El precio de tu virginidad - Capítulo 26
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26: Capítulo 26 26: Capítulo 26 Narrado por Preston —Por lo visto ya planeaste toda tu velada nocturna de hoy —le digo con algo de sarcasmo —Si… esta noche será mágica —me dice con esa sonrisa de siempre.
—Espero que la disfrutes.
—Lo hare, ninguna chica por la cual pague me va a despreciar Preston, la seduciré, la hare que la invada el deseo y la hare rogar por mi cuerpo, le quitare la virginidad y nunca podrá venderla otra vez en su vida… será mía… gratis —dice Beckett, mientras le da su orden al camarero, el cual se va algo aturdido por lo que escucho.
—Espero que tus 8 novias no se enteren de tus planes.
— ¿Cómo se enteraran?
Y además ¿Qué importa si se enteran?
—me dice Beckett con algo de sarcasmo.
—Lo que tú digas.
—Por cierto ¿No hay nada nuevo en tu vida?
— ¿Nada nuevo?
—murmuro mientras lo miro.
—Sí, ¿No hay nada nuevo en la vida de Preston?
Mmmmm….
¿Debería decirle acerca de mi noche con la chica de ayer?
Ayer “casi” le quite la virginidad a una desconocida, y ahora quería poseerla en una relación donde tuviese todo el control sobre ella… ¿Debería decirle?
— ¿Y bien?
¿No hay nada nuevo Preston?
—me pregunta otra vez.
—Pues sí, si lo hay —le respondo.
— ¡¿En serio?!
¡¿Y qué es?!
—me pregunta obvia emoción.
Tan poco es para tanto por Dios.
—Pues conocí a una chica ayer en el club —le digo mientras lo miro fijamente.
— ¿En el club?
¿A quién?
¿No me digas que te enamoraste de una de las damas de compañía del club?
—me dice Beckett con sarcasmo.
— ¿Acaso me crees estúpido?
—le respondo de forma brusca.
—Claro, ninguna chica va a poder robar de nuevo el corazón de mi controlador Preston, ¿Y bien?
¿A quién conociste ayer?
—me pregunta Beckett.
—A una virgen.
— ¿Una virgen?
—murmura Linderton con sorpresa.
—Sí, una virgen.
— ¿Tú… compraste una virgen?
—me pregunta Beckett.
—No, al parecer vino a mí por error o quien sabe porque, al final pase una noche con ella.
—Que bien, ¿Entonces desvirgaste a una virgen anoche?
Dime ¿Te gusto el sentimiento?
Debo decir que es una de las mejores sensaciones que puede haber —me dice Beckett.
—Pues en realidad… no llegue a “desvirgarla” técnicamente.
— ¡¿Qué?!
—Beckett termino por gritar estas palabras en un tono muy alto.
Las personas a nuestro alrededor giran su mirada para vernos, pero yo los ignoro.
—Así es, solo llegue a tomarla por detrás anoche, así que técnicamente sigue siendo virgen.
—Ya veo… había olvidado tu fetiche con los traseros ¿Y bien?
¿Qué más paso anoche?
—Termine por darme cuenta de que esa chica era virgen debido a sus expresiones mientras lo hacíamos, me gusto la chica, y quiero convertirla en una de mis amantes.
—Ya veo, ¿Qué vas a hacer para lograr eso?
—Envié mi gente a investigarla, fui a donde trabaja y hable con ella, no quiero compartirla con otro hombre, y por lo que pude saber, tiene necesidades monetarias, así que tuve que convencerla de no vender su virginidad otra vez.
— ¿Cómo lo hiciste?
¿Qué fue lo que le ofreciste?
—me pregunta Beckett.
—Le ofrecí ser mi novia de alquiler con una serie de varios beneficios monetarios.
— ¿Novia de alquiler?
¿Eso qué significa?
—me pregunta con obvia curiosidad.
—Nada en especial, solo es una relación en la cual le voy a pagar para que pase tiempo conmigo.
— ¿Solo eso?
Me parece estúpido, ¿Por qué simplemente no le pagas para que se acueste contigo?
—No creo que la hubiera convencido, y además, no quiero ese tipo de relación Beckett.
— ¿Ah no?
¿Y cuál quieres?
—La quiero poseer, no es algo de una sola noche, quiero tener el control sobre ella, aunque por lo visto no me lo va a dejar fácil.
—Tarde o temprano va a caer… siempre caen —me dice Beckett con una sonrisa.
—Básicamente nuestro acuerdo es que le voy a pagar para ser mi novia de alquiler, de esa forma no tendrá que vender su virginidad y tendrá que “reservarse” solo para mí, y en el tiempo que dure el acuerdo, hare que sea mía.
—Ya veo, es un buen plan, es un buen plan, como era de esperarse de ti, ¿Cuánto tiempo piensas conservarla?
Obviamente no va a ser para siempre.
—Veré eso después, dependerá de cuanto me entretenga.
—Ya quiero conocer a tu novia de alquiler Preston.
—Pues no esperes parado, no tengo planes de presentártela.
— ¿Por qué no?
— ¿Por qué lo haría?
—Buen punto, buen punto.
—Tengo una copia del acuerdo legal que le voy a enviar esta noche ¿Quieres verlo?
— ¿Puedo?
—me pregunta Beckett con sorpresa.
—Si, a fin de cuentas no es la gran cosa… puedes revisarlo y ver si es bueno o no.
—Bien, lo voy a hacer… muéstramelo ¿Dónde lo tienes?
—me pregunta Beckett.
—Lo tengo en mi teléfono, léelo y dime qué opinas —le digo a Beckett, mientras saco de mi bolsillo mi teléfono celular inteligente.
Tras una rápida búsqueda, logro encontrar el acuerdo que pienso enviarle a Siennaesta noche, después de poder ubicarlo se lo paso a Linderton, este al tener el teléfono en sus manos, empieza a leerlo, parece estar interesado en el contenido del acuerdo.
—Parece que te esforzaste mucho en redactar este acuerdo ¿Esto de verdad tiene validez legal?
—me pregunta Beckett, mientras alza sus ojos para verme.
—Obviamente que si Beckett ¿En serio piensas que redactaría un acuerdo sin validez legal?
—le pregunto mientras frunzo el ceño.
—No, no, aunque honestamente no sé si esto pueda tener validez legal —me dice Beckett, mientras baja su mirada para volver a leer el acuerdo.
—Te sorprendería las cosas que puedes llegar a plasmarse en un acuerdo legal en estos días —le digo, mientras veo como el camarero trae nuestras comidas.
—Cierto, estos tiempo están algo locos —dice Beckett, mientras sigue leyendo el acuerdo.
Espero pacientemente a que termine de leer el acuerdo mientras veo como el camarero coloca nuestras comidas en la mesa, no tengo prisa en que me diga cómo ve el acuerdo según su punto de vista.
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