al servidor. La realidad es un borrador lleno de errores. El Arca es la edición definitiva. No se resistan a la perfección.»
El ángel extendió una de sus alas de espejo y un rayo de luz blanca pura impactó contra el primer vehículo de la columna, desintegrándolo instantáneamente. No hubo fuego, solo una desaparición limpia.
— ¡Dispersión! —gritó Elena.
Los nómadas empezaron a disparar, pero las balas de plomo y acero simplemente rebotaban en la superficie geométrica del ángel, volviendo hacia ellos como proyectiles suicidas.
— No pueden dañarlo con materia común —dijo Kaito, abriendo su sombrilla—. Él es una idea de orden. Y el orden solo puede ser combatido con la Duda.
Min-woo se puso en pie. Se quitó las vendas del brazo. La obsidiana brilló con una intensidad violenta.
— Jinsu, necesito que me lances —dijo Min-woo, su mirada fija en el núcleo del ángel—. Kaito, crea una distracción visual. ¡No dejes que sus cámaras me enfoquen!
Kaito comenzó a girar su sombrilla y, por primera vez, usó la técnica que aprendió en las Notas al Pie: “El Desfile de los Personajes Secundarios”. De la sombrilla no salieron luces, sino sombras de papel: siluetas de campesinos, niños y ancianos que corrían en todas direcciones. El ángel, programado para priorizar objetivos, empezó a mover sus mil ojos frenéticamente, incapaz de procesar tantas “historias” irrelevantes a la vez.
Jinsu agarró a Min-woo por la cintura. Sus músculos biológicos crujieron bajo el esfuerzo.
— ¡Más vale que tengas un buen epílogo para esto, Lector! —rugió Jinsu.
Con un impulso sobrehumano, Jinsu lanzó a Min-woo hacia el cielo. El ángel de espejos giró su ala principal hacia él, pero Min-woo no usó una espada. Estiró su mano de obsidiana y tocó la superficie del espejo.
— “Tú no eres perfecto” —susurró Min-woo, mientras la tinta de la eternidad se filtraba en el cristal del ángel—. “Eres solo una Fe de Errata que nadie pidió. ¡Bórrate!”
[¡HABILIDAD ACTIVA: ANOTACIÓN MARGINAL (BORRADO FÍSICO)!]
La tinta se extendió por el cuerpo del ángel como un veneno negro. El cristal empezó a resquebrajarse. El ángel emitió un sonido de cristal roto y, en lugar de explotar, se “des-renderizó” en el aire, convirtiéndose en una lluvia de arena fina que cubrió el suelo de cristal negro.
Al caer la arena, el suelo recuperó su textura de asfalto viejo y tierra. La trampa se había roto.
Min-woo cayó al suelo, golpeando con fuerza. Su brazo de obsidiana se había agrietado, y de las grietas brotaba una sangre dorada que quemaba el suelo.
— Min-woo… —Jinsu corrió hacia él—. Tu brazo… se está rompiendo.
— No es el brazo —dijo Min-woo, mirando hacia el horizonte donde las torres de la Ciudad Central ya eran visibles—. Es el Arca. Mi existencia y la suya están ligadas. Si lo destruyo… yo también dejaré de tener sentido en esta historia.
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