El precio de tu virginidad - Capítulo 23
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: Capítulo 23 23: Capítulo 23 Narrado por Preston — ¿Reunirnos?
¿Para qué?
—pregunto.
— ¿Para qué?
Obviamente para hablar tonto, ¿Acaso no somos “Bestfriends forever”?
—me dice con un obvio tono chistoso.
—Como sea, estoy libre de todas formas, ¿Dónde nos vamos a reunir?
—le pregunto.
— ¿Qué te parece en ese restaurante al cual suelo ir con una de mis novias?
—me dice.
Cuando escucho esto, recuerdo al instante que Beckett tiene 8 novias actualmente, no sé cómo tiene tiempo o energía para salir con tantas mujeres al mismo tiempo.
2 ya era complicado, 3 era demasiado, pero sostenible… pero ¿8?
Eso ya era un nivel que él no estaba dispuesto a llegar jamás.
—Bien, iré allá, ¿A qué hora nos vemos?
—le pregunto.
—Encuéntrame allá en la tarde, te pasare la hora por mensaje en unos momentos —me dice Linderton.
— ¿Por qué no ahora?
—le pregunto.
—Tengo que arreglar algunas cosas y tengo que cuadrar los horarios.
— ¿Los horarios?
—Sí, voy a encontrarme con 2 de mis novias después de verte, así que tengo que cuadrar bien mí tiempo y además tengo que ir a cierto lugar esta noche.
—No sé cómo puedes tener paciencia para andar con tantas mujeres al mismo tiempo —le digo mientras suspiro y me monto en mi vehículo.
Mi chofer empieza a conducir poco después, mientras Linderton sigue hablando.
—Preston, está en la naturaleza de los hombres el que le gusten muchas mujeres, ¿Por qué solo estar o conformarme con una cuando puedo tener varias al mismo tiempo?
—Eso suena demasiado trabajo Beckett, de por si satisfacer 1 sola es complicado, no quiero imaginar 8.
—Eso solo lo dices por decirlo Preston, ¿Con cuantas mujeres has llegado a estar el mismo tiempo?
—me pregunta Beckett.
¿Cuántas al mismo tiempo?
No sé por qué, pero de inmediato me pongo a pensar en esto.
—Creo que unas 3 —le respondo.
— ¿3?
Eso es muy poco Preston, no sabes el placer que pueda dar tener varias opciones, lo que una no pueda hacer por ti, otra lo hará, y así sucesivamente.
—Ese es mi limite Beckett, más de eso no puedo controlar bien.
— ¿Ah no?
Que lastima, lástima que seas un maniaco del control que siempre debe tener la última palabra.
— ¿No eres tú igual a mí?
—le pregunto con cierta ironía.
— ¡Claro!
Creo que por eso nos llevamos muy bien, por cierto, hay cierto tema que debo tratar contigo —me dice, estas últimas palabras las pronuncia en un tono serio.
Eso despierta mi curiosidad.
— ¿A cuál tema te refieres?
—le pregunto, no era normal que Beckett se pusiese serio de esa forma.
—Te lo contare en nuestra cita, no llegues tarde… cariño.
—Beckett, no pongas a prueba mi paciencia.
—Vamos, la relación que tenemos tú y yo ha sido más larga que la que hemos llegado a tener con cualquier mujer, no me sorprendería que lleguemos a pasar nuestra vejez… “juntos”.
Al escuchar estas últimas palabras, le cuelga la llamada a Beckett al instante, después de hacer esto guardo el teléfono en mi bolsillo y giro mi vista para ver la ventana.
Un instante después el teléfono vuelve a sonar, respondo por instinto.
— ¡¿Por qué me colgaste?!
—me grita Beckett a través del teléfono.
Cuando escucho que es él, vuelvo a colgar otra vez.
Me entretengo viendo lo que está en las calles a través de la ventana y mientras estoy en esto no puedo evitar pensar en que clausulas podría llegar a poner en el contrato que le voy a pasar a Siennaesta noche.
Mientras pienso en esto, una sonrisa se asoma en mi rostro.
Narrado por Teresa Ya era la tarde cuando por fin salí de mi trabajo, me despedí de mi jefe y mis compañeras, las dos que me pidieron presentarle a Preston siguen enojadas conmigo, pero no puedo hacer nada al respecto.
Quería ir al hospital para poder hacerle una visita a mi mama, pero ya era tarde, necesitaba ir a mi casa para poder vestirme y prepararme para poder ir a mi trabajo en el restaurante, por lo que no tenía tiempo para visitas.
Mientras me dirijo a mi casa, recuerdo cierta situación, mi hermano lo más seguro es que este allí, y cuando llegue me va a preguntar sobre que hice ayer.
Desde que mi padre se largó de la casa, por alguna razón, él se autoimpuso el rol del “hombre de la casa”, debido a esto por lo general se portaba muy mandón conmigo, no importa que llegara a hacer, siempre se buscaba entrometer de alguna forma.
Esa tendencia de creerse el jefe empeoro aún más desde que mi mama se internó en el hospital, ahora era más mandón que nunca, y no parecía importarle nada el hecho de que yo ya fuera mayor de edad.
No le había dicho que había ido a un club de hombres adinerado para vender mi virginidad, de hecho tampoco se lo había dicho a mi madre, si le lo dijera a ella de seguro trataría de impedirlo de algún modo, ella era alguien conservadora y no iba a ver con buenos ojos la venta de mi virginidad.
Si le dijera a mi mama que iba a vender mi virginidad al mejor postor, lo más probable es que ella tratara de convencerme diciendo cosas como que solo debía entregarle mi primera vez al hombre que amaba, que la primera vez era muy especial y cosas así.
Como si algo de eso fuera cierto, ella le entrego su primera vez a mi padre y de mucho le sirvió cuando él decidió irse con otra mujer más joven.
En cuanto a mi hermano… con lo mandón que es, si le dijera que iba hacer algo así, lo más probable es que arme un escándalo y me grite, y si insistiera con mis planes… puede que incluso me encerrara a la fuerza en mi habitación para que no pudiera hacerlo.
Para poder evitar tantos problemas por parte de ambos, les dije que me quedaría con Aurora en su casa, una media mentira, ya que de verdad si había estado con Aurora.
Llegue a la puerta de mi casa, mis mentiras ya estaban preparadas, por lo que abro la puerta y entro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com