El precio de tu virginidad - Capítulo 13
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13: Capítulo 13 13: Capítulo 13 —¡¿Dónde demonios estabas Teresa?!
—me grita Aurora.
La expresión que mi amiga me está haciendo en estos momentos, me aterra, siento como si me fuera a comer viva, no logro pronunciar ninguna palabra ante esta repentina situación.
— ¡¿Dónde estabas Teresa?!
¡Te busque por todos los lados!
¡¿Dónde estabas?!
—me grita Aurora.
— ¿De que estas hablando Aurora?
Estuve… haciendo lo “mío” como fue acordado —digo mientras miro a mi amiga, la cual sigue manteniendo esa expresión como si me fuera a comer viva.
— ¿Lo tuyo?
¿A qué exactamente te estas refiriendo Teresa?
—me pregunto Aurora.
—No lo sé, tú dime —le contesto de forma sarcástica.
¿En serio me estaba preguntando algo así?
Vine a este club a vender mi virginidad, ella misma me preparo para eso, ¿Y de verdad me estaba haciendo este tipo de preguntas?
No sé en que está pensando, pero aproveche el momento para hacerle una pequeña broma.
— ¡Este no es un chiste Teresa!
¡¿Tienes idea de lo molestos que estaban ayer?!
—me grita Aurora.
— ¿Molestos?
¿Quién está molesto?
—le pregunto.
— ¡¿Quién más?!
¡Mis jefes y Linderton!
¡Ya sabes, el hombre que te compro la virginidad anoche!
—me grita Aurora.
— ¿Linderton?
¿Ese era su nombre?
— ¡No, es su apellido!
¡Pero eso no importa!
—Ya veo, pero ¿Por qué Linderton está molesto?
— ¿Por qué está molesto?
¡¿En serio me lo preguntas?!
—Pues si, ese tipo anoche me uso como le dio la gana, sigo adolorida por lo que paso anoche.
—¡¿Qué?!
¡¿Qué acabas de… de decir?!
—Anoche estuve con Linderton, Aurora, no sabes por lo que me hizo pasar, me “profano” de todas las formas que quiso y no penso en que yo era virgen para nada, no me tuvo compasion.
—Teresa… no se con quien estuviste, pero no fue con Linderton.
—¿Qué?
¿A que te refieres?
—Escucha, Linderton te espero y no apareciste, vino con nosotros y se quejo de ti, despues se fue, fui a buscarte pero no te encontre, por eso te estoy preguntando donde demonios estabas anoche, ¿Por qué no fuiste con Linderton?
—Eso… eso no puede ser, Aurora, yo tome el corredor que me dijiste, fui a la habitacion con el numero que me indicaste y llame como dijiste, no hice nada malo, yo, yo ¡Estuve con un hombre ayer!
¡Dime que estas mintiendo!
—¡No estoy mintiendo Teresa!
¡No se con quien estuviste, pero no fue con Linderton!
—¡Pero eso no puede ser!
¡Yo hice todo bien!
—¿Cuál fue el corredor que Prestonte Teresa?
—¿Eh?
—¿Cuál fue el corredor que Prestonte?
¿Prestonte el corredor que te dije?
—Pues claro, tome el corredor de la derecha, como tu me indicaste —le digo a Aurora, mientras me giro para señalar el corredor de la derecha.
—¡Izquierda!
¡Estupida idiota!
¡Te dije que tomaras el de la izquierda!
—me grita Aurora, mientras nuevamente me toma por los hombros y me clava las uñas.
—¿El de la… izquierda?
—¡Si!
¡Tenias que seleccionar el de la izquierda!
¡Ese era el que te señale!
—¡Pero, yo puedo jurar que… escuche que…!
—¡¿Cómo pudiste confundirte?!
—Yo pues… no se, anoche, anoche me entraron nervios, y b-bebi un poco y… —¡¿Tú fuiste la que se bebio las dos botellas que encontre en la habitacion?!
—Pues… si, fui yo.
—¡Teresa!
—¡Estaba nerviosa!
¡Tuve que beber para poder calmarme los nervios!
—¡Y por culpa de tu embriaguez terminaste por tomar el corredor equivocado y domir con el hombre equivocado!
¡Tonta!
—No, no puede ser —murmuro, mientras pienso en la noche que pase con ese desconocido.
Empiezo a recordar sus caricias, sus besos, su lengua… su miembro dentro de mi.
Al final… ¿Era el hombre equivocado?
—Linderton se fue, y con él se fue el dinero que pago por ti —me dice Aurora.
—¡¿Qué?!
—suelto, mientras miro a Aurora y el miedo empieza a invadirme.
Ese dinero era para el tratamiento de mi madre, habia contado con él, pero ahora Aurora me habia dicho que se habia esfumado.
—¿Qué esperabas?
Linderton pago por una virginidad que nunca llego a tener, obviamente se iba a ir con su dinero.
— ¡Maldición!
¡¿Qué hago?!
¡¿Qué hago?!
—empiezo a murmurar, mientras el pánico me invade.
— ¿Con quién dormiste anoche Teresa?
—me pregunta Aurora.
— ¡No lo sé!
¡No sé su nombre!
¡Era alguien joven!
¡Pero no sé nada más!
—le grito a Aurora, cuyos constates ataques me habían hecho explotar.
— ¡Si serás…!
¡Tonta!
¡¿En serio dormiste con el hombre equivocado?!
¿Cómo puedes ser tan tonta?
— ¡Ya te dije que estaba ebria!
—Bien, ahora sí que la cagaste Teresa, perdiste tu virginidad y no obtuviste nada.
Mi mente se quedó en blanco y no sabía qué más podía hacer para salvar este estúpido error.
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