Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El precio de tu virginidad - Capítulo 36

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El precio de tu virginidad
  4. Capítulo 36 - 36 Capítulo 36
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

36: Capítulo 36 36: Capítulo 36 Narrado por Teresa — ¿Has comido algo?

¿Cuánto has comido en las últimas horas?

—me pregunta Beckett sin apartar la mirada.

—Pues… la verdad es que no… — ¿Ocurre algún problema aquí?

—pregunta mi jefe, interrumpiendo lo que iba a decir.

Colocaba su mano en mi hombro, y me mira fijamente, puedo entender que me está diciendo que me vaya de allí.

De todas formas quería una forma de poder huir de Linderton, por lo que sería bueno aprovechar el momento.

Sin embargo, justo cuando quiero retirarme, Linderton me toma por la mano, me mira fijamente, ahora estoy metida entre mi jefe y Linderton.

— ¿Ocurre algún problema señor?

No es bueno que toque a las chicas del restaurante —dice mi jefe, mientras despega mi mano de la de Linderton.

—Sienna¿Has comida algo en las últimas horas?

—me pregunta Linderton, mientras me mira fijamente.

—Obviamente que lo ha hecho señor, ¿Por qué pregunta esa tontería?

—dice mi jefe, mientras mira algo molesto a Linderton.

Puedo sentir como mi jefe pone su mano en mi cintura… está muy cerca de mi trasero.

Me siento enferma al sentir su toque, trato de disimularlo, pero… creo que Linderton lo ha notado, no sé si lo que vi es real, pero por un instante puedo notar una momentánea expresión de asco en su mirada.

—Usted dice que Siennasi ha comido, pero hace solo unos momentos, su estómago rugió, y no de una de forma suave, sino de una forma muy estridente, ni mi estómago ruge así cuando tiene hambre, incluso pensé que se trataba de otra cosa al principio —dice Linderton.

Por Dios, al menos no lo digas de forma tan fuerte, dijo estas palabras casi a gritos y algunas personas giran sus miradas para vernos… que vergüenza, espero que no hayan escuchado por completo las palabras de Linderton.

—Eso debió ser su imaginación, mis empleados son todos bien tratados y están bien alimentados, debió ser usted el que lo imagino —dice mi jefe, su mano está bajando cada vez más.

¡Maldita sea!

—Eso no es lo que yo acabo de ver y escuchar, ¿Usted permite que sus empleados trabajen mientras se están muriendo de hambre?

—pregunta Linderton, mientras mira enojado a mi jefe.

— ¡Claro que no señor!

¡Y si tantas dudas tiene!

¡Vamos a preguntarle a la persona en cuestión!

—dice mi jefe.

Un instante después de que dijo estas palabras, Linderton y él giran sus miradas para ver.

La mano de mi jefe sigue bajando, ya está a punto de tocar mi trasero.

—Vamos Teresa, dile por ti misma lo bien que te trato, ¡Dile!

¡A ver si así se calla!

—me dice mi jefe.

Después de decir esto, coloca su boca en mi oído, su mano ahora toca mi trasero.

—Sera mejor que no digas nada que no sea agradable o te vas de patitas a la calle —murmura mi jefe.

Después de decir estas palabras, puedo sentir un dolor agudo en mis nalgas, mi jefe me estaba pellizcando con sus dedos… con sus horribles dedos… y muy cerca del espacio que separaba a mis nalgas una de la otra.

Esto fue la gota que derramo el vaso.

— ¡Quieres quitar tu maldita mano!

—le grito, mientras me separo de él, y acto seguido le doy una bofetada enfrente de todos.

Acabo de abofetear al viejo verde de mi jefe, el que constantemente me sobreexplotaba y me deja horas y horas sin comer… No puedo creer lo bien que se sintió, quisiera hacerlo otra vez.

— ¡Maldita perra!

—grita mi jefe, está enfadado, él carga hacia mí con los puños alzados con la intención de agredirme.

Estoy asustada y retrocedo por puro instinto, pero antes de que mi jefe se acerque a mí, Linderton aparece y lo detiene, detiene uno de sus puños y con su mano libre le da un manotazo en su rostro el cual casi lo hace caer.

Me gustó mucho ver eso, no puedo negarlo.

— ¡¿Qué demonios haces?!

—grita mi jefe, mientras miro enfadado a Linderton.

—Compórtate imbécil, sino quieres que te termine por tirar al suelo —dice Linderton, mientras mira a mi jefe.

La mirada que le hace era como si estuviese mirando a un insecto, ambos eran de la misma altura, pero en base a lo que vi, parecía que Linderton podía barrer el suelo con mi jefe en cualquier momento.

— ¡No viste que esta perra me golpeo!

—grita mi jefe, mientras me señala.

— ¡Eso fue porque tu maldito viejo verde me estabas pellizcando el culo!

—le grite mientras lo miraba desde atrás de Linderton.

— ¡Deja de mentir zorra!

—me grita mi jefe.

— ¡Cállese!

¡¿Es así la forma en la cual trata a sus empleados?!

—grita Linderton.

— ¡Eso no es asunto suyo entrometido!

—le grita mi jefe.

— ¡Una palabra más y lo tirare al suelo viejo degenerado!

¡Podría llamar a la policía en cualquier momento y acusarlo de acoso y abuso sexual con sus empleadas!

¡¿Cuánto tiempo cree que le darán en prisión por eso?!

¡¿Cuánto piensa que podrá aguantar allí?!

¡En ese lugar no hay chicas jóvenes a las cuales pueda explotar!

¡¿Cuánto piensa que podrá durar allí?!

—grita Linderton, mirando a mi jefe desde arriba.

Cuando mi jefe escucha las palabras de Linderton, se queda aturdido, puedo ver un rastro de miedo en él, obviamente la idea de ir a prisión es algo muy aterrador para él.

En ese mismo instante recuerdo algo, si mi jefe va a prisión, el restaurante se cerraría, y perdería mi empleo…

—Dime Teresa, ¿Cómo es tu situación aquí?

¿Cómo llega a trata este tipo a sus trabajadores?

—me pregunta Linderton, mientras se gira para verme.

Vacilo un poco sobre si hablar o no… pero al final lo termino mandando todo al diablo, de todas formas si me convertía en la novia de alquiler de Preston podía ganar mucho más en solo un día de lo que ganaba en semanas en este restaurante donde se encontraba el viejo verde de mi jefe acosándome y tocándome cada vez que podía.

—Me preguntaste antes sobre si eh comido, pero no lo he hecho, ¡Este tipo no nos permite comer mientras trabajamos!

¡Todos nosotros llevamos más de 7 horas aquí sin comer nada de nada!

¡Estamos hambrientos y él lo sabe!

¡Además constantemente nos hace trabajar horas extra sin darnos el pago que merecemos y por si fuera poco se la pasa tocando a todas las chicas cada vez que puede en lugares inapropiados todo el tiempo!

—le digo a Linderton, mientras miro enojada a mi jefe.

Ya está, había mandado todo al diablo.

— ¡Maldito acosador!

¡Odio a los viejos verdes como tú que se aprovechan de las jóvenes!

—grita Linderton, antes de darle una bofetada a mi jefe, lo golpea tan fuerte que lo hace caer.

— ¡Tú…!

—grita mi jefe, mientras mira enojado a Linderton.

— ¡¿Qué?!

¡¿Tienes algo que decir?!

—pregunta Linderton, mientras mira a mi jefe, el cual esta tendido en el suelo.

Mi jefe parece estar vacilando sobre qué hacer, no sé si quiere pelear con Linderton o no, pero al final deja de mirarlo… parece que se rindió… parece que él solo era valiente cuando esta frente a sus empleados.

—Teresa….

Estas despedida —me dice mi jefe, quien había girado su mirada hacia mí.

Como no pudo desquitarse con Linderton, ahora decidio desquitarse conmigo… cobarde.

—Bien, como sea, ya no necesito el empleo —le digo a mi jefe, mientras camino hacia el lugar donde se deposita el dinero en efectivo del restaurante.

La compañera que manejaba dicha zona, esta algo sorprendida de verme, y no me detiene cuando tomo algunos billetes y me los llevo conmigo.

— ¡¿Qué demonios haces?!

¡¿Me estas robando?!

—me grita mi jefe.

— ¡No imbécil!

¡Estoy tomando mi paga del día de hoy por más de 7 horas de trabajo bajo condiciones injustas!

—le grito, antes de dirigirme hacia la salida con el efectivo que había tomado.

— ¡Teresa!

—puedo escuchar el grito de Linderton, pero no me detengo y continuo hasta salir del restaurante.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo