EL ODIO DIVINO - Capítulo 6
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: Capítulo 6 : humanidad 6: Capítulo 6 : humanidad Ariel Mitre nació en la necesidad.
De niño no entendía por qué su madre apenas podía caminar y aun así preparaba la comida.
Ni por qué su padre, cojeando, revisaba la huerta bajo el sol hasta marearse.
Ahora lo entendía.
Sobrevivir.
Trabajar hasta que la sangre brote por la nariz.
Hasta que el cuerpo caiga.
Sobrevivir.
Los vio en el suelo.
—¿Por qué…?
—su voz se quebró—.
¿Por qué me dejaron solo?
Abran los ojos… abran… Gritó hasta desgarrarse, pero solo obtuvo silencio.
Un silencio inmenso.
Se secó las lágrimas con el dorso de la mano.
Fue al fondo de la casa.
Tomó la pala.
Recordó a su madre: “Si muero, quiero que me entierren donde están mis flores.” Y a Centurión, con su ironía eterna: “Yo quiero que me entierren cerca de ti, mi amor… y que me derramen todo el vino posible.” Había reído aquel día.
Ahora no había risa.
Comenzó a cavar.
La tierra se pegaba a sus manos.
Con cada golpe algo se desprendía dentro de él.
Un recuerdo.
Una voz.
Una risa.
“Si obras bien, la vida te obrará bien.” “Para ser talentoso, sé constante.” Centurión no sabía leer.
Ariel sí pudo.
Rosa también conoció el abandono.
Criada por tíos.
Sexto grado y luego campos de maíz, bananas, cosecha tras cosecha.
Sobrevivir.
Siguió cavando.
Más.
Y más.
Cuando terminó, no solo había enterrado a sus padres.
Había enterrado su humanidad.
La sangre le caía por la nariz.
La infección avanzaba.
Se dejó caer en el tercer hoyo, junto a ellos.
—Maldito… —susurró con odio—.
Disfrutas viéndome morir.
Te odio.
Le costaba respirar.
“Si yo fuera Dios… haría un mundo sin maldad.
Sin enfermedad.
Sin muerte.” El amor que alguna vez tuvo se retorció.
Ya no quería salvar.
Quería reemplazar.
La oscuridad lo envolvió.
Entonces, una voz.
—Ari… Ari… Ari… Tú y yo nos parecemos mucho.
—¿Eres… ¿un ángel?
Una pausa.
—Lo fui.
O quizá lo soy.
Me han llamado de muchas formas.
Lucifer.
Satanás.
El Maligno.
Ariel creyó estar en el infierno.
—Entonces… estoy muerto.
Una risa profunda vibró en la nada.
—Te tengo una propuesta.
Tú tienes un poder que jamás despertarás siendo mortal.
Pero si nos fusionamos… ambos obtendremos lo que deseamos.
—¿Qué poder?
¿Qué objetivo?
Silencio.
Luego: —Derrocar a Dios.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com