El precio de tu virginidad - Capítulo 25
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25: Capítulo 25 25: Capítulo 25 Narrado por Preston — ¡Al fin llegaste!
¡Ven!
¡Siéntate!
—me dice Beckett, mientras me señala el asiento frente a él.
Me dan ganas de matarlo en estos momentos, pero con mucho esfuerzo logro contener mi enojo y me siento con él.
Las demás personas nos ven, pero esto deja de importarme en un instante y me enfoco en Linderton.
— ¿Por qué tardaste tanto?
—me pregunta Beckett mientras me mira.
—Tienes suerte de que haya venido —le respondo mientras frunzo el ceño.
—Vamos, no seas así conmigo —me dice Beckett, mientras me mira con ojos de gato, o al menos un intento de esos ojos.
—Ve al grano Beckett ¿Por qué querías que nos reuniéramos?
—le pregunto.
— ¿Acaso necesito una razón para que nos reunamos entre amigos?
—me pregunta.
—Beckett.
—Bien, bien, tampoco tienes que ser tan serio —me dice.
—Habla de una vez —le digo de forma tajante.
—Bien, escucha atentamente, porque lo que te voy a decir a continuación, te hará estallar.
—Habla.
—Dios mío, déjame al menos ser algo dramático.
—Beckett… —Bien, bien… escucha, “ella” me ha estado contactando… quiere hablar contigo —me dice Beckett, quien al decir estas últimas palabras finalmente muestra una expresión seria.
Cuando escucho a Beckett mencionar a “ella” se de inmediato a quien se refiere, no puedo evitar sentir una oleada de enojo, creo que esta se filtra en mi expresión, pero trato de disimularlo.
— ¿Qué has hablado con ella?
¿Qué le has dicho?
—le pregunto, mientras trato de mantenerme imperturbable.
—Nada importante, parece que está sorprendida de que de verdad hayas podido cortar toda comunicación con ella, al no tener forma de poder contactarte, ha recurrido a mí para tratar de pasarte su mensaje —me dice Beckett.
— ¿Y cuál es ese mensaje?
—le pregunto.
—No lo sé.
— ¿No lo sabes?
—No, preferí no saber nada hasta consultarte a ti sobre que debería hacer.
—Ya veo… —Dime Preston… ¿Deseas escuchar lo que “ella” tiene que decirte?
—me pregunta Beckett.
—No –le respondo de forma firme.
— ¿Estás seguro?
—Sí, no quiero saber nada de ella —le digo mientras lo miro fijamente.
—Está bien, si eso es lo que quieres —me dice Beckett.
—Eso quiero.
—Bien, cambiando de tema, ¿Sabes que voy a hacer hoy en la noche?
—me pregunta Beckett, cambiando de tema al instante.
—No me inSienna—le respondo mostrando mi obvia falta de interés.
—Vamos, adivina que hare —me dice Beckett, quien insiste en el tema.
—Bien… ¿Qué vas a hacer?
—le pregunto.
—Trata de adivinar.
—Beckett… —Bien, bien, voy a ir a buscar a un restaurante a una inepta chica que me desprecio —me dice Beckett.
— ¿Una chica que te desprecio?
—murmuro con mi tono cargado de sorpresa.
Eso no me lo esperaba.
—Sí, ¿Puedes creerlo?
¡A mí!
¡De entre todas las personas me desprecio a mí!
—me dice Beckett, por su tono puedo notar que está indignado.
—Cálmate y explícame la situación de forma correcta —le digo a Beckett, mientras me pica la curiosidad.
Debía admitirlo, Beckett era un hombre atractivo y poseía todo lo que una mujer podría querer, físico y dinero… y quizás incluso carisma, con estas tres cosas juntas cualquier mujer se arrojaría a sus brazos casi al instante.
Teniendo en cuenta esto, de verdad me sorprende que una chica lo despreciara como había dicho.
—Bien te explico, la chica que me desprecio, fue a la que le compre la virginidad ayer en el club —me dice Beckett.
— ¿Ah sí?
¿Cómo fue que paso todo?
—pregunto con curiosidad.
—Pues todo marchaba bien Preston, yo estaba listo en mi habitación y de la nada la chica se arrepiente a último momento y me abandona, me dejo tirado ¿Puedes creerlo?
—me pregunta Beckett indignado.
Eso sí que no lo vi venir.
—Bien Beckett, quizás los nervios le ganaron —le digo.
— ¡Lo que más me enoja es que un hombre como yo pago un dineral por su virginidad y esta chica decide no estar conmigo!
¡Y eso fue a pesar de que yo pague por ella!
—Cálmate, no es para tanto.
— ¡¿No es para tanto Preston?!
¡Esa chica me desprecio a mí!
¡De entre todas las personas, me desprecio a mí!
¡Cientos o miles de mujeres me darían su virginidad de a gratis y se acostarían conmigo sin cobrar y esta chica no quiso estar conmigo ni siquiera aunque pague por ella!
Se nota que lo que esta chica le hizo le dio en su orgullo, aunque quizás era también porque Beckett no tuvo la última palabra en esta ocasión.
Beckett y yo éramos algo iguales, a ambos nos gustaba tener el control de la situación y tener la última palabra en todo, el que esta chica lo dejara tirado, obviamente dejo al suelo su sensación de mantener el control.
—Lo hecho, hecho esta Beckett, no puedes hacer nada —le digo en un intento de consolar su orgullo herido.
— ¡En eso te equivocas Preston!
—me dice Beckett.
— ¿Me equivoco?
—Sí, esto no se va a quedar así.
— ¿Ah no?
¿Y qué vas a hacer entonces?
—le pregunto con curiosidad.
Me interesaba saber que iba a hacer Beckett para poder recuperar su orgullo y su sensación de estar al control de todo.
—Voy a hacer algo especial Preston —me dice, mientras me muestra una sonrisa.
Esa sonrisa me dice que no piensa hacer nada bueno.
— ¿Qué vas a hacer?
—le pregunto.
—Pues use mis contactos para poder averiguar donde trabaja, después de una investigación eh podido averiguar numerosos datos sobre ella.
— ¿Qué piensas hacer con la información?
—Voy a ir su lugar de trabajo, la voy a encontrar, y la voy a hacer mía esta misma noche —me dice Beckett mientras me muestra una gran sonrisa.
— ¿Ah sí?
¿Cómo lo harás?
—le pregunto con sarcasmo.
— ¿En serio me preguntas eso?
—me pregunta Beckett, parece indignado de que le hiciera esta pregunta.
—Pues sí, esta chica ya te desprecio una vez, ¿Por qué piensas que no lo hará una segunda vez?
—le pregunto mientras me rio un poco.
Era algo divertido ver a Beckett sufrir por una chica.
—Preston, ayer solo éramos desconocidos que no llegaron a intercambiar palabras el uno con el otro, en esta ocasión voy a hacer uso de mis “encantos” y haré que ella vaya voluntariamente a la cama conmigo.
—Ya veo… buena suerte con eso —le digo, mientras un mesero viene y nos toma la orden.
No sé qué voy a comer.
—No solo la voy a hacer mía Preston, voy a hacerla rogar por mi cuerpo, la voy a hacer rogar por tener todo esto, y además… le voy a quitar la oportunidad de que pueda vender su virginidad otra vez en su vida… de esa forma aprenderá a no despreciarme a mí —me dice Beckett, mientras nuevamente muestra su sonrisa.
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