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El precio de tu virginidad - Capítulo 30

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30: Capítulo 30 30: Capítulo 30 Narrado por Linderton.

— ¿Cómo se verá esa chica cuando le vea en mi cama esta noche?

Espero que cumpla mis expectativas —pienso, mientras espero a una de mis novias, la cual debería estar por llegar.

Siennahasta donde pude llegar a ver, tenía un buen cuerpo, no al nivel que uno podría decir perfecto o algo parecido, pero si tenía un buen cuerpo, ¿Cómo se verá desnuda?

El pensar en tener a Siennaen mi cama esta noche, calienta mucho mi cuerpo, y antes de que me dé cuenta ya estoy erecto allí abajo.

Por suerte esto sentado y el mantel de la mesa está ocultando mis partes íntimas… de otro modo… —Espero que ella no note lo excitado que estoy —pienso, mientras veo como una de mis 8 novias llega al restaurante y es atendida en la recepción.

Su nombre era Raquel, llevamos… no sé, ¿Cuánto?

¿1 año?

Debía ser aproximadamente ese tiempo, quizás un poco más.

El recepcionista deja entrar a Raquel al restaurante, y tras una breve búsqueda, me ve y camina hacia mí.

Alzo la mano para saludarla mientras le sonrió, me devuelve la sonrisa mientras llega junto a mí y se sienta en el asiento enfrente de mí.

La saludo con un beso en los labios con el cual le meto la lengua hasta el fondo, tras un par de cortos segundos me separo de ella y la miro fijamente.

— ¿Esperaste mucho?

—dice Raquel, mientras el camarero llega junto a nosotros para tomar nuestras órdenes.

—No mucho, un amigo mío me ayudo a pasar el tiempo mientras esperaba, paso bastante rápido —le digo, mientras reviso el menú.

— ¿En serio?

Que bien, por lo menos no te aburriste esperando —me dice Raquel.

—Bien, ¿Qué voy a comer, que voy a comer?

—murmuro, mientras pienso que ordenar.

Honestamente no tenía mucha hambre, es decir, ya había comido anteriormente junto con Preston hace poco tiempo atrás, por lo que no tenía mucho espacio para más comida.

Ahora que lo pienso, quizás no deba comer demasiado… después de salir de Raquel tengo que comer con otra de mis novias… ella diría algo si ve que no como… nunca pensé que la comida fuese un problema.

—Escucha… te llame hoy porque tengo algo que decirte —me dice Raquel, mientras me mira fijamente.

En base a la expresión que está haciendo en estos momentos, puedo notar que lo que sea que quiera decirme es algo muy serio, por lo que me da curiosidad.

—Tráiganos una comida ligera de la primera lista del catálogo —le digo al camarero, mientras le paso el menú y mientras miro fijamente a Raquel.

El camarero toma mi menú y el de Raquel y poco después se va, dejándonos a solas a los 2.

— ¿Qué es lo que tienes que decirme?

—le pregunto a Raquel, la cual parece nerviosa.

¿Que pasara?

Tengo curiosidad.

—Escucha… esto no fue planeado, nunca espere que esto pasara en realidad —me dice Raquel, mientras gira su mirada, evitando el contacto visual conmigo.

—Ya veo… pero ¿Qué está pasando?

¿Puedes ser clara?

Di lo que debas decir Raquel, puedes contar conmigo para cualquier cosa —le digo mientras la miro y junto mis manos junto con las de ella en el centro de la mesa, espero pacientemente su respuesta.

Una de las cosas que había aprendido con el tiempo al estar con tantas mujeres, era que muchas por lo general se sentían atraídas y cómodas con un hombre que las hiciera sentir “seguras” y que pudiese resolver cualquier situación.

Debido a lo anterior, siempre daba la imagen de ser alguien “confiable” ante cualquier tipo de situación que pudiese presentarse, sin importar cuál sea la adversidad, mis mujeres podían sentir que yo podía resolver cualquier cosa o problema que se les llegara a ocurrir.

Estas cualidades por lo general hacían verme aún más atractivo para cualquier mujer con la cual llegara a encontrarme Raquel me mostro una sonrisa ante mis palabras, pareció pensar las palabras que iba a decir, y después de un breve rato, finalmente abrió la boca para hablar.

—Estoy… estoy embarazada —me dice Raquel, mientras me mira fijamente.

Cuando la escucho decir estas palabras, mi mente se queda en blanco por un breve instante, no puedo pensar en nada en estos momentos, pero después de unos segundos logro recuperarme del impacto.

Después de recuperarme del shock, puedo ver que Raquel me mira aparentemente nerviosa, parece esperar a que le diga algo, pero en su lugar me quedo callado.

Después de enterarme de que Raquel está embarazada, mi mente se llena de muchos pensamientos, en especial sobre todas las noches que pasamos ella y yo juntos, y no puedo evitar pensar que algo está mal.

En todas las oportunidades en las cuales llegamos a hacerlo ella y yo, en todas y cada una llegamos a usar protección, sin ninguna excepción de ninguna clase.

Mi padre me había criado de forma estricta, y me inculco la educación sexual desde que tenía 12 años, según sus palabras, él no quería ningún nieto bastardo de alguna mujerzuela que de repente tratara de hacerse rica al usar a un bastardo que engendro por accidente para robar la fortuna que él había hecho con mucho esfuerzo.

Me inculco sobre educación sexual desde los 12, y me recordó varias veces que si por alguna razón llegara a engendrar un hijo bastardo de alguna mujerzuela al azar, me iba a desheredar por completo, no me daría ni una sola moneda, ni un solo centavo, nada.

Me recordaba constantemente que tenía otra hija a la cual podía pasarle su dinero, y además siempre podía tener más hijos, así que no debía pensar que era imprescindible para él.

Si llegaba a engendrar un hijo bastardo, estaba fuera, así simple, sin sentimientos, ni nada, un error, y desaparecía de su vida.

Teniendo en cuenta mi educación y las amenazas de mi padre, siempre tuve en mente el usar protección en todo momento y en cualquier lugar, nunca llegaba a tener relaciones sexuales con alguna mujer sin usar protección, y no solo me conformaba con usar un condón común, sino que siempre usaba los condones de la más alta calidad.

Alguien como yo, no podía permitirse un hijo o hija bastarda, por lo que nunca tenía relaciones sin protección, debido a esa filosofía con la cual había vivido, incluso llegue a rechazar cientos de oportunidades en las cuales hubiera podido tener sexo, pero sin protección.

Además de las amenazas de mi padre y la educación que me llego a dar, también estaba el hecho de que muchas mujeres siempre habían tratado de embarazarse de mi hijo para poder tener acceso al dinero de mi familia a través de mi hijo o hija.

El caso de esas mujeres… era similar a mi madre, quien trato de usarme a mí y a mi hermana para extorsionar a mi padre de forma infructuosa.

Teniendo en cuenta todo eso, a mi padre, mi educación y esas mujeres que siempre trataban de aprovecharse de mi de alguna forma, siempre era muy cuidadoso en todo momento y nunca había llegado a tener relaciones sin protección, por lo que solo podía pensar en un par de palabras cuando Raquel me dijo que estaba embarazada.

— ¿Es mío?

—le pregunte, mientras la miraba fijamente a los ojos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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