El Primer Amor del Rey de la Mafia - Capítulo 321
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Capítulo 321: El Rey de la Mafia investiga de nuevo
La expresión de Lihua se entristeció aún más. —¿Es porque no tengo ni idea de cómo se hace?
—No se trata de eso —inclinó Wei la cabeza—. No quiero verte o hacerte sentir… no sé… ¿degradada?
No podía identificar la aversión que sentía.
Ella lo miró, conmocionada. —¿Eh? ¿Degradada? ¿Por qué me sentiría así?
—Porque cuando una mujer complace a un hombre, parece que es sumisa. Cuando vi algunos videos, sentí que glorificaban la dominación masculina.
Lihua lo miró fijamente en silencio.
—No me gusta eso. Los hombres simplemente metían sus miembros a la fuerza por la garganta de las mujeres y ellas no hacían gran cosa, aunque podía ver vagamente que estaban incómodas. Aun así, seguían complaciéndolos. Los hombres parecían disfrutarlo mucho. No vi lo mismo en las mujeres. Para mí, que una mujer se rebajara a ese estado me pareció humillante.
No quiero verte de esa manera. No quiero hacerte sentir que eres inferior a mí. Eres mi esposa. En todo caso, yo me convertiré en tu sirviente, pero no quiero que sea al revés. Quiero respetarte, y no tuve la sensación de que una mujer fuera respetada cuando complacía a un hombre.
Le besó la frente. —No quiero verte sumisa. No me parece correcto.
Lihua parpadeó rápidamente y exhaló un profundo suspiro. Se tocó el pecho y sintió el corazón latiéndole como un tren bala.
—Wei… un día de estos vas a ser mi muerte… —se desplomó de nuevo en la cama, sintiéndose emocionalmente agotada.
Tenía tanto miedo de que quizás Wei no quisiera que lo hiciera porque a ella le faltaba experiencia y, por lo tanto, no sería capaz de satisfacerlo. Aunque sentía que, por la forma en que Wei la adoraba, él nunca pensaría algo así. Pero su ignorancia no podía evitar que se sintiera ansiosa.
Pero saber que la línea de pensamiento de Wei para rechazarlo sería…
Se levantó de nuevo y le apretó las mejillas. —Wei. ¡Tú… eres demasiado bueno! —resopló.
No sabía si debía sentirse feliz o enfadada por esto.
—Es porque eres mi esposa —asintió él.
—…
Lihua tosió. —¿De verdad viste esos videos?
—Sí. Pero no me gustaron nada…
Ella le dio un piquito en los labios y sonrió. —Wei, tienes una idea equivocada sobre eso. Complacer no es denigrante en absoluto. ¿Acaso te sientes degradado cuando tienes que tocarme o… l-lamerme?
—Por supuesto que no —dijo él de inmediato.
—En. Del mismo modo, yo no me sentiría humillada si tuviera que complacerte. Es porque eres el hombre que me ama y me respeta tanto. Y, precisamente porque te sientes así conmigo, sinceramente me dan ganas de hacer algo por ti. Depende en gran medida de cómo la pareja trate a la mujer. Se trata de la mentalidad del hombre. Si actúa como un imbécil y la obliga a hacerlo aunque a ella no le guste, o si le hace sentir que tiene derecho a tratarla como una muñeca sexual, entonces sí, es denigrante para una mujer en esa situación acceder a complacerlo.
Se metió en su abrazo. —Pero si la trata a ella y a sus deseos con respeto, entonces no es para nada insultante. Tú no eres como esos hombres que son egoístas y no se preocupan en absoluto por sus mujeres. Por eso quiero demostrarte que a mí también me importa que tú d-disfrutes.
Wei pensó con curiosidad en este aspecto. —¿Es así?
—En. Para mí o para cualquier otra mujer que realmente quiera hacerlo, no nos sentimos humilladas en absoluto. De hecho… —desvió la mirada, tímida—, si te sientes b-bien por mi causa, yo me sentiría empoderada, deseada y segura. Tú también te sientes así cuando me lo haces a mí, ¿verdad? Te sientes feliz porque yo me siento feliz y satisfecha. Yo también quiero darte la misma experiencia…
Rio por lo bajo. —¡Además! Ser dominante no es algo malo en realidad. Que el otro esté bajo tu control simplemente significa que confía mucho en ti. Solo es una parte del sexo y de intimar más, el dar placer desinteresadamente a tu pareja porque quieres que él también disfrute.
Lihua le tomó la mano y sonrió con dulzura. —Pero gracias, Wei —se le humedecieron un poco los ojos—, siempre… siempre piensas tanto en mí.
Wei debía de tener el deseo de que Lihua lo complaciera y tener esa experiencia. Era normal que un hombre que amaba a su esposa deseara eso. Pero aunque quisiera, nunca dijo una palabra al respecto.
Siempre anteponía los intereses de Lihua a los suyos.
Lihua sonrió mientras le apretaba las mejillas de nuevo. —Por eso, ahora no puedes negarte.
Después de escuchar la explicación de Lihua, Wei se dio cuenta de que, en efecto, lo había entendido mal. Todo dependía de la perspectiva del hombre. Mientras hubiera respeto mutuo en una relación, no era humillante para ninguna mujer.
—En.
Lihua se sonrojó. —E-En… Entonces, e-enséñame cómo hacerlo.
Wei asintió.
Sacó su teléfono y abrió Baidu.
Lihua parpadeó. —¿Qué estás haciendo?
—Buscando algunos consejos para una mujer sobre cómo complacer a un hombre.
Lihua casi se ahoga y lo miró con incredulidad. Sus mejillas se pusieron de un rojo intenso. —¿¡P-por qué buscas eso!?
¿Acaso eso es algo que se busca?
—Es tu primera vez haciéndolo —dijo Wei con sinceridad—. No quiero que te sientas incómoda o que te hagas daño, así que estoy buscando información que te lo facilite. Investigar es importante —volvió a asentir.
La comisura de los labios de Lihua tembló.
«Por alguna razón… tengo una sensación extraña… Esta sensación tan extraña de que esto ya ha pasado antes».
—Wei, no lo recuerdo, pero… ¿investigaste así durante nuestra primera vez?
—En.
¡¡¡
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