EL ODIO DIVINO - Capítulo 4
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4: Capítulo 4 : Muerte 4: Capítulo 4 : Muerte —¡Ahhhhh!… —gritó Ariel al ver a Marta.
Sus labios estaban pintados de rojo.
Su piel, pálida.
Ariel temblaba por lo que había visto.
Salió corriendo hacia la casa de ella.
Sudando frío, llamó a su marido.
—¡Miguel!
¡Tu esposa!
No sé qué le pasa… la encontré en el campo de plátanos… ¡Miguel!… ¡Miguel!
Ariel corría buscándolo, pero no estaba en la casa.
Abrumado por todo lo que pasaba, fue hacia la casa de Román, que estaba al lado, gritando.
—¡Román!… Encontré a Marta en el campo… estaba vomitando sangre, le salía por todos lados… Pero lo que encontró fue a un hombre sentado en el sillón.
No se veía bien porque estaba de espaldas.
Ariel entró y giró el sillón.
Era Román.
Estaba igual que Marta.
Sangre salía de su nariz, ojos, boca y orejas.
Su barbilla teñida de rojo vivo.
Ariel quedó tieso, como una roca.
No sabía qué hacer.
Lo tocó.
Estaba frío.
—Román… me acuerdo cuando ayudaste a papá en la sequía… Siempre vivías solo… —dijo Ariel con los ojos llorosos—.
¿Te acuerdas cuando me molestabas por mis dientes chuecos?
Ariel tomó una sábana y lo cubrió.
Luego fue en busca de su mejor amigo, Kevin.
Mientras caminaba, susurraba: —No hay ni un ruido… ¿qué pasó, Dios?… Marta… Román… Llegó a la casa de su amigo y gritó: —¡Kevin!… ¿Estás en casa?
Silencio.
Ariel temía lo peor.
De pronto vio a alguien cojeando.
Era Kevin.
Ariel corrió y lo sostuvo.
—Amigo… ¿qué pasa?
Todos están así… ¿qué les pasa?
Kevin, con los ojos rojos, apenas murmuró: —Mamá… papá… —¿Qué dices?
¡Habla!
¡Por favor, no mueras como los otros!
Kevin levantó la mano y apuntó hacia la derecha.
Ariel miró.
Los padres de Kevin estaban muertos… de la misma manera.
Volvió a mirar a su amigo.
Kevin cayó.
Sangre.
Ariel lloraba con una pena inmensa.
De repente, algo golpeó su mente.
Se repitió una y otra vez: Papá… mamá…
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