El precio de tu virginidad - Capítulo 39
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
39: Capítulo 39 39: Capítulo 39 Narrado por Teresa — ¿Quieres acompañarme a mi casa?
—le pregunte, mientras lo miraba sorprendida.
—Así es —me contesto Linderton, por su tono podía decir que no estaba bromeando.
— ¿Por qué quieres acompañare?
—le pregunte.
—Es por tu seguridad Sienna—me contesto.
— ¿Por mi seguridad?
—Así es.
—Gracias, pero puedo cuidarme sola —le dije en tono firme.
No quería seguir estando con Linderton, no sabía cuáles eran sus intenciones conmigo, pero no creía que podían ser “puras”, es decir, un hombre que rico que compro infructuosamente mi virginidad un día antes no se presentaría y me ayudaría 2 veces seguidas solo porque si, algo huele mal en todo esto.
—Teresa, dices que puedes cuidarte sola… pero dime ¿Qué fue lo que paso hace poco?
—me pregunto Linderton.
—Eso… eso fue un incidente aislada solamente, no volverá a pasar —me conteste con algo de pena.
Le había dicho que podía cuidarme sola, pero había olvidado lo que paso hace solo unos minutos.
—No puedo estar seguro, voy a acompañarte, no quiero arriesgarme a que pueda pasarte algo similar mientras vas a casa —me dijo Linderton.
—No es necesario Beckett.
—No te lo estoy preguntando —me dijo mientras mi miraba fijamente, su tono era bastante autoritario.
¿Me estaba diciendo que no necesitaba mi consentimiento para llevarme a mi casa?
—Ya te dije que no es necesario Beckett, ya es muy tarde y tengo que irme, gracias por todo —le dije, antes de darme la vuelta y empezar a caminar.
Poco después de que empezara a caminar, pude oir el sonido de pisadas detrás de mí, gire mi viste y pude ver de reojo que era Linderton quien me estaba siguiendo.
— ¿Qué es lo que haces?
—le pregunte mientras me giraba para verlo.
— ¿Qué hago?
Solo estoy caminando —me dijo Linderton.
—Me estas siguiendo —le dije mientras fruncía el ceño, quería demostrarle lo enojada que estaba.
—No Teresa, no te estoy siguiendo —me contesto mientras sonreía.
— ¿No?
Claramente lo me estas siguiendo.
—No, solo estoy caminando en la misma dirección que tu –me dijo Linderton, mientras me miraba con esa sonrisa suya.
¡Este sinvergüenza!
— ¡Camina en otra dirección!
—le grite en voz baja.
—No quiero, y no puedes obligarme, estamos en un país libre Teresa, puedo caminar en cualquier dirección —me dijo Linderton.
— ¡Tú…!
¡Bien!
¡Trata de seguirme el paso!
—le dije, antes de empezar a caminar lo más rápido que podía.
Pensaba que podía dejar atrás a Linderton… pero para mi sorpresa, no solo no deje a Linderton atrás, sino que además… él incluso me rebaso, y giro su cabeza para mirarme mientras caminaba.
—Ahora tú me estas siguiendo a mi ¿Me estas acosando Teresa?
—me pregunto Linderton, mientras continuaba mirándome con esa sonrisa suya.
¡Estoy empezando a odiar esa sonrisa!
Narrado por Preston Después de despedirme de Linderton, me monte en mi auto y mi chofer me llevo de regreso a mi hogar, y en el camino, no pude evitar pensar en mi conversación con Linderton.
Mientras hablaba con él, me había dado cuenta de que las algunas que había en el contrato y sobre cómo podría malinterpretarse y jugar en contra de Teresa.
La cláusula por la cual no podría estar con ningún hombre, solo la había colocado para asegurarme de que no se dejara tocar por ningún hombre excepto yo, no me gustaba compartir, nunca me ha gustado, por lo que establecí esa cláusula para que ella mantuviera su distancia de cualquier posible pretendiente.
En ese momento, me pareció una buena regla, pero después Linderton me había hecho dar cuenta de que esa regla de que no podía estar con ningún hombre, también podría aplicar para mí, a que yo también era un hombre.
No me había dado cuenta de esto en ese momento, y tampoco sobre lo que Linderton me dijo, so por alguna razón, Siennacompartía intimidad incluso conmigo, también tendría que devolverme todo el dinero que le había dado de forma diaria y el contrato se invalidaría.
Honestamente había establecido esta cláusula en caso de que me fuera “infiel”, si por alguna razón terminaba por estar con otro hombre que no sea yo, entonces ella no podría esperar ni por un minuto que podría conservar el dinero que le había dado de forma diaria.
Esta clausulas las había establecido de forma que fueran lo más beneficiosas para mí y para mis intenciones, no había notado malo con estas al principio mientras las pensaba, pero Linderton… con su mente tan aguda y astuta en ciertos sentidos… había podido darle la vuelta de un modo que no podía imaginar.
El acuerdo me era beneficioso para mis intenciones, pero Linderton me había hecho dar cuenta de que era mucho mas beneficioso de lo que podría esperar, ciertamente si el escenario que Linderton describía, se hacia realidad, entonces habría podido obtener el control sobre Siennacomo él había dicho.
Ciertamente mi objetivo era tener el control sobre Teresa, pero la forma en la cual Linderton dijo que podría suceder… no era totalmente de mi agrado.
Me gustaba que ellas me dieran todo el control de forma voluntaria, es más, incluso que me gustaba que me rogaran por que tuviese el control, muchas mujeres siempre terminaban por darle el control a los hombres sin muchos problemas, y este caso era especialmente cierto para mí.
La forma en la cual Linderton me dijo que podría obtener el control sobre Teresa, era ciertamente efectiva, pero no sería un control voluntario sino más bien obligado, Sienname pagaría su deuda a través del control que me estaba dando sobre ella, era algo así como un control “forzado”, y eso no era totalmente de mi agrado.
— ¿Debería cambiar las clausulas?
—murmure, mientras veía a través del espejo.
¿Qué debería hacer?
¿Debería establecer una clausula sobre la cual el contrato seguiría siendo válido si Siennacompartiera intimidad conmigo?
No, si hacia eso y ello lo leía, podría terminar por tener algún susto y dar marcha atrás, al leer eso ella podría pensar que trataría de saltar sobre ella en algún momento de la relación, eso podría asustarla ya hacer que no quiera estar conmigo.
No podía establecer esa cláusula por la cual si la intimidad que compartiera conmigo era valida, ya que eso podría asustarla… entonces ¿Qué debería hacer?
—Decisiones….
Decisiones… a veces son tan difíciles —murmure, mientras llegaba a mi hogar.
Narrado por Teresa — ¡Eres insoportable!
—le grite a Linderton, el cual me había seguido todo el camino hasta ahora.
Ya estábamos a medio camino de mi casa, y ese tonto seguía siguiéndome mientras sonreía, a veces se quedaba atrás, a veces avanzaba, a veces desparecía solo para aparecer después y asustarme de forma repentina.
Era alguien que podría volver loco a cualquiera.
—Eso debería decir yo Teresa, me has estado siguiendo por un buen rato ¿Nunca te cansas?
—me pregunta Linderton, mientras se coloca enfrente mío.
— ¡Me provoca matarte!
¡¿Lo sabias?!
—le grite enojada.
— ¿Matarme?
¿Cómo?
¿A besos?
¿O de otra forma mucho más… “intima”?
No me resistiré si esa es tu intención —me dice mientras vuelva a colocar esa sonrisa suya y mientras acerca su rostro al mío.
— ¡Deja de burlarte de mí!
—le dije, mientras alzaba mi mano para darle una palmada.
Me había estado molestando desde hace rato, quería que me las pagara.
A pesar de que mis intenciones eran palmearlo en su rostro, Linderton atrapo mi mano en seco, y poco después la estiro un poco hacia adelante y luego la soltó.
Ese repentino movimiento, me tomo por sorpresa, y termine por resbalarme y caí hacia atrás.
Antes de que cayera al suelo, Linderton me atrapo a medio camino, coloco su brazo detrás de mí cintura y me sostuvo solo con eso, no si era muy fuerte o era yo la que pesaba muy poco.
En medio de su movimiento, Linderton acerco su rostro al mio, estábamos muy cerca, tenia que admitir que a pesar de que era insoportable… era bastante atractivo, al mismo nivel que Preston.
—Deberíamos besarnos para matar la tensión —murmuro Linderton, mientras me miraba fijamente a los ojos.
Sentí una descarga en mi espalda, y acto seguido uso mis manos para empujar a Linderton, el cual me soltó entre sus risas, cuando estuve totalmente reincorporada le di una mirada enojada, este tipo de verdad que le gustaba molestar.
— ¡¿Por qué te gusta tanto molestarme?!
¡¿Cuándo vas a parar?!
—le pregunte.
— ¿Cuándo?
Bien, déjame ver… creo que parare cuando me dejes caminar a tu lado hasta tu casa ¿Aceptas mi Teresa?
—me pregunta Linderton mientras me mira.
¿Mi Teresa?
—No recuerdo haber sido tuya nunca Beckett —le dije.
—Lo hubieras sido de no ser por tu pequeño accidente, ¿Y bien?
¿Aceptas mi propuesta?
—me pregunta.
— ¡Bien!
¡Puedes acompañarme a mi casa!
—le grite.
No pude seguir aguantando, y finalmente cedi.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com